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    German Film Fest 2022 (I)

    || Festivales
    German Film Fest.
    Crónica I
    Toubab, Die Zukunft ist ein einsamer Ort, Bilder (m)einer Mutter


    Emilio M. Luna
    Cáceres |

    fechas
    | Del 8 al 12 de junio en Madrid |

    En este primer capítulo de la cobertura de la veinticuatroava edición del German Film Fest, emerge de forma física, psicológica e incluso burocrática la idea de cárcel como eje narrativo en tres filmes tan dispares en tono y forma como Toubab (2021), Die Zukunft ist ein einsamer Ort (El futuro es un lugar solitario, 2021) y Bilder (m)einer Mutter (Imágenes de mi/una madre, 2021). En el primer caso, una buddy movie de manual, el protagonista tardará menos de veinte minutos fílmicos en volver a dependencias policiales tras cumplir dos años en prisión por un delito menor. Aun excarcelado, vivirá una disyuntiva que le aprisiona: de no mediar un milagro que modifique su nacionalidad, deberá partir a su país natal: Senegal. El segundo, en cambio, se desarrolla casi en su totalidad en un penal, en el que irá a parar un hombre de clase media sin ningún antecedente que comete un asalto con una motivación que se desvelará durante la progresión del metraje. De nuevo, la concepción de cárcel no solo se acota a límites judiciales y arquitectónicos, sino que además tienen correspondencia con el duelo vital del rol principal, abrazado a un espíritu agonista que esconde algo más en su interior: la ira. En el tercero, empero, abandonamos cánones genéricos perfectamente demarcados para adentrarnos, mediante el archivo videográfico familiar de los Lischker, en las sensaciones de una madre que siempre anheló ser una persona en la que, bien por coyuntura social, bien por decisiones personales, finalmente no se convirtió. Sus dudas, temores y frustraciones son registradas por su hija, la directora del largometraje, a través de su diario personal, y están acompañadas por imágenes en beta capturadas por su marido (y padre de la cineasta) desde su juventud hasta su madurez. Gavi Lischker, a diferencia de los protagonistas de los filmes anteriores, vive su particular tormento desde la introspección, como lo hacían muchas mujeres en la Alemania Federal de los años 70 y 80, cercana la frontera cronológica del cambio. ⁜

    Toubab (íd, 2021), Florian Dietrich |

    La esencia del cine de los hermanos Farrelly es proyectada por Florian Dietrich en esta comedia disparatada adscrita a los preceptos del nuevo cine comercial germano: un retrato superficial del espectro social alemán contemporáneo sobre el que aplicar fórmulas narrativas televisivas de éxito. Hay que contentar al público medio, y por ello se recurren a gags bastante primitivos que funcionan en gran parte gracias al carisma de sus dos actores: Farba Dieng (Babtou) y Julius Nitschkoff (Dennis), que conforman una simpática pareja de amigos cuya unión adquirirá una nueva dimensión cuando tengan que casarse, siendo heteros, para evitar que uno de ellos sea deportado a su país de origen. Las dos primeras escenas del filme marcan la editorial cómica de este: primero, Babtou, un joven senegalés, deja la cárcel en la que ha estado recluso durante dos años por un crimen menor. En el parking, le espera Dennis, su mejor amigo, un rubio de ojos azules que trabaja como mecánico para su suegro. Dennis, celebrando la excarcelación de su colega, dispara un cohete que, incontrolado, acaba explotando en la fachada de la prisión, ante la incredulidad de guardias y policías. Escena posterior: siguiendo con las celebraciones, Babtou y Dennis son sorprendidos en un cruce por la plana mayor de la mafia de la zona. Aparecen en deportivos, turcos, balcánicos, árabes y rusos, para dar la bienvenida al carismático africano. Una reunión que, como cabe esperar, acaba como el rosario de la aurora —fruto de una escritura enrevesada y tremendamente forzada— y, con ello, la presencia de la policía. No han pasado ni cinco minutos de película y Babtou está de nuevo ante la justicia. Aunque en esta ocasión, la cárcel ya no es un destino posible, sino que conlleva la repatriación a su Senegal natal. Son dos escenas absurdas, repletas de estereotipos, que se repetirán de todas las maneras posibles durante el filme. A Dietrich apenas le interesa profundizar sobre la realidad social en Alemania, sobre la burocracia migratoria o sobre la ley del matrimonio homosexual. La cámara solo tiene ojos para las peripecias de estos dos amigos, encarnados por dos actores con carisma –Dieng es un trasunto de bajo perfil de actores como Will Smith y Omar Sy—, que se mueven con soltura dentro de un dispositivo formal en ocasiones aberrante, sin estética cinematográfica alguna y que se apoya en ocurrencias no orgánicas con respecto al relato; en puridad, que no aportan nada, son mero efectismo. Toubab es, como comentábamos en el prólogo, una buddy movie con hálito de telefilme, sin ninguna pretensión de transcender. He ahí su virtud; es un entretenimiento en el que el dibujo social es solo trazo nunca un fin. ⁜

    Alemania, 2021. Título original: «Toubab». Dirección: Florian Dietrich. Guion: Arne Dechow, Florian Dietrich. Producción: Schiwago Film. Fotografía: Max Preiss. Reparto: Farba Dieng, Julius Nitschkoff, Seyneb Saleh, Michael Maertens, Valerie Koch, Paul Wollin, Nina Gummich, Uwe Preuss, Ibrahima Sanogo, Thelma Buabeng, Burak Yigit. Duración: 96 minutos.

    Toubab
    Florian Dietrich

    Die Zukunft ist ein einsamer Ort (íd, 2021), Martin Hawie, Laura Harwarth |

    El debut en el largo del tándem Martin Hawie-Laura Harwarth, al igual que la anterior propuesta, pierde poco tiempo a la hora de contextualizar su historia. Tras los títulos de créditos presenciamos lo que parece un atraco. Un hombre asalta en plena noche un furgón blindado en medio de una vía. Los agentes de seguridad lo conocen, y desvelan, con la voz entrecortada, una parte del presente que será pasado del sujeto. Con la luz y el sonido de las sirenas llega un fundido negro. Tras él, veremos al protagonista, Frank, ingresando en la prisión. Son sus primeros minutos: está entregando sus pertenencias, siendo examinado por los operarios y entrando en la celda en la que pasará sus próximos cinco años. El título Die Zukunft ist ein einsamer Ort, o El futuro es un lugar solitario, no solo habla de este hombre de mediana edad. También de la situación de parálisis que sufren los personajes que lo rodean: desde Susanna, una carcelera que tiene una relación con un recluso, como Fuad, el líder de la mafia árabe que compite con la homóloga alemana por el dominio del mercado de estupefacientes intramuros y que se enfrenta a un futuro complejo por la rivalidad con su propio clan. A este infierno particular, descenderá Frank, un particular Orfeo que tendrá recurrir a los límites del agonismo una vez se vea entremedias de ambas bandas. Las amenazas, las palizas, los apuñalamientos erosionarán su cuerpo y su mente. Poco importará, porque las razones de esa estancia en prisión se irán desplegando: primero, a través de pequeños comentarios de los que le rodean; segundo a través de un par de analepsis que contarán su «verdad». Un relato que no tiene una Eurídice a la que rescatar, las motivaciones del hombre están adheridas a pulsiones más primarias. En este aspecto, y en cierta medida, Die Zukunft ist ein einsamer Ort recuerda a la segunda película de S. Craig Zahler, Brawl in Cell Block 99 (2017), desgraciadamente sin la personalidad ni el recorrido de esta. La mayor tara del filme de Hawie-Harwarth se haya en un libreto en el que predominan las elipsis y en el que las relaciones de los personajes, por su inmediatez, por su escasa elaboración, son poco creíbles, y los hechos se suceden con demasiada premura; como anticipaba su prólogo, no hay maduración ni lógica. Lo mismo ocurre con su final, que subraya el título en rojo: no habrá futuro para sus habitantes. Tampoco hueco en nuestra memoria para este drama carcelario estandarizado en sus formas pero sin ningún asidero narrativo al que agarrarse.

    Alemania, 2021. Título original: «Die Zukunft ist ein einsamer Ort». Dirección: Martin Hawie, Laura Harwarth. Guion: Martin Hawie, Laura Harwarth. Producción: ZDF, Hupe Film Fiktion. Fotografía: Mathias Prause. Música: Gregor Keienburg. Reparto: Lukas Gregorowicz, Denis Moschitto, Katharina Schüttler, Daniel Wiemer, Zejhun Demirov, Billey Demirtas, Daniel Drewes, Vedat Erincin, Ronald Kukulies, Slavko Popadic. Duración: 101 minutos.

    Die Zukunft ist ein einsamer Ort
    Martin Hawie, Laura Harwarth

    Bilder (m)einer Mutter (íd, 2021), Melanie Lischker |

    Si los dos primeros filmes de esta crónica poseen hechuras televisivas –la segunda está producida por la propia ZDF— para intentar alcanzar con éxito lo doméstico, la película de Melanie Lischker parte de lo doméstico para alcanzar la universalidad. Bilder (m)einer Mutter, en efecto, es la biografía de una madre compuesta a través de los escasos recuerdos, las cintas de vídeos y un diario, que son completados por los comentarios de su hija y su marido. Pero también es una biografía de la mujer alemana en los años previos de la caída del Muro de Berlín. Dos décadas en las que la mujer fue adquiriendo una luchada y lenta independencia; rompiendo el yugo de una sociedad patriarcal que la había postrado como una solitaria herramienta engendradora al servicio del marido de turno. Gavi Lischker nunca tuvo claro lo que quiso ser. Tampoco se lo pusieron sencillo. Aunque vivió la Ola de Emancipación en la Alemania de los 70 –en las que la mujer consiguió el derecho de poder trabajar—, siempre estuvo a la sombra de los designios laborales de su marido, un ingeniero de sonido de Sony amante de las videocámaras y la betacam. Justamente, esos dispositivos dan imagen a la melancolía de una mujer que abordó la soledad en silencio, y que intentó luchar contra sí misma al no sentir esa completitud que, según las normativas sociales, arribaría al nacer sus hijos. El filme dirigido por su hija, intenta dar forma física y mental a este estado. En el comienzo del metraje, la mayor de los Lischker le pregunta al paterfamilias que qué recuerda de su madre. Ya sea por el dolor derivado de la pérdida –Gavi Lischker falleció en 1993— o por desidia, este le responde que apenas quedan registros en su memoria, solo imágenes desenfocadas. Se daba la paradoja de que la principal problemática de los receptores de imagen con los que trabajaba y se divertía tenían ese problema de enfoque. Es por ello que el largo comienza con una serie de imágenes distorsionadas, que parecen capturar el vuelo de un fantasma que forma parte de una cotidianidad pero no hace visible la identidad que se le presupone. Y de esto versa Bilder (m)einer Mutter, un bellísimo y emocionante dispositivo de la memoria, en el que se rinde tributo a una mujer que solo quiso ser, y que gracias al cine encontró su forma y su camino treinta años más tarde con la voz y la sensibilidad de su hija. Un precioso trabajo que brilla entre tanta estandarización comercial. ⁜

    Alemania, 2021. Título original: «Bilder (m)einer Mutter». Dirección: Melanie Lischker. Guion: Melanie Lischker. Producción: Koberstein Film, WDR, cooperation Arte. Fotografía: Thomas Lischker, Melanie Lischker. Narradora: Barbara Weiß. Intervenciones: Gavi Lischker, Thomas Lischker y Melanie Lischker. Duración: 70 minutos.

    Bilder (m)einer Mutter
    Melanie Lischker

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