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    Crítica | Apolo 10 ½: Una infancia espacial | Netflix


    || Críticas | en Netflix | ★★★★☆
    Apolo 10 ½:
    Una infancia espacial
    Richard Linklater
    Ya sabes cómo funciona la memoria


    Raúl Álvarez
    Madrid | Madrid |

    ficha técnica:
    EE.UU. 2022. Título original: «Apollo 10 ½: A Space Age Adventure». Director: Richard Linklater. Guion: Richard Linklater. Productores: Mike Blizzard, Melissa Cobb, Rachel Dendy, Alex Dowding, Bruno Felix, Richard Linklater, Tommy Pallotta, Sandhya Shardanand, John Sloss, Craig Matthew Staggs, Steph Swope, Femke Wolting. Productoras: Minnow Mountain, Submarine, Detour Filmproduction, Netflix Animation, Soundcafter. Fotografía: Shane F. Kelly. Música: Alan Tyler, Ian Herbert, Randall Poster, Michael Higham. Montaje: Sandra Adair. Reparto: Milo Coy, Jack Black, Lee Edy, Bill Wise, Zachari Levi, Glen Powell, Josh Wiggins, Samuel Davis. Duración: 90 minutos.

    El cine de Richard Linklater se define a partir de pequeños grandes momentos compartidos por todos. En Apolo 10 ½: Una infancia espacial, probablemente la mejor película de Netflix en años, la magia se produce cuando Stan (Jack Black / Milo Coy) recuerda el final de su niñez, momento que asocia a las cabezadas que echaba en el coche de sus padres, para despertarse al día siguiente en la cama sin saber ni quién, ni cómo ni cuándo le había llevado hasta allí. Linklater concibe ese dulce letargo a la manera de Bradbury en El vino del estío, esto es, sugiriendo que la infancia es un sueño que nos sueña; y, ya mayores, tratamos de volver a soñarla para que nos sueñe de nuevo. No es el único detalle bradburiano de esta maravillosa cinta en la que Linklater retrocede hasta el verano de 1969 para contarnos la historia de un chaval, Stan (sosias del propio Linklater), y su familia durante los meses previos a la llegada del hombre a la luna. Las tardes de verano, los ratos frente al televisor, los descubrimientos casuales, los juegos en la escuela, la admiración hacia los padres, las amistades infinitas, el disfrute de la cultura popular, el sentido de la maravilla en lo cotidiano… Apolo 10 ½ desprende, en forma y fondo, el aroma del realismo fantástico de un relato del maestro.

    Como en las recientes Roma (Alfonso Cuarón, 2018), Fue la mano de dios (È stata la mano di dio, Paolo Sorrentino, 2021) y Belfast (Kenneth Branagh, 2021), el director de Antes de amanecer (Before Sunrise, 1995) enmarca su niñez en un hecho histórico que se contempla desde la candidez de esos años y, además, funciona como significante del futuro adulto. Sin embargo, Apolo 10 ½ trasciende esta fórmula porque licua hasta disolver la Historia en la historia de sus protagonistas, de tal manera que el gran teatro de los acontecimientos y el pequeño teatro de los dramas componen un mismo tejido emocional. Es la esencia narrativa de Movida del 76 (Dazed and Confused, 1993) y Todos queremos algo (Everybody Wants Some!!, 2016). Pero también, en un marco ficcional más amplio y siendo Linklater el lector voraz que es, la de las mejores novelas americanas de los años 30 y 40 del siglo XX, con las que Apolo 10 ½ guarda una relación de semejanza más profunda de lo que indica su aparente sencillez. Sin ir más lejos, y es evidente al ver la película, en el tratamiento de la nostalgia como una evocación del pasado ligada a un estado de ánimo, y no al revés, como sí han hecho los Cuarón y compañía.

    Decía Bazin que el gran mérito del cine había consistido en convertir el «por consiguiente» de la novela y el teatro en el «entonces» de la pantalla. Del mismo modo, Linklater observa la Historia y su historia como una sucesión de momentos que simplemente ocurren, sin más causalidad ilusoria que el paso natural del tiempo. No busca razones o lógicas más allá de los instintos humanos, casi en un sentido biológico del término, lo que explicaría la debilidad de su cine por las problemáticas de niños, adolescentes y adultos en crisis vital. A cada edad, sus abismos, sus ecos, si parafraseamos a Séneca. Otro elemento que eleva Apolo 10 ½ por encima de las autobiografías al uso, y que a su vez la distancia de los típicos ejercicios de nostalgia materialista que suele producir Netflix desde el éxito de Stranger Things (Matt Duffer y Ross Duffer, 2016-), es su excepcional visión de los medios de comunicación de masas y la cultura de consumo capitalista como vectores para conocer y entender el pasado, no para cosificarlo y explotarlo desde un presente huérfano de referentes sólidos. La publicidad, el cine, la prensa, la radio y la televisión, claro, pero también la comida envasada, el tabaco, el alcohol, los discos de vinilo, los electrodomésticos, la automoción, la vida acomodada en los suburbios, los parques de atracciones. La estampa optimista de la América del Baby Boom (1946-1964) cobra vida y, ante todo, respira colores, en una película que fluye de principio a fin con una ductilidad pasmosa, enhebrando un recuerdo tras otro con la aguja de una memoria cinematográfica. Se diría que Linklater ha sido capaz de colocar en su mente una cámara para filmar directamente sus recuerdos, reales o imaginados. En este sentido son obvios los puntos de contacto temáticos y formales con Despertando a la vida (Waking Life, 2001) y A Scanner Darkly (2008), dos títulos en los que Linklater también conjuraba los laberintos de la memoria, el sueño y la fantasía a partir de la técnica de la animación rotoscópica.

    En el centro de esta fábula, la NASA, símbolo de un tiempo que aspiraba a conquistar el espacio, y que Linklater presenta también como símbolo de la América arcádica de los padres fundadores, en tanto en cuanto piensa en Estados Unidos, y esta es una constante en su cine, como una nación que se erigió sobre una idea heterogénea de conquista: de independencia, de libertad, de derechos y de territorios. Apolo 10 ½ deja de ser solo una bonita foto de Polaroid y una canción de los Monkees cuando esa analogía se traslada a la fantasía espacial de Stan, que vive como propia la aventura de Armstrong, Collins y Aldrin a bordo del Apolo 11. El hombre pisa la luna justo en el momento exacto en que un niño deja atrás su infancia. A ese lugar, como a la luna, no se puede volver salvo en sueños. ⁜


    Apollo 10 ½: A Space Age Adventure, Richard Linklater
    Una de las grandes películas de Netflix.

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