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    Crítica | Viral

    Viral, de Lucas Figueroa

    Yo soy el cine, yo soy la Fnac

    crítica de Viral | de Lucas Figueroa, 2013

    Lucas Figueroa afirmó en rueda de prensa que la idea de Viral surgió de su interés por contar una historia relacionada con los túneles subterráneos que unen algunos edificios del centro de Madrid. En su afán por llevar a cabo el proyecto, no dudó en pedir la colaboración de la que es una de las grandes superficies más conocidas de la capital, la Fnac de Callao. Y el resultado fue Viral, su primer largo de ficción. El relato en primera persona de un chaval de 24 años que es seleccionado por la macrotienda para protagonizar su última campaña de promoción en forma de concurso: el friki de la Fnac. Raúl tendrá que aguantar una semana entera en el edificio, las 24 horas del día, promocionando el espacio comercial mediante estrategias virales que aumenten los seguidores de la red social creada exclusivamente por la empresa. La recompensa: 15.000 euros que le servirán para sustentar la manutención de su padre enfermo en una residencia. El arranque lo marca la aparición del componente paranormal; el fantasma de una niña pequeña de cabello largo y oscuro, mirada ojerosa y muñeca en ristre, que se paseará por los pasillos alterando cada vez más la situación. Ante tal panorama, uno no puede evitar preguntarse hasta qué punto Lucas Figueroa alteró la concepción de los primeros esbozos de la historia, para adaptarlos a una estrategia comercial de dudoso gusto. El mismo director comentó que el momento en el que decidió contactar con la franquicia coincidió con la campaña real que estaba publicitando la tienda. Ante tales declaraciones uno ata los cabos e intuye el resto. Los túneles son lo menos llamativo de toda esta excusa.

    Raúl es un friki, o al menos así pretenden dibujarlo. Figueroa se preocupa por no caricaturizar al personaje, aunque de poco le sirve. El chico tiene sus problemas económicos y familiares, como todo el mundo. Sus motivaciones están recalcadas de tal forma que justifiquen con cierta lógica sus actos. Que haya aceptado tal trabajo, que monte el numerito con la cajera mona de turno, que se empecine en indagar en el misterio del edificio, las antiguas Galerias Preciado, montándose su propia película particular, Canón Full HD en mano, para ir colgando sus progresos poco a poco en la red. Internet es su única herramienta de comunicación. Viral tiene la pretensión de ser un discurso en clave cómica sobre los peligros de la dependencia a las redes sociales. Pero su indagación es puramente superficial. Cualquier buena intención que pueda existir queda sepultada por la poca sutilidad del modelo de negocio bajo el que se ha auspiciado el trabajo de Lucas Figueroa. Su largometraje tiene el buen hacer de un director novel que quiere exprimir al máximo el espacio que le han regalado, inundando el montaje de numerosos planos recursos que resalten el desasosiego de un lugar inundado de gente en pleno día, que por la noche adquiere la extrañeza inherente a cualquier lugar cotidiano donde “uno nunca piensa en la muerte” que diría Coixet: un supermercado, un centro comercial, o algo como la Fnac, utilizando la escalera mecánica como leitmotiv identificativo.

    Viral, de Lucas Figueroa

    Sabe conferirle cierta autoridad a la localización, moviendo la cámara a través de los pasillos, buscando continuamente el punto de fuga que marca la longitud de las diferentes plantas, desenfocadas en la oscuridad, con las pocas luces auxiliares iluminando las estanterías. Su planteamiento formal es el de acercarse a referentes conocidos en el último cine de terror del siglo XXI, tomando ideas casi calcadas de productos como Paranormal Activity, de la que en cierto momento imita el juego de la cámara digital fija que graba al protagonista durmiendo en su habitación, mientras la puerta se abre, o el libro que está en el regazo cae al suelo sin que nadie lo empuje, así como REC, de la que deja un fuerte dèjá vu en el aire con una de sus últimas imágenes cuando nuestro friki en cuestión suelta la cámara al suelo y es arrastrado fuera de campo. Su buen hacer en el ritmo impide que uno se pare demasiado tiempo a cuestionar nada, pues su montaje es ágil sin ser intrusivo, aunque los arreglos de sonido tiren de archivo y martillazo sonoro, mostrando una preocupación nula por crear una tensión de cierta inventiva, alejada de convencionalismos. Aún con todo el mayor morbo de Viral se contiene en su espacio. “Originalidad en la localización” dicen algunos, como si eso fuera argumento suficiente como para justificar la existencia del filme sin cuestionar su verdadero fondo. Sin poner en entredicho la filosofía a la que se adhiere tan desvergonzadamente: la del product placement, no cómo sustento, sino como razón de ser; no cómo apoyo, sino como núcleo.

    La publicidad es el corazón de la cinta de Figueroa. El humor, su arma de distracción. Una vis cómica que funciona mejor cuanto más aleja de sus poses impostadas, esto es, las de película cool y gamberra, prima hermana de algunas tonterías como Afterparty pero con dinero, con la ascendente Aura Garrido aportando palmito, y la obligada espada Jedi con mango de acero del protagonista iluminando las grietas del falso techo sobre el que Viral pretende ocultar sus verdaderas intenciones. Lo mejor viene cuando uno se queda a los créditos finales y espera sentado a la sección de colaboraciones con una media sonrisa tonta en la cara, viendo desfilar ante si a los que han sido, ahora sí, los auténticos protagonistas. Una cinta divertidísima, aunque no por las razones esperadas. Tomando prestada la expresión de un amigo, es el ejemplo materializado de lo que es “el nuevo cine de marca blanca”, el nuevo mundo publicitario que está floreciendo en el centro de Madrid. Se ha abierto la veda para un cine español (otro más) situado en las antípodas de la filosofía creativa que ha surgido con fuerza en los últimos meses, de manos de cineastas con mayor humildad y talento. A ellos les recomiendo que tomen Viral en consideración. Es la contraposición perfecta, la teletienda hecha cine, y formando parte íntegra del mismo. ★★★★

    Gonzalo Hernández
    redacción Madrid

    España. 2013. Título original: Viral. Director: Lucas Figueroa. Guión: Lucas Figueroa, Javier Pascual. Intérpretes: Juan Blanco, Pedro Casablanc, Dafne Fernández, Aura Garrido, Miguel Angel Muñoz, Paco Jaen, Salomé Jiménez, Chani Martín, Eva Martín, Miriam Martín, Julio Perillán, Rodrigo Poisón, Pablo Rivero, Amparo Valle, Enrique Villén. Fotografía: Diego Dussuel. Productoras: LMF Films. Fecha de estreno oficial: 25 de Abril de 2013 (Festival de Cine de Málaga).

    Póster de Viral, de Lucas Figueroa
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