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    ALIEN 3 (DAVID FINCHER, 1992)

    Alien 3, de David Fincher
         Seis años después de que James Cameron mantuviera sorprendentemente alto – con Aliens (1986) – el listón de una película, ya convertida en una estelar y lucrativa saga del género de la ciencia-ficción, le tocó el turno a otro novato (aún más que sus predecesores) realizador: un chaval por entonces de 29 años sin ningún largometraje a sus espaldas. Eso sí, con un gran bagaje en la dirección de spots publicitarios y videoclips musicales, 20th Century Fox se fija en un joven talento repitiendo la estrategia que tan bien le funcionó en las dos primeras entregas de la saga. Hasta aquí todo bien, pues Sigourney Weaver repetía en el papel de Ripley y la productora ya no racanea tanto el presupuesto (50-60 millones de dólares, según fuentes). Por todo ello se esperaba mucho de esta tercera entrega, principalmente por los fans de la saga, los cuales esperaban una continuación argumental y alguna que otra resolución de los misterios planteados acerca del origen de estas letales criaturas. Pero nada de esto ocurrió en esta complicada película en todos sus aspectos: desde su guión y rodaje, al visionado e incluso el controvertido “Director’s Cut” que de “Director” tiene poco, pues el propio Fincher ya dejó claro que el no tiene nada que ver con ese nuevo montaje de una película que de por sí reniega.

         En cuanto al reparto, nada se le puede reprochar. Sigourney Weaver cumple de forma sólida, como siempre, aunque mucha gente encuentra su papel en esta tercera entrega algo falto de fuerza; inferior y menos trascendente que en las dos primeras. Podría ser porque el guión de esta entrega rompe de forma traumática y muy violenta la conexión con la obra de Scott, al matar cruelmente a la única familia de Ripley: “Newt” y el cabo “Hicks”, falleciendo ambos cuando se estrella la nave en un miserable planeta que para colmo, es una prisión de máxima seguridad que alberga toda clases de psicópatas y violadores. Entre estos se encuentra “Dillon”, una especie de predicador que se encarga de mantener a los presos en la “senda del bien” mediante la fe religiosa, interpretado por un actor secundario, no muy famoso pero muy solvente: Charles S. Dutton. Probablemente, el personaje más interesante y, a mi entender, poco aprovechado es el médico de la prisión, “Clemens” magníficamente interpretado por Charles Dance, quien protagoniza junto a Weaver dos escenas de gran nivel, una muy dura pero soberbia (la autopsia de la niña) y otra más agradable y romántica, pues transmiten mucha química entre ellos y algo de esperanza y ternura entre tanto ambiente malsano y deprimente. Muy buen trabajo también el de los reos “Golic” (Paul McGann) y “Morse” (Danny Webb), realmente los únicos secundarios (si consideramos el papel de “Clemens como protagonista, aunque muera pronto) con un papel con algo de peso en el desarrollo de la trama.

         ¿Cuál es el problema de esta película entonces para que no funcionara tan bien como sus antecesoras? Pues es simple, aunque el talento de Fincher para componer planos y transmitir esa desesperanzadora y claustrofóbica atmósfera en la cual se desenvuelve el filme es innegable, nos encontramos ante un guión desordenado, inconexo, sujeto a múltiples cambios por parte del triunvirato de guionistas formado por David Giller, Walter Hill y Larry Ferguson. Los cuales, por la sensación que se tiene en el devenir de la historia, no se ponían demasiado de acuerdo en el curso narrativo de una película que, para colmo, arrancó en su proceso de rodaje sin guión acabado, después de se descartara el primero firmado por Vincent Ward, el cual desarrollaba la historia en una especie de planeta de madera al que habían llegado unos monjes huyendo de un planeta Tierra colapsado por un “hiperdesarrollo tecnológico” sumergiéndose en una suerte de edad media intergaláctica. Así pues, no nos engañemos, el estrés, la incertidumbre y el nivel de desquiciamiento que, muy probablemente, provoca en un director novel recibir por fax una nueva parte del guión o cambios al actual, día sí, día también, no debe ayudar mucho y menos si es tu primera película y además se llama “Alien 3”. En defensa de Fincher he de decir que la película la salva muy dignamente a base de fuerza visual, secuencias muy bien rodadas, planos y fotografía con mucha carga psicológica y personalidad propia. La película tiene fallos y muchos, pero nos reveló a un cineasta a tener muy en cuenta, como bien ha ido demostrando a lo largo de su carrera cinematográfica. Otro factor importantísimo es el peso indudable que recae sobre este filme si lo comparamos con sus antecesores. La obra de Scott era una sensacional e innovadora obra de terror y el trabajo de Cameron se centró en mucha más acción, multitud de Aliens, más carga argumental y la introducción de elementos nuevos y esclarecedores acerca de la naturaleza del “Xenomorfo”, mientras que Alien 3, parece retomar sin mucho éxito la fórmula de un único Alien que asesina uno a uno a cada uno de los humanos que encuentra en su nuevo territorio, pues carece de la originalidad y la aterradora esencia que irradia la primera parte.

         Comparaciones aparte, este rompecabezas ,donde las piezas no acaban de encajar pero brillan con una extraña y luz propia, ha sido repudiado y alabado por unos y otros, el paso de los años sumado al éxito posterior de su director nos ha llevado a más de uno a un nuevo visionado, más aún cuando la productora puso en nuestras manos once años después, un nuevo y extendido montaje denominado “assembly cut” con nada menos que 31 minutos añadidos, a parte de cambios en muchas secuencias como la final, para mi gusto ahora menos chirriante. Destaca la introducción de la escena en la que preparan una estrategia para encerrar al Alien en una cámara acorazada, tendiéndole una serie de trampas a través de unos largos y circulares pasillos, rodados con unos planos muy dinámicos desde una perspectiva de la visión subjetiva del Alien. Otro cambio no menos importante, es del nacimiento del Alien, quien en la versión cinematográfica nace de un perro y en la extendida lo hace de un buey, hecho de agradecer dado que el considerable tamaño con el que la criatura ve la luz hace incoherente que su huésped tuviera el mismo tamaño. En resumen, Alien 3 no es perfecta y dista muchísimo de serlo pero los años, una renovadora versión extendida y la absurda “Alien Resurrection” o las abominables “Alien vs. Predator” han ido situándola como una película especial, fallida sí, pero una valiente y original ópera prima de un realizador con mucho talento que supo salir al paso de una trampa mortal en forma de rodaje que es esta inclasificable cinta.

    Javier Serván.
    canal Extremadura.

    Estados Unidos, 1992. Título original: Alien 3. Director: David Fincher. Guión: David Giller, Walter Hill y Larry Ferguson. Productora: 20th Century Fox / Brandywine Productions. Música: Elliot Goldenthal. Fotografía: Alex Thomson. Intérpretes: Sigourney Weaver, Charles S. Dutton, Charles Dance, Paul McGann, Brian Glover, Lance Henriksen, Ralph Brown, Danny Webb, Pete Postlethwaite. Nominada al Oscar a los mejores efectos visuales.

    Alien 3 poster
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