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Turno de guardia
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  • Cine Alemán Siglo XXI

    Crítica | Turno de guardia

    || Críticas | ★★★★★
    Turno de guardia
    Petra Biondina Volpe
    Luces rojas


    Emilio M. Luna
    Cáceres |

    ficha técnica:
    Suiza, Alemania, 2025. Título original: «Heldin» (Late Shift). Dirección y guion: Petra Biondina Volpe. Compañías: Zodiac Pictures Ltd, MMC Zodiac GmbH, Schweizer Radio und Fernsehen (SRF), SRG SSR Idée Suisse. Festival de presentación: 75ª Berlinale (Sección Berlinale Special Gala). Distribución en Suiza y Alemania: Filmcoopi (Suiza), Tobis Film (Alemania); en otros territorios: Music Box Films (EE. UU.). Distribución en España: Karma Films & A contracorriente. Fotografía: Judith Kaufmann. Montaje: Hansjörg Weißbrich. Música: Emilie Levienaise-Farrouch. Reparto: Leonie Benesch, Sonja Riesen, Selma Jamal Aldin, Alireza Bayram, Ali Kandaş, Aline Beetschen, Jasmin Mattei, Urs Bihlerr, Lale Yavas, Nicole Bachmann, Doris Schefer, Margherita Schoch. Duración: 92 minutos.

    Con respecto a la sanidad occidental contemporánea, atendiendo a la deriva de las tres últimas décadas, todos los caminos llevan al abismo. Si nos centramos en el tratamiento de la ficción, ese también es el mensaje que se extrae de la escena introductoria de la primera temporada de The Pitt (íd, R. Scott Gemmill, 2024-), el serial de HBO que ha revitalizado uno de los subgéneros emblema del siglo XXI: el drama sanitario. En esta suerte de prólogo se retrata el cambio de turno en el área de urgencias del ficticio Pittsburgh Trauma Medical Hospital. En la azotea del edificio se encuentran dos facultativos: el que comienza su jornada y el que la termina. Este último, apostado en los límites de la cornisa declara que acaba de perder a un paciente tras una eterna jornada en eso que llaman la fosa. El primero afronta así, con la esperanza y el ánimo bajo mínimos, su enésima reentrada en el mencionado abismo. Un lugar caótico, atestado de pacientes; que ejerce de purgatorio terrenal para aquellos que habitan la fina línea entre la salubridad y la enfermedad; para aquellos que buscan una cama en planta que les permita mejorar o sobrevivir; o, simplemente, para aquellos que abandonan este mundo de forma inesperada o consecuente. En él, los profesionales de la salud se enfrentan a la avalancha sin personal ni recursos. No importa que hablemos de entidades públicas o privadas, porque, como sucede con la educación, la sanidad se ha convertido en el campo de batalla de la socio-política de nuestro tiempo; por tanto, se revela como un universo altamente maleable y esclavo, faltaría más, del capitalismo más salvaje. Una ductilidad que ha dejado un futuro atroz a la investigación científica y a todos aquellos que se sitúan en la primera línea de combate.

    Este contexto tan pesimista, que deja todo el peso en la resiliencia humana, es retratado de forma ejemplar en The Pitt. Una serie que, además, de cierta forma reformula un subgénero que en el siglo XXI o bien había abrazado sus herencias melodramáticas –Anatomía de Grey (Grey’s Anatomy, Shonda Rimes, 2005-)—, o bien bendecía la autoparodia –Scrubs (íd, Bill Lawrence, 2001-2010)—, o bien, y esencialmente, se decantaba por una visión genérica, utópica y elitista –House (House, M.D., David Shore, 2004-2012). Perspectivas irreales de la sanidad encuadradas dentro de un espacio reconocible y atractivo, puesto que la representación de las relaciones en este no-lugar, frontera que reúne a vivos y muertos, como decíamos, ha sido una de las tendencias argumentales más importantes del nuevo milenio. De esta forma, el giro que propone The Pitt rompe esa superficialidad, aportando un realismo devenido reivindicación para un sector ahogado por el sistema, sea cual sea su lugar de desarrollo. Con ello, resulta aún más valiosa Turno de guardia (Heldin, Petra Biondina Volpe, 2025), película que se adscribe al verismo de la serie de HBO, con el valor de ofrecer la panorámica de la sanidad desde el único punto de vista de una enfermera que vivirá una noche tan extrema como cotidiana.

    Al igual que el doctor Robinavitch en el episodio piloto de The Pitt, Floria Lind (Leonie Benesch) iniciará su jornada con preaviso. En esta ocasión, será en los vestuarios de un hospital público de Zúrich; allí una compañera remarcará que será un turno sin asideros: solo tendrán la compañía de una joven en prácticas y toda una planta al completo que afrontar. Comienza así un peregrinaje continuo, en el que Lind atenderá a un amplio espectro de pacientes: diferentes escalas sociales, personalidades y, claro está, diagnósticos. En ese sentido, la primera gran virtud, en este caso narrativa, del film de Volpe, se halla en cómo retrata las relaciones de la enfermera con sus pacientes. Una mirada llena de empatía en la que la cámara desvela la humanidad de una persona que, pese a forzar sus límites, mantiene la entereza y ese segundo de calma necesario. Ayuda sobremanera la milagrosa interpretación de Leonie Benesch, una de las grandes actrices europeas del momento como ya demostrara en una película de dinámicas similares, esta vez en un centro educativo, como Sala de profesores (Das Lehrerzimmer, Ilker Çatak, 2023). De esta manera, Volpe mantiene el plano y su actriz le devuelve el gesto con creces. En los ojos de Lind reside la melancolía de una vida dedicada a su trabajo, dentro y fuera de su horario laboral. Basta una llamada telefónica para corroborar ese aspecto vital. La última escena del filme, un hermoso requiebro a la verosimilitud narrativa de la propuesta de Volpe, remarca la incapacidad de pasar página; también los peajes a los que se enfrenta la profesión. Por otro lado, destaca el andamiaje visual de Volpe, con una puesta en cuadro que intercala el plano general y el plano secuencia, y captura de forma primorosa la tensión de la jornada de la enfermera. Una Floria Lind que se erige, así pues, en el paradigma fílmico de unos profesionales que no solo se deben enfrentar a la indefensión en su puesto de trabajo, sino también de los juicios exógenos y furtivos de un sistema y de una sociedad que hace tiempo que malentendieron los servicios públicos. Turno de guardia les otorga cuerpo y voz a todos ellos con una sensibilidad descomunal. Es una de las primeras grandes películas que veremos este 2026. ♦


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