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    Crítica | Los misteriosos asesinatos de Limehouse

    El espectáculo de la sangre

    Crítica ★★★ de Los misteriosos asesinatos de Limehouse (Juan Carlos Medina, Reino Unido, 2016).

    Al inicio del puzle narrativo que es El truco final (El prestigio) (Christopher Nolan, 2006), la voz en off del mago Alfred Borden (Christian Bale) nos hace la pregunta “are you wathing closely?”, que el doblaje español tradujo como “quiero que estés atento”. Una invitación similar a la intriga da comienzo a Los misteriosos asesinatos de Limehouse (Juan Carlos Medina, 2016), en la que el presentador de un espectáculo teatral nos advierte “let us begin, my friends, at the end” (“empecemos, amigos míos, por el final”), antes de iniciarse en una serie de flashbacks dentro de flashbacks que van desentrañando la historia. Pese a sus enormes diferencias tanto en intenciones como en resultados, ambas películas tienen como propósito principal crear un rompecabezas indescifrable que depare las mayores sorpresas posibles al espectador prevenido. Aunque lo que aproxima todavía más los perfiles de los dos filmes es el hecho de compartir el mismo contexto histórico: el Londres de finales del siglo XIX. Un marco concreto que en la obra de Nolan sirve para mostrar el momento en el que la ciencia supera a la magia en espectacularidad, mientras que en el caso de Medina inserta su trabajo dentro del grueso de películas de terror gótico sangriento donde también podríamos incluir ejemplos como Desde el infierno (Albert Hughes y Allen Hughes, 2001), Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet (Tim Burton, 2007) o, trasladando el mismo horror al Baltimore de Edgar Allan Poe, El enigma del cuervo (James McTeigue, 2012).

    En el caso de la historia que nos ocupa, los asesinatos que se muestran no están ejecutados por el célebre Jack el Destripador, ni por el vengativo barbero llamado originariamente Benjamin Barker o el perpetrador de los crímenes descritos en los relatos del autor de El cuervo (1845), sino que se le adjudican a la figura mitológica judía conocida como el Golem, que está causando estragos en un distrito de la capital británica llamado Limehouse. El detective Kildare (Bill Nighy) es el encargado de investigar estas horribles muertes al mismo tiempo que estudia el juicio contra la actriz Lizzie Cree (Olivia Cooke), que será ahorcada en el caso de que se pruebe la acusación que le culpa de envenenar a su marido, el periodista y pretendido dramaturgo John Cree (Sam Reid). A medida que el policía estudia a los posibles sospechosos de los asesinatos también indaga en el oscuro pasado de la intérprete, y su relación con el artista teatral Dan Leno (Douglas Booth), en un Londres que literalmente no se diferencia en nada del infierno salvo por el clima. Es evidente que la película tiene abundantes elementos atractivos para cualquier amante del cine de género, así como también notorios referentes, entre los cuales destaca el de Seven (David Fincher, 1995), thriller del que se toman prestadas las visitas del asesino a una biblioteca en la que se inspira para sus crímenes, las pintadas en los muros hechas con sangre e incluso la consideración de un asesinato en serie como una obra de arte culminada finalmente por la propia investigación policial.

    «Un simple pasatiempo tan elaborado como impecablemente rodado».


    La estructura poliédrica con numerosos flashbacks y puntos de vista mantiene un ritmo entretenido y permite que asistamos a cada muerte desde la perspectiva de los distintos sospechosos, siendo uno de los cuales el filósofo Karl Marx, a quien vemos cortándole la cabeza a una prostituta en una escena conscientemente absurda que resulta ser el momento más original de todo el filme. Además, el reparto está lleno de solventes caras conocidas como Bill Nighy, en un papel destinado inicialmente a Alan Rickman antes de su fallecimiento, Olivia Cooke, mayormente conocida como la adolescente enferma de Yo, él y Raquel (Alfonso Gomez-Rejon, 2015), y María Valverde, cuyo rol parece reducirla de manera intencionada al aliciente erótico de la película. Sin embargo, esta afluencia exagerada de elementos atractivos termina restando más que sumando, ya que satura la obra de contenidos eclécticos transformándola en un objeto disperso. Detalles como la mención dramática de la homosexualidad de Kildare o la corrupción política que le posiciona como un cabeza de turco asignándole el caso, abren posibles vías de desarrollo a subtramas que terminan desapareciendo por el camino. Mientras que, por el contrario, se profundiza muy poco en aspectos a priori tan importantes como la asociación de los asesinatos a la criatura del Golem y toda la mitología que ello conlleva. Los misteriosos asesinatos de Limehouse queda así convertida en un simple pasatiempo, tan elaborado como impecablemente rodado, que deja en el aire una pregunta bastante incómoda en la que vale la pena detenerse. A lo largo de toda la investigación, el detective tiene la teoría de que el Golem mata para saciar la sed de sangre de la población de Londres, al mismo tiempo que la película se recrea en truculentas muertes en donde nunca falta el líquido rojo: ¿Querrá el director decir con esto que los espectadores de thrillers criminales han sustituido a las incivilizadas hordas que clamaban sangre hace más de un siglo? | ★★★ |


    Carles Gómez Alemany
    © Revista EAM / Barcelona


    Ficha técnica
    Reino Unido. 2016. Título original: The Limehouse Golem. Director: Juan Carlos Medina. Guion: Jane Goldman (Novela: Peter Ackroyd). Productores: Michael S. Constable, Peter Hampden, Nicki Hattingh, Elizabeth Karlsen, Joanna Laurie, Caroline Levy, Norman Merry, Anne Sheehan, Christopher Simon, Stephen Woolley. Productora: Number 9 Films. Fotografía: Simon Dennis. Música: Johan Söderqvist. Montaje: Justin Krish. Diseño de producción: Grant Montgomery. Vestuario: Claire Anderson. Reparto: Bill Nighy, Olivia Cooke, Douglas Booth, Daniel Mays, Eddie Marsan,María Valverde, Sam Reid, Siobhán, Morgan Watkins, Adam Brown, Peter Sullivan, David Macey, Amelia Crouch, Bryan Samson, Craig Carr, Damien Thomas, Mark Tandy, Michael Jenn, Simon Meacock. CARTEL


    En cuerpo y alma

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