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    Crítica | Un reino unido

    A United Kingdom

    Tan lejos, tan cerca

    crítica ★★★ de Un reino unido (A United Kingdom, Amma Asante, Reino Unido, 2016).

    Que el biopic o “biografía filmada” es una corriente que gusta mucho a la Academia de Hollywood es algo evidente si tenemos en cuenta el gran número de títulos de este género que han copado las nominaciones a los Óscars en las últimas ediciones. Y dentro de este tipo de filmes, normalmente bastante manipuladores y propensos a edulcorar la imagen de los personajes reales en los que se basan, para ofrecer sus caras más amables, hemos asistido en estos años a un curioso repertorio de grandes romances que sus responsables llevaron a tal punto de idealización que consiguieron que nos creyéramos que el amor es un sentimiento capaz de mover montañas, sobreponiéndose a todo tipo de adversidades. Así lo hicieron La teoría del todo (James Marsh, 2014) –25 años de la intensa historia de amor entre el astrofísico Stephen Hawking y su primera esposa, Jane, luchando contra la enfermedad degenerativa que acabó dejándole a él postrado en una silla de ruedas– o La chica danesa (Tom Hooper, 2015), que mostró cómo los artistas Einar y Gerda Wegener se mantuvieron unidos aun cuando él descubrió que se sentía una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre, convirtiéndose así en la primera persona que se sometió a un proceso de reasignación de sexo. Ahora le ha llegado el turno de saltar a la gran pantalla la odisea de uno de los matrimonios más sólidos y, por lo que representaron, más admirables de la vida política del siglo XX, el formado por Seretse Khama, heredero del trono de Bechuanaland, protectorado británico en África, y Ruth Williams, una humilde chica blanca inglesa, trabajadora en de una compañía de seguros. Treinta años de una unión, contra viento y marea, que removió los cimientos sociales y políticos de dos continentes, y cuya historia, totalmente inspiradora, era digna de ser adaptada en celuloide.

    Un reino unido se inicia en el Londres de 1947, cuando el nieto del rey Khama III e hijo de Sekgoma Khama II, jefe de la nación Bamangwato, estudia la carrera de derecho en el Inner Temple. Allí conoce a Ruth, la hermana de una amiga, produciéndose un flechazo entre ambos que une sus corazones de manera instantánea. Su camino hacia la felicidad no iba a ser fácil, ya que Seretse estaba predestinado a convertirse en rey de un pueblo que no aceptaría con facilidad su matrimonio interracial. Así, tanto la familia Khama (encabezada por su tío Tshekedi) como la de Ruth, no vieron con buenos ojos un casamiento que, no obstante, se produjo en 1948, desencadenando un tsunami en el Gobierno de Churchill, que ejerció todo tipo de presiones para que la pareja se separara, y el también racista gobierno sudafricano y los ancianos tribales de su nación, que amenazaron a los británicos con negarles el acceso a las reservas de uranio y oro de tierras sudafricanas si la ruptura no se producía. Estas tensiones culminaron con el exilio del matrimonio de Bechuanaland en 1951, una sentencia que fue muy cuestionada en el Reino Unido y a través de los medios de comunicación, por la gravedad de los prejuicios raciales que se escondían detrás de la misma. Al final, Seretse y Ruth retornaron a África en 1956 como ciudadanos corrientes, pero él fundó el Partido Democrático de Bechuanaland y, tras vencer en las elecciones a sus rivales, se convirtió en Primer Ministro de Botsuana, llevando al país hasta la independencia un año después con él como primer presidente. Esta ardua lucha por los derechos civiles y valores como la democracia o la erradicación del racismo convirtieron a Seretse y Ruth en unas personalidades muy admiradas e influyentes para la construcción de un África mejor y más moderna. La realizadora Amma Asante, que ya había conocido el éxito con Belle (2013), otra historia real de corte racial protagonizada por una chica mestiza educada por una familia de la alta sociedad inglesa durante una época en la que seguía vigente la esclavitud, es la encargada de plasmar en imágenes un guion de Guy Hibbert que se basa en un libro de Susan Williams.

    A United Kingdom

    «Los resultados son más correctos que brillantes, ya que su directora ha optado por una narración clásica, que no arriesga en absoluto, y un tono demasiado "de cuento de hadas" a la hora de dibujar una relación que en la realidad debió tener más aristas y puntos negros de los que aquí se nos muestran».


    Estamos ante uno de esos productos británicos rodados de forma académica, mimando hasta el más mínimo detalle de su empaque técnico y visual. La dirección artística y la ambientación son todo lo convincentes que cabría esperar, del mismo modo que la banda sonora de Patrick Doyle contribuye con esmero a inundar de romanticismo sus bucólicas imágenes, fotografiadas por Sam McCurdy sin caer en el preciosismo de postal a la hora de mostrar los hermosos paisajes naturales, a vista de pájaro, del continente africano. Asante no ha querido rodar su particular Memorias de África (Sydney Pollack, 1985), a pesar de que el retrato que hace de Ruth Williams es muy similar al de aquella Karen Blixen que también abandonada su acomodada vida europea para establecerse en otro país, ganándose el respeto y el cariño de un pueblo que, en un principio, la recibía con cierta hostilidad. Rosamund Pike sabe dotar de la suficiente elegancia y humanidad a esta heroína romántica que, a la postre, alcanza en pantalla una sobresaliente química con su compañero de reparto, David Oyelowo, tan entregado a la causa como en su celebrada composición de Selma (Ava DuVernay, 2014). Pese a que la cinta de Asante funciona muy bien como lección de Historia, presentando de manera limpia y clara los continuos avatares políticos que rodearon al matrimonio, la verdadera grandeza de Un reino unido reside en sus momentos más intimistas, cuando se olvida de que está hablando de unos reyes a los que los convencionalismos sociales no les permiten ejercer de tales, y los presenta, sencillamente, como un hombre y una mujer enamorados –más allá de cuestiones de nacionalidad, color o clase social–, que solo quieren permanecer juntos. En este sentido, la película queda emparentada (más por argumento que por estilo o ambiciones) con Loving (Jeff Nichols, 2016), la historia real de Mildred y Richard Loving, que fueron encarcelados y exiliados cuando se casaron en la Virginia de 1958, a pesar de la prohibición de los matrimonios interraciales. En el caso de la obra que nos ocupa, los resultados son más correctos que brillantes, ya que su directora ha optado por una narración clásica, que no arriesga en absoluto, y un tono demasiado "de cuento de hadas" a la hora de dibujar una relación que en la realidad debió tener más aristas y puntos negros de los que aquí se nos muestran. Aun así, Un reino unido merece ser visionada por la fuerza de su mensaje universal de igualdad y por su emocionante ensalzamiento de la épica del amor, siendo el magnífico trabajo de Oyelowo y Pike lo más memorable de la función. | ★★★ |


    José Martín León
    © Revista EAM / Madrid


    Ficha técnica
    Reino Unido. 2016. Título original: A United Kingdom. Directora: Amma Asante. Guion: Guy Hibbert. Productores: Brunson Green, Peter Heslop, Charlie Mason, Rick McCallum, Justin Moore-Lewy, David Oyelowo. Productora: Pathé. Fotografía: Sam McCurdy. Música: Patrick Doyle. Montaje: Jonathan Amos, Jon Gregory. Diseño de producción: Simon Bowles. Reparto: David Oyelowo, Rosamund Pike, Tom Felton, Jack Davenport, Laura Carmichael, Terry Pheto, Jessica Oyelowo, Arnold Oceng, Nicholas Lyndhurst, Anastasia Hille.


    En cuerpo y alma

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