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    Crítica | En el bosque

    Into the Forest

    Amor fraternal en tiempos oscuros

    crítica ★★★★ de En el bosque (Into the Forest, Patricia Rozema, Canadá, 2015).

    El fin del mundo amenaza a la vuelta de la esquina. Al menos, el fin del mundo tal y como lo conocemos. Las maneras de ver el apocalipsis a través del cine han sido, son y seguirán siendo de lo más variadas, desde agresivas pandemias que ejercen su particular selección natural sobre la humanidad, sucesiones de desastres naturales a gran escala como consecuencia de los cambios climáticos o la sombra, siempre temible, de una teórica Tercera Guerra Mundial. Cualquier excusa es válida para fabular acerca de una humanidad enfrentada a sus máximos terrores y sumida de nuevo en la oscuridad. Sin embargo, no es necesario un elemento externo tan fantasioso como los antes citados para dinamitar las normas de la civilización contemporánea. Tan solo basta, tal y como lo relató la escritora Jean Hegland en su polémica novela Into the Forest, publicada en 1997, con arrebatar al hombre, de la noche a la mañana, las comodidades y beneficios de la tecnología, para convertirlo en un animal más que debe luchar por sobrevivir en medio de una naturaleza hostil. El guionista David Koepp ya nos mostró las escalofriantes consecuencias de un apagón general en una ciudad americana en The Trigger Effect (El efecto dominó) (1996), su extraordinaria ópera prima como realizador, mientras que Into the Forest (2015), la adaptación cinematográfica de la obra de Hegland llevada a cabo por la canadiense Patricia Rozema –Cuando cae la noche (1996), Mansfield Park (2000)– opta por dar una dimensión mucho más intimista al tema, utilizando el fuera de campo de igual manera a como lo hizo M. Night Shyamalan para captar la psicosis de una invasión alienígena desde el interior de un sótano en Señales (2000), sin necesidad de mostrar de forma explícita la amenaza física o cualquier tipo de destrucción masiva.

    La película de Rozema, ambientada en un futuro cercano y perfectamente reconocible, nos traslada al corazón de un bosque de Carolina del Norte, donde las hermanas Nell y Eva viven con su padre en una casa aislada del mundanal ruido, a muchos kilómetros (esos que recorren en su coche) de cualquier contacto con otras personas. Mientras Nell, la más joven y rebelde, cursa sus estudios de medicina y comienza a vivir el primer amor, Eva, la mayor y más madura, no se resigna a renunciar a su sueño de dedicarse al mundo de la danza, a pesar de que una antigua lesión y su edad, un tanto avanzada para prosperar como bailarina, no jueguen a su favor. Dos personalidades opuestas que, sin embargo, no afectan al amor fraternal (en la novela va un paso más allá) que se profesan, y que será decisivo a la hora de enfrentarse a la época agreste que se les viene encima cuando la sociedad se colapse después de un apagón de energía total. Desde ese instante deberán aprender a racionar el escaso combustible del que disponen, prescindir de necesidades (hasta entonces básicas) como el gas y la electricidad –con ella, de internet o la música con la que Eva se acompaña en sus entrenamientos de baile–, y, lo que es más importante, combatir la falta de alimentos, a través del cultivo de su propio huerto, los frutos provenientes de la naturaleza o, incluso, la cacería. Un modo de vivir que no significaría problema alguno para Viggo Mortensen y su prole en Captain Fantastic (Matt Ross, 2016), pero que para quienes están habituados a depender de los avances tecnológicos (la inmensa mayoría de la población mundial) constituye, por su incapacidad de adaptación al medio, un violento retroceso a los tiempos del salvaje Oeste. Razoma plantea estas circunstancias sin dar una explicación clara a los orígenes de las mismas, sumergiendo a sus protagonistas (y, al mismo tiempo, al espectador) en un estado de incertidumbre alimentado por la falta de noticias provenientes del mundo exterior –tan solo los leves rumores de saqueos en las ciudades (incluso de una posible guerra) y la epidemia mortal que está sesgando la vida de miles de personas, a consecuencia de la insalubridad del agua, les dan pistas sobre lo caótico de la situación fuera de sus bosques– y su total incomunicación.

    Into the Forest

    «Una visión del apocalipsis tan humanista como emotiva, que aprovecha su enclave fantástico para ofrecer una dolorosa y sincera mirada al universo femenino de sus protagonistas y a su dura entrada a la vida adulta».


    Más que una fantasía distópica o una obra de ciencia ficción en sentido estricto, Into the Forest emerge como un delicado drama que habla sobre los irrompibles lazos de la unidad familiar aun cuando estos son puestos a prueba ante circunstancias límite como las que plantea el relato. Con un marcado mensaje ecologista y una óptica eminentemente femenina, el filme escapa de cualquier tipo de espectacularidad para centrarse en el costumbrismo de estas dos hermanas en su día a día, con sus tragedias (la salida de escena del padre, que las deja solas e indefensas ante la adversidad; las terroríficas consecuencias de la visita de un hombre a su propiedad), roces y una lucha por la supervivencia cada vez más complicada. Con una puesta en escena preciosista, que saca formidable partido de los paisajes naturales que envuelven a los personajes y a los bellos primeros planos de sus actrices, y una emocionante banda sonora de Max Richter que subraya con acierto sus imágenes, la cinta descansa, sobre todo, sobre el buen hacer de Ellen Page y Evan Rachel Wood, que entregan unas interpretaciones magníficas, beneficiadas por la sabiduría con la que el guion reparte los momentos de lucimiento dramático entre ambas. Page sabe expresar con convicción la garra y determinación de Nell, mientras que la Eva de Wood conmueve por su fragilidad y una dependencia casi enfermiza de su hermana pequeña para salir adelante. Estamos ante una película muy pequeña y sencilla, de inconfundibles aires indies, muy cercana en espíritu y ambiciones a la reivindicable Z for Zachariah (Craig Zobel, 2015), que fue presentada en el Festival de Toronto de 2015 sin despertar excesivo entusiasmo en la crítica. Sin embargo, resulta injusto no rendirse ante la sensibilidad y el carácter íntimo de una propuesta como la de Rozema, que realiza una visión del apocalipsis tan humanista como emotiva, que aprovecha su enclave fantástico para ofrecer una dolorosa y sincera mirada al universo femenino de sus protagonistas y a su dura entrada a la vida adulta. | ★★★★ |


    José Martín León
    © Revista EAM / Madrid


    Ficha técnica
    Canadá. 2015. Título original: Into the Forest. Directora: Patricia Rozema. Guion: Patricia Rozema (Novela: Jean Hegland). Productores: Niv Fichman, Aaron L. Gilbert, Ellen Page. Productora: A24. Fotografía: Daniel Grant. Música: Max Richter. Montaje: Matthew Hannam. Dirección artística: Tara Harnett. Reparto: Ellen Page, Evan Rachel Wood, Max Minghella, Michael Eklund, Callum Keith Rennie, Wendy Crewson. PÓSTER OFICIAL.

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