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    Crítica | Marea negra

    Deepwater Horizon

    Exaltación del heroísmo anónimo

    crítica ★★★ de Marea negra (Deepwater Horizon, Peter Berg, Estados Unidos, 2016).

    Pocas catástrofes medioambientales en los últimos años han superado en repercusión a lo acontecido el 20 de abril de 2010 en el Golfo de México, cuando la plataforma petrolera Deepwater Horizon voló por los aires cobrándose la vida de once obreros y vertiendo cinco millones de barriles de petróleo en el mar. Aquel accidente que, lamentablemente, se podría haber evitado si BP y Halliburton –la compañía encargada de la inyección de cemento– no hubiesen pasado por alto las preocupaciones de los trabajadores sobre el estándar de seguridad de la planta, ha servido de perfecto vehículo para volver a reunir a Mark Wahlberg con el director Peter Berg después de la buena acogida que recibió El único superviviente (2013), su adaptación al cine de las memorias de Marcus Luttrell, el soldado que escapó con vida de una emboscada tendida por talibanes durante una operación que tenía como finalidad acabar con un líder terrorista en Afganistán. Este tándem, que parece funcionar a las mil maravillas –también tienen pendiente de estreno para diciembre Día de patriotas (2016), sobre el atentado terrorista de la maratón de Boston de 2013–, vuelve a dar en la diana con una efectiva combinación de cinta de catástrofes y denuncia con la etiqueta de "basada en hechos reales", que hace especial hincapié en las tensiones internas que precedieron a la tragedia entre los empleados y los superiores que velan por los intereses de una gran compañía que solo piensa en extraer los máximos beneficios en el menor tiempo posible y que, ante la demora de cuarenta días en la extracción del petróleo, no duda en proceder sin contrastar las correspondientes pruebas de presión.

    Los guionistas Matthew Sand y Matthew Carnahan entregan un libreto bastante tópico, que no escapa de los lugares comunes de este tipo de dramas que exaltan la heroicidad y la capacidad de supervivencia de personas comunes ante grandes adversidades. Todo un subgénero en sí mismo que ha dado éxitos del calibre de La tormenta perfecta (Wolfgang Petersen, 2000) o Everest (Baltasar Kormákur, 2015), pero que también corre el riesgo de fracasar estrepitosamente cuando el director implicado es incapaz de insuflar la suficiente dosis de épica al relato –Los 33 (Patricia Riggen, 2015)–. Marea negra emplea la primera mitad de su metraje en presentarnos las características de su peculiar escenario, esa intimidante estructura de acero en medio del mar –en su búsqueda de realismo y preocupación por cada mínimo detalle, llega a aturdir tanto tecnicismo en sus diálogos–, así como a cada uno de sus arquetípicos personajes principales, antes de sumergirlos en la mayor pesadilla de sus vidas. De este modo, tenemos todos los perfiles habituales en este tipo de empresas, representados en Mike Williams (Mark Wahlberg, todo carisma e igual de convincente como ejemplar padre de familia que como improvisado héroe de acción), el encargado de supervisar el equipo electrónico y primera persona en sospechar que algo va mal ese día; Jimmy Harrel "Mr. Jimmy" (¡qué bien le han sentado los años a la capacidad interpretativa de Kurt Russell!), el oficial mayor de la plataforma, hombre íntegro y que da la cara por los hombres que tiene a su mando, algo que se traduce en el inmenso respeto que estos le profesan; Donald Vidrie (notable John Malkovich, a quien le sienta como un guante este tipo de rol antagonista destinado a granjearse todos los odios), el ejecutivo de British Petroleum que comete la imprudencia de presionar a sus subordinados a emprender la operación aun cuando existían evidencias de peligro; o Andrea Fleytas (Gina Rodríguez), la única mujer del equipo de Transocean. Una fauna tan reconocible como poco original que un puñado de buenos actores –habría que sumar a una Kate Hudson que, aunque poco aprovechada, cumple como esposa sufridora en la distancia– consigue defender a golpe de profesionalidad, logrando que el espectador empatice con sus terribles circunstancias.

    Deepwater Horizon

    «Al director se le da mucho mejor la acción física y la montaña rusa de situaciones límite que el desarrollo de personajes o los vaivenes familiares y personales de los mismos, por lo que la historia gana muchos enteros cuando entra en materia en sus últimos cuarenta minutos».


    Es en el segundo acto, cuando el oro negro emerge de las entrañas de la tierra como un arrasador monstruo y la planta hace explosión convirtiéndose en un infierno de fuego del que los personajes intentan escapar con vida, cuando Berg saca su artillería pesada como director de acción –recordemos que también es responsable de artefactos tan aparatosos como Hancock (2008) o la terrible Battleship (2012)–, construyendo un espectáculo de género catastrofista de factura impecable –la dirección artística y los efectos especiales juegan un papel fundamental para dotar de tensión a su viaje al corazón de la aventura–, no exento de algunos momentos de genuina emoción (la escena del salto de Wahlberg y Rodríguez) en medio de tanta (por una vez justificada) sobredosis de pirotecnia. Al director se le da mucho mejor la acción física y la montaña rusa de situaciones límite que el desarrollo de personajes o los vaivenes familiares y personales de los mismos, por lo que la historia gana muchos enteros cuando entra en materia en sus últimos cuarenta minutos. Es cierto que en el camino Berg nos ofrece alguna escena de duelo actoral entre Wahlberg y Malkovich de la que saltan chispas por su intensidad, pero nada de esto es comparable con el apocalíptico despliegue de horror y adrenalina de su tramo final. Marea negra cumple así, con creces, con las exigencias de todo blockbuster (110 millones de dólares de presupuesto lo avalan) de calidad, manteniendo un buen equilibrio entre drama y espectáculo durante sus ajustados 107 minutos de duración, si bien no profundiza en exceso en las consecuencias del desastre o en su crítica a las negligencias corporativas –el énfasis de la misma se pone más en la incompetente decisión de Vidrie que en las altas esferas–, limitándose más a ser un homenaje a las víctimas que perecieron aquel fatídico día y al valor de los supervivientes. En resumidas cuentas, estamos ante el último exponente llegado a las carteleras de competente cine comercial que vuelve a enfrentar (por enésima ocasión) al hombre con el poder devastador de una naturaleza a la que cree domesticar, sin caer en la vacuidad de las aproximaciones al tema de Roland Emmerich, más proclives al despliegue visual que a contar una historia con algo de enjundia. | ★★★ |


    José Martín León
    © Revista EAM / Madrid


    Ficha técnica
    Estados Unidos. 2016. Título original: Deepwater Horizon. Director: Peter Berg. Guion: Matthew Sand, Matthew Carnahan. Productores: Lorenzo di Bonaventura, Mark Vahradian, Mark Wahlberg, David Womark. Productoras: Summit Entertainment / Participant Media / di Bonaventura Pictures. Fotografía: Enrique Chediak. Música: Steve Jablonsky. Montaje: Gabriel Fleming, Colby Parker Jr. Diseño de producción: Chris Seagers. Reparto: Mark Wahlberg, Kurt Russell, Kate Hudson, John Malkovich, Dylan O´Brien, Gina Rodríguez, Ethan Suplee, Brad Leland. PÓSTER OFICIAL.

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