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    Crítica | Amor y amistad

    Love & Friendship

    Lady Austen

    crítica ★★★★ de Amor y amistad (Love & Friendship, Whit Stillman, Estados Unidos, 2016).

    La primera duda que surge —o debería— ante el planteamiento de adaptar un texto de Jane Austen al formato cinematográfico es: ¿tocar o no tocar? El artista enfrentado a la sombra de la escritora se encuentra ante el dilema coyuntural de decidir entre, trasponer el texto de forma literal y sin interpretaciones personales, —quizá la opción más conservadora y más expuesta a voraces comparaciones con el material original—; adaptarlo a un nuevo contexto manteniendo el mensaje; o elaborar una compleja reescritura de la fuente primigenia, lo que conllevaría el riesgo de alterar el sentido de la obra y anular el ácido humor sarcástico que Austen confería a sus protagonistas. Nos encontramos entonces con la nueva película de Whit Stillman y vemos claramente, ya desde la misma concepción de su existencia, que éste ha optado por la última de las tres opciones y, muy posiblemente, con el enfoque adecuado. Esta idea surge a raíz del título de la película Love & Friendship, algo que no tendría nada de particular o trasgresor, de no ser porque el filme no adapta la novela corta escrita por una pre-adolescente Jane Austen, Love and Friendship, sino que aborda otra de sus obras juveniles epistolares: Lady Susan. Un juego de falsas identificaciones con el que el director trata de confundir al espectador y, al mismo tiempo, exponer su punto de vista sobre lo que significan para él el amor y la amistad, con un relato compuesto por Austen para reflejar las apariencias sociales que se estilaban en su época. Con ello la escritora quería —ojo, con sólo 17 años—, desarticular las convenciones de romanticismo y amistad que habían quedado instaladas en la literatura inglesa, para construir una sátira que desmantelara estas teorías y las hiciera reducirse a las cenizas de la hipocresía. Stillman se enfrenta a la difícil tarea de analizar, evaluar y reexplicar con una técnica posmoderna y adaptada a nuestros días, el complicado entramado idiosincrático que se desarrolla entre las hojas del libro. Para esta empresa, el director es consciente del paradójico acto de crueldad que supondría malinterpretar el mensaje que nos legó una adolescente hace más de 200 años, exponiéndose a pecar de simple o mediocre frente a la lírica de una niña e, impertérrito, se lanza a la aventura con refrescante optimismo.

    Lady Susan es un personaje de una relevancia tan vasta como pudieran ser —en un nivel mediático mucho menos importante, se entiende— Lady Macbeth o Madame Bovary. Son figuras de la herencia cultural feminista cuya representación en la ficción ha servido para forjar muchas personalidades y códigos de conducta emancipadores ya que, a pesar de que algunas de sus acciones responden a una personalidad fría y manipuladora, su imagen representa a la mujer libre de ataduras, que busca felicidad y comodidad aunque para ello tenga que pasar por encima de un puñado de hombres. No olvidemos que estos actos de impasible mezquindad responden en su mayoría a metáforas sobre acciones cotidianas y laborales sin el componente de crueldad con el que se muestran. Por todos estos motivos, el papel principal es una de las piezas clave de la película y, sin ninguna duda, Stillman logra dar en el blanco al seleccionar a Kate Beckinsale, quien realiza una interpretación ejemplar, mostrando esa maldad sibilina en el carácter de Susan y sin reflejar piedad o debilidad en ningún momento. Conseguir, con semejante actitud, que el espectador se mantenga del lado de la protagonista, sería misión imposible de no ser por el carisma y el encanto que Beckinsale proporciona, llenando la pantalla de un aura especial y de genio con su sola presencia. En la sociedad actual, tan dada a blasonar de una condición igualitaria entre hombres y mujeres, el personaje de Lady Susan representaría una “femme fatale”, una villana de la peor calaña incluso, que sólo busca la manipulación y el trampeo descarado para lucrarse a costa del prójimo. Sin embargo, adaptando este papel a la época georgiana y sus estrictas normas de conducta, destinadas a infligir en la mujer una completa rigidez de comportamiento e ideología, esta astucia felina y la capacidad de manipular al hombre rezuman un cariz heroico y admirable con el que adentrarnos en la axiología de antaño por medio de un vestuario y un decorado muy evocadores.

    Love & Friendship

    «Una presentación enfática y dinámica de los personajes, acompañada de una música sugestiva con el propósito de acentuar los inusuales títulos identificativos de cada personaje, juega a dramatizar, hasta el punto de la sátira, los esquemas clásicos del cine de época, como Austen satirizaba los convencionalismos de la literatura romántica».


    La película comienza dejando claro algunos de esos elementos posmodernos de los que el director hará uso a lo largo de todo el metraje. Una presentación enfática y dinámica de los personajes, acompañada de una música sugestiva con el propósito de acentuar los inusuales títulos identificativos de cada personaje, juega a dramatizar, hasta el punto de la sátira, los esquemas clásicos del cine de época, como Austen satirizaba los convencionalismos de la literatura romántica. Una vez los personajes han quedado debidamente identificados —que no presentados—, empieza la historia de la encantadora Susan, una viuda que tuvo que abandonar, a consecuencia de una mujer despechada y celosa, la ciudad de Manwaring, e ir a pedir asilo a la residencia de unos familiares en Churchill, con la intención de continuar en su desesperada búsqueda de marido y riqueza, o viceversa —“antes que el tiempo airado cubra de nieve la hermosa cumbre…” que decía Garcilaso—. Vemos que la protagonista ya cuenta con un nuevo plan en marcha, una estrategia que pasa por seducir a Reginald, un adinerado y apuesto pretendiente. Sin embargo, la llegada inesperada de su hija, Federica, compromete toda la operación puesto que parece que podría surgir una chispa de amor entre su codiciado billete a la riqueza y su primogénita. Por ello, la protagonista tendrá que actuar, de nuevo con más astucia que sensatez, para salvar el inesperado obstáculo. La relación entre madre e hija es otro de los grandes aciertos de la cinta, mostrando por un lado la frialdad temperamental de la madre, quien ofrece sus únicas pruebas de afecto en forma de un par de lecciones sobre cómo manipular a los hombres, y por otro a la hija, acusada con una tremenda falta de afecto, y quien, todavía demasiado ingenua, no tiene ni el carácter ni el valor suficiente para plantar cara a su distante madre.

    Love & Friendship

    «Austen sigue presente en la pluma de Stillman, quien también se encarga de adaptar el libreto, y aparece cada vez que la diégesis sintáctica de la narración se entrelaza con la mímesis de las interpretaciones y la fotografía».


    El constante reto de astucia entre Reginald y Susan es el atractivo principal del apartado humorístico de la película. Además la visión externa de esta relación atípica decimonónica nos lleva a replantearnos los códigos cortesanos y establecer una relectura del discurso romántico de época. Aquí se aprecia la modestia de Stillman, quien concede y acepta sin pretensiones la distancia histórica que separa la novela de su adaptación, y hace de esa distancia un elemento a su favor, ya que no trata de competir con el original, sino que intenta servirle de moderno suplemento. El director sale victorioso de la difícil tarea de manipular un texto complicado, jugando con los significados y la ironía para tratar de integrar la historia en un contexto mucho menos represivo que el original, haciendo los pertinentes ajustes de guion, pero sin sucumbir a la infidelidad autoral que supondría arrebatar la picardía feminista del mensaje. Austen sigue presente en la pluma de Stillman, quien también se encarga de adaptar el libreto, y aparece cada vez que la diégesis sintáctica de la narración se entrelaza con la mímesis de las interpretaciones y la fotografía. El narrador omnisciente deja paso a un fotógrafo condescendiente que nos ofrece descripciones certeras de personajes, espacios e incluso estados de ánimo tan pertinentes que no queda ninguna duda de su admiración por la escritora y por su forma de mostrar la sociedad como una sucesión de hipócritas redimidos. Por ello podemos apreciar cierto aire de melancólica misantropía en ambos espacios narrativos, un componente que sin duda comparten los dos autores que hoy nos han citado en esta proyección atemporal.


    Alberto Sáez Villarino
    © Revista EAM / Dublín


    Ficha técnica
    Estados Unidos, 2016. Título original: Love & Friendship. Director: Whit Stillman. Guion: Whit Stillman (Novela: Jane Austen). Fotografía: Richard Van Oosterhout. Duración: 94 minutos. Productora: Blinder Films / Chic Films / Revolver Amsterdam. Montaje: Sophie Corra. Diseño de vestuario: Eimer Ni Mhaoldomhnaigh. Diseño de producción: Anna Rackard. Intérpretes: Kate Beckinsale, Chloë Sevigny, Xavier Samuel, Stephen Fry, Emma Greenwell, James Fleet, Jemma Redgrave, Jenn Murray, Tom Bennett, Morfydd Clark, Lochlann O'Mearáin, Kelly Campbell, Justin Edwards, Conor MacNeill, Ross Mac Mahon. Presentación oficial: Festival de Sundance 2016. PÓSTER de LOVE & FRIENDSHIP: LINK.

    El fulgor efímero

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