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    Crítica | Ahora sí, antes no

    Right now, wrong then

    Presentes líquidos, pretéritos imperfectos

    crítica de Right now, wrong then (지금은맞고그때는틀리다, Jigeumeun matgo geuttaeneun tteullida, Hong Sang-soo, Corea del Sur, 2015).

    Una escena de Right Now, Wrong Then muestra a su protagonista, un director de cine llamado Ham, en una conversación con varias amigas de la chica a la que trata de cortejar. La susodicha, Yoon, que es pintora, comenta a sus amigas que Ham le ha dicho algo muy profundo al ver sus cuadros: «No has decidido todavía qué es es lo que buscas al pintar, pero estás sabiendo descubrir cosas por el camino». Ella se muestra impresionada por el comentario. No obstante, una de sus amigas es seguidora del cine de Ham, y le espeta: «Lo siento, director, pero… ¿Eso no es lo mismo que repite usted cada vez que habla de sus películas?». Lo que viene a desmontar, como veremos un poco más adelante, la imagen que hasta entonces Ham intentaba dar de sí mismo. Pero, además, este detalle se puede entender como una broma privada de Hong Sang-soo respecto a su propio cine. Que sus películas siempre hablan de lo mismo es la crítica más habitual que suele recibir. Y la nueva cinta del director surcoreano, por si había dudas, no es una excepción. Si uno conoce su obra previa, muchas de sus situaciones le resultarán familiares. La presencia de relaciones sentimentales fugaces, los intentos de seducción siempre torpes de un personaje masculino ensimismado, los largos diálogos bañados en soju (licor de arroz coreano), el esquema de variaciones entre las diferentes partes de la película, los personajes del mundo cinematográfico o artístico, el recurso obsesivo a planos fijos y el zoom casi como único movimiento de cámara… De hecho, hay quien ha querido ver en Right Now, Wrong Then una especie de compendio de las inquietudes, estéticas y temáticas, que pueblan toda su filmografía. Una cima creativa a la que solo puede seguir un giro en su carrera.

    El que escribe estas líneas, no obstante, se resiste a tal lectura. Porque Sang-soo no encaja en esa categoría de directores que en un momento dado encuentran en una película la plenitud expresiva de todo su universo personal. Al contrario, su cine, como sus personajes, está abocado al pretérito imperfecto. A encontrar poco más que verdades pasajeras, apenas verbalizables, en el gran tema alrededor del que orbitan sus dieciocho largometrajes: la inconsistencia de las relaciones humanas. La imposibilidad de alcanzar un conocimiento auténtico sobre el otro, y la fragilidad en los lazos afectivos que ello conlleva. La frase de Ham que se citaba al comienzo es perfectamente aplicable a la metodología del coreano. No tener una idea exacta de lo que busca, pero ir encontrando cosas por el camino. La ausencia de objetivo, eso sí, no implica que no exista una inquietud personal, que en el caso de Sang-soo es esta cuestión de las relaciones humanas. Implica que no se pretende aspirar a una lectura definitiva del tema. Por tanto, Right Now, Wrong Then no hace otra cosa que añadir un movimiento más a esa sinfonía de variaciones que compone la producción completa del surcoreano. Una sinfonía siempre abierta en la que sus nuevas partes se van construyendo sobre las anteriores, pero a la vez vuelven atrás para sugerir diálogos con ellas que amplifican sus resonancias.

    Right now, wrong then

    «En Right Now, Wrong Then, Hong Sang-soo, al igual que hacía con En otro país, opta por repetir en sus dos partes el mismo argumento, los mismos personajes y la misma situación de partida, y explorar sus variaciones a partir de pequeños detalles que influyen en su desarrollo».


    En la cinta que nos ocupa, Sang-soo da otra vuelta de tuerca a uno de sus recursos narrativos más comunes: el dividir la película en varios segmentos claramente diferenciados en los que duplica algunos elementos y cambia otros. En Right Now, Wrong Then, al igual que hacía con En otro país, opta por repetir en sus dos partes el mismo argumento, los mismos personajes y la misma situación de partida, y explorar sus variaciones a partir de pequeños detalles que influyen en su desarrollo. En ambos segmentos, el carácter principal es el director Ham, que llega invitado a una ciudad para presentar la proyección de una de sus películas. Mientras se entretiene haciendo turismo, conoce a Yoon en un templo y se propone seducirla. Toma un café con ella, la acompaña a su estudio para ver sus cuadros, se emborrachan en un restaurante y terminan la noche en una fiesta con las amigas de ella. La diferencia entre las dos repeticiones de este esquema radica únicamente en la actitud que muestra Ham en sus estrategias de ligoteo. En la primera, Yoon queda impresionada al principio con él, ya que se muestra adulador, interesante y elogia sin reservas su pintura cuando ella se la enseña. Pero esta percepción cambia justo en el momento que se mencionaba al empezar la crítica. Cuando Yoon descubre que en las maneras de Ham hay más impostura que autenticidad. Por el contrario, en la segunda repetición Yoon se muestra en un principio reticente hacia él, ya que él actúa como un tipo demasiado franco, que incluso se permite criticar aspectos de sus cuadros. Sin embargo, esta sinceridad es lo que termina rindiendo no sólo a Yoon, sino también a sus amigas (al menos hasta que, en uno de los momentos más hilarantes de todo el cine de Sang-soo, Ham termina manifestando esa sinceridad desatada de una manera demasiado física), que en la anterior versión de la historia se mostraban desconfiadas hacia sus encantos.

    La división, con todo, no es tan simple. Sang-soo introduce una serie de pequeños detalles (por ejemplo, un anillo que Ham encuentra en la segunda parte después de haberse lamentado de no tener uno en la primera) que funcionan como vagos indicios de continuidad entre los dos segmentos. De forma que no bastan para concluir que existe una relación de pasado-presente entre ellos, pero sí para hacer brotar una deliciosa confusión (algo parecido a lo que Sang-soo consiguió con The Day He Arrives, que es igual de legible como una historia que transcurre durante varios días consecutivos que como la historia de un mismo día repetida con distintas variaciones). Con ello, la gran pregunta que suscita Right Now, Wrong Then está perfectamente orientada: ¿se puede decir que Ham es el mismo personaje en las dos partes? Las circunstancias personales en las que se inscribe y su motivación (seducir a Yoon) son exactamente iguales en ambas. Pero, basándonos en lo que se nos cuenta de él en cada una, la descripción que haríamos del primer o del segundo Ham variaría notablemente. Por tanto, ¿sabríamos decir cuál es exactamente el elemento que marca la variación entre las dos partes? ¿Cambia la personalidad completa de Ham? ¿Sólo su estado de ánimo? ¿O bien la segunda parte funciona como una especie de segunda oportunidad para él, en la que aprender de los errores cometidos en la primera? Todas las posibilidades parecen válidas.

    Right now, wrong then

    «En el cine de Sang-soo, la concepción del “amor líquido” parece la única forma posible de perseguir pequeños momentos de plenitud sentimental en esta indeterminación caótica».


    El no poder dar una respuesta definitiva es justamente lo que resulta más expresivo en Right Now, Wrong Then respecto al que, recordemos, es el cogollo del cine de Sang-soo: lo aleatorio de las relaciones humanas provocado por la imposibilidad de un conocimiento auténtico del otro. El Ham al que conocemos está, en los dos casos, acotado por la experiencia del presente. No sólo lo contemplamos durante un único día de su vida, sino que además se nos aparece por completo desvinculado de su contexto ordinario: está solo en una ciudad que no es la suya, donde nadie le conoce. “Yo soy yo y mis circunstancias”, solemos decir. Pero, ¿y si suspendemos nuestras circunstancias normales? ¿Y si nos dotamos de unas circunstancias nuevas en estado de excepción? Esa es la manera de observar a Ham que propone la película, que es la misma perspectiva que tiene Yoon. Estamos percibiendo a un hombre liberado de un factor clave en su personalidad como son sus circunstancias habituales. El hecho de que este “estado de excepción” en sus personajes sea una constante en el cine de Sang-soo (casi siempre se sitúan en entornos o situaciones lejanos a su rutina) arroja luz sobre aquello que más le interesa explorar. Las relaciones personales basadas en la fugacidad, en el conocimiento parcial del otro condicionado por su descontextualización. Más aún, Sang-soo parece concebir al ser humano como una especie camaleónica, que muta inevitablemente según la coyuntura del entorno. Resulta imposible, pues, elaborar una definición acabada de cada persona. De modo que la única forma de navegar por esta niebla de la percepción es ceñirse al presente puro, actuar en consecuencia con la persona que uno es según las circunstancias del momento, por muy breve que sea el tiempo de exposición a las mismas.

    El romanticismo, por supuesto, no escapa a nada de esto. En el cine de Sang-soo, la concepción del “amor líquido” parece la única forma posible de perseguir pequeños momentos de plenitud sentimental en esta indeterminación caótica. Sea cual sea el desenlace de las dos historias de Right Now, Wrong Then, el idilio de Ham y Yoon no es algo que pueda prolongarse más allá del escaso día y medio que dura la estancia del primero en la ciudad. Por mucho que, en el punto álgido de la borrachera, broten incluso planes de boda. Ahora bien, dentro de estos límites, estamos quizá ante la versión más dulce de Sang-soo, que concede a Ham la oportunidad de triunfar en su idilio si adopta una actitud sincera. Esto es, una actitud acorde con lo pasajero de sus circunstancias presentes. Aunque el triunfo, no lo olvidemos, no deje de ser efímero. El amor según Sang-soo no es un edificio en permanente construcción, sino una estancia corta en un resort donde olvidar los problemas del día a día.

    Right now, wrong then

    «Una obra perfecta en su compleja simplicidad».


    Right Now, Wrong Then, en fin, da pie a lecturas muy amplias acerca de este gran misterio que son las relaciones humanas en un mundo inestable. Se trata de lo habitual en el cine de Sang-soo, pero en este caso sublimado por el estado de gracia con el que levantan el vuelo los elementos fetiche de su cine. El inmenso trabajo de Jeong Jae-yeong (Ham) queda liberado gracias a esa obcecación del surcoreano por el plano fijo, que al no cortar la toma permite que la interpretación siga fluyendo oscilante entre la ternura y la vergüenza ajena, dos sentimientos simétricos y profundamente humanos que el método de Sang-soo transmite de maravilla. Este minimalismo fotográfico, además, se ve complementado por su equivalencia temporal, por lo que la fuerte acotación de tiempos y espacios obliga a detenerse en detalles mínimos. Lo que, paradójicamente, remite a la gran cantidad de implicaciones (esa que hemos intentado explicar en los párrafos anteriores) que existe en cada gesto casual, en cada mirada, en cada palabra. Y, por último, la repetición de la historia con variaciones remata la jugada al poner a dialogar entre sí estos detalles mínimos, iguales en apariencia pero presentados bajo un sutil cambio de filtro. En conjunto, hablamos de una obra perfecta en su compleja simplicidad. | ★★★★★ |


    Miguel Muñoz Garnica
    © Revista EAM / 53º Festival de Gijón


    Ficha técnica
    Corea del Sur, 2015. Ji-geum-eun-mat-go-geu-ddae-neun-teul-li-da. Director: Hong Sang-soo. Guión: Hong Sang-soo. Productor: Kim Kyoung-hee. Productora: Jeonwonsa Film. Presentación oficial: Festival de Locarno 2015 (Mejor Película y Mejor Actor). Fotografía: Park Hong-yeok. Música: Jeong Yong-jin. Montaje: Hahm Sung-won. Reparto: Jeong Jae-yeong, Kim Min-hee, Yoon Yeo-jeong, Gi Ju-bong, Choi Hwa-Jeong, Yoo Joon-sang, Seo Young-hwa, Ko Ah-sung.

    Póster: Right now, wrong then
    Feelmakers

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