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    Crítica | Z for Zachariah

    Z for Zachariah

    Atmósfera irrespirable

    crítica de Z for Zachariah (Craig Zobel, 2015).

    La Tierra, tal y como la conocemos, tiene los días contados. Si nos atenemos a las visiones que, sobre el futuro de la humanidad, se realizan en las últimos títulos de ciencia ficción, el panorama no podría presentarse más desolador y pesimista. Ya sea por amenazantes pandemias —Contagio (Steve Soderbergh, 2011)—, devastadoras guerras nucleares —Mad Max: Furia en la carretera (George Miller, 2015), la llegada del apocalipsis zombie —Guerra Mundial Z (Marc Foster, 2013)— o, en el caso más aterrador de todos, porque las mujeres pierdan la facultad de engendrar vida —Hijos de los hombres (Alfonso Cuarón, 2006)— , todo parece indicar que la población mundial está predestinada a desaparecer casi en su totalidad, sobreviviendo solo unos pocos elegidos que deberán enfrentarse a las condiciones más extremas. Estos aterradores argumentos, sintomáticos de una sociedad actual cada vez más deshumanizada, casi siempre han sido tratados en la gran pantalla potenciando su faceta más espectacular y evidente, ya sea mostrando impactantes paisajes de enormes urbes deshabitadas o presentando una lucha encarnizada por la supervivencia en la que, aplicándose la ley de la selva, solo quedará en pie el más fuerte. Hay, por supuesto, algunas honrosas excepciones, como La carretera (John Hillcoat, 2011) o Young Ones (Jake Paltrow, 2014), que se han acercado a la parte más psicológica y humanista de la temática, anteponiendo los dilemas morales a los que deben enfrentarse unas personas corrientes colocadas en situaciones extraordinarias a cualquier tipo de acción. A esta corriente intimista viene ahora a unirse Z for Zachariah (2015), tercer trabajo del realizador Craig Zobel, quien, tras sus muy premiadas Great World of Sound (2007) y Compliance (2012), adapta la novela homónima de Robert C. O´Brien publicada en 1974 y escrita en primera persona, adaptando la forma del diario de su protagonista femenina.

    De nuevo, una guerra nuclear ha asolado el planeta, haciendo que su aire sea irrespirable en la mayor parte de su superficie, así como sus aguas se hayan visto contaminadas por la radiación. Un solitario valle parece ser el último lugar donde la vida puede abrirse paso, siendo habitada por Ann, aparentemente única superviviente que sobrelleva de forma monótona su día a día con la única compañía de su perro. Una rutina que se verá trastocada con la llegada, primero de Loomis, y más tarde de Caleb. Dos hombres que acaban con la soledad de la muchacha, ayudándola a reactivar la energía eléctrica en su granja y haciendo su vida más cómoda y agradable, pero con los que la convivencia, poco a poco, se va haciendo más incómoda cuando comienzan a aflorar los sentimientos entre ellos. No estamos ante la típica cinta de futurismo distópico, ya que las circunstancias que rodean a estos tres personajes son poco menos que testimoniales. La anécdota del aislamiento y las escasas oportunidades para encontrar a alguien con quien compartir la vida, propician un triángulo amoroso de lo más tenso, donde las miradas furtivas y los sentimientos de culpa están a la orden del día. Ann se debate, de esta forma, entre guardarle fidelidad a Loomis, de quien se siente agradecida por la ayuda prestada después de estar demasiado sin contacto con nadie, y la atracción que siente por Caleb, el último en llegar y objeto desestabilizador de la, hasta entonces, pacífica convivencia. Así, quienes esperen encontrarse la tradicional aventura por la supervivencia puede verse seriamente defraudado. Lo que hay es un drama sentimental que apuesta todas sus cartas a una detallada construcción de personajes —algo que, por otra parte, se suele descuidar a menudo en este tipo de productos— y a la efectividad de un trío de estrellas de Hollywood que, para la ocasión, se rebajan a los territorios de un tipo de cine más independiente y modesto, pero con mayores aspiraciones artísticas, para ejercer de actores con todas las letras.

    Z for Zachariah

    «Z for Zachariah es una obra minimalista en su puesta en escena, embellecida por una magnífica partitura musical de Heather McIntosh, y con un tono en la narración sereno y elegante que prefiere recurrir a las metáforas y a unas muy sutiles elipsis antes que remarcar obviedades o hacer subrayados innecesarios».


    De la rubia Margot Robbie ya sabíamos que es toda una bomba sexual —El lobo de Wall Street (Martin Scorsese, 2013)— y que posee el carisma y la vis cómica suficientes como para levantar por sí sola el proyecto más mediocre —Focus (Glenn Ficarra, John Requa, 2014)— , pero en Z for Zachariah tenemos la oportunidad para verla, por primera vez, despojada de todo su glamour y exuberancia para, con el color de pelo oscurecido y ni gota de maquillaje, entregar una interpretación dramática que confirma que su talento aún no conoce techo. A su lado, Chiwetel Ejiofor y Chris Pine (en el personaje más deslucido del triplete) se muestran absolutamente convincentes en una amplia gama de registros que va desde el romántico al más siniestro, resultando lo suficientemente ambiguos como para desconfiar de quién supone un peligro para quién en todo momento. Y es que, como se suele decir, “en el amor y en la guerra todo vale” y los celos, verdadera fuente de conflictos, hacen que el ambiente dentro de la casa sea casi tan irrespirable como en el infectado mundo exterior del que se protegen. Z for Zachariah es una obra minimalista en su puesta en escena, embellecida por una magnífica partitura musical de Heather McIntosh, y con un tono en la narración sereno y elegante que prefiere recurrir a las metáforas y a unas muy sutiles elipsis antes que remarcar obviedades o hacer subrayados innecesarios. La violencia está ahí, latente, pero en ningún momento se manifiesta de manera explícita, haciendo que algunas resoluciones de la historia queden abiertas a distintas interpretaciones por parte del público y que éste se encuentre con una apuesta muy diferente a lo frecuentado en el género, en donde las sensaciones y los demonios interiores pueden llegar a ser más peligrosos que cualquier plaga.  | ★★★ |


    José Antonio Martín León
    © Revista EAM / Madrid


    Ficha técnica
    Estados Unidos. 2015. Título original: Z for Zachariah. Director: Craig Zobel. Guión: Pall Grimsson, Nissar Modi (Novela: Robert C. O´Brien. Productores: Sophia Lin, Tobey Maguire, Skuli Fr. Malmquist, Matthew Plouffe, Sigurjon Sighvatsson, Thor Sigurjonsson. Productoras: Benaroya Pictures / Lucky Hat Entertainment / Material Pictures. Fotografía: Tim Orr. Música: Heather McIntosh. Montaje: Jane Rizzo. Dirección artística: Ken Turner. Reparto: Margot Robbie, Chiwetel Ejiofor, Chris Pine.

    Póster: Z for Zachariah
    Feelmakers

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