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    Crítica | Tribunal (Court)

    Court

    Kafka en los tribunales de la India

    crítica de Court (dirigida por Chaitanya Tamhane, India, 2014).

    Las leyes que conforman la presente Constitución de la India no distan mucho de las originales, instauradas en 1949 después de la creación del nuevo país. Durante la elaboración de la naciente legislación india, los magistrados se inspiraron en la constitución británica que regía durante la época victoriana. Motivo que explicaría la vigencia en 2014 de decretos tan arcaicos como la ley de sedición: orden que sanciona todo tipo de sublevación por parte del pueblo; ya sean protestas organizadas, contenidos literarios o simples comentarios públicos sobre el mal funcionamiento del gobierno. Naturalmente, con los años, la incongruencia legislativa de la india ha interferido en su sistema judicial. Los tribunales de la ex colonia británica se han convertido en un forzado punto de encuentro entre corruptos fiscales, títeres del gobierno que desean castigar a todo presunto activista, y los abogados de aquellos que han sido acusados sin fundamento. Pese a la buena voluntad de los letrados que pretenden amparar a sus clientes, sus esfuerzos nunca son suficientes. Pues, tanto los individuos procesados como sus defensores quedan atrapados en esa laberíntica realidad. La voluntad de exhibir la incoherente prisión judicial que día tras día atrapa a los miles de desvalidos ciudadanos indios se ve reflejada en la opera prima de Chaitanya Tamhane, Court (2014), el polémico film que tras ser premiado con el León del Futuro en la sección Orizzonti del pasado certamen veneciano, compitió en la categoría Rellumes del Festival de Gijón.

    Inspirándose en el verdadero aprisionamiento de Jeeten Marandi, Chaitanya Tamhane muestra en Court la absurdidad del pleito del sexagenario Narayan Kamble (Vira Sathidar). El anciano cantautor, y profesor de una escuela de primaria, es acusado de incitación al suicidio mediante una de sus composiciones que el gobierno considera de innegable índole activista. Según indica la implacable fiscal Nutan (Geetanjali Kulkrani) sus malvadas intenciones se cumplieron dado que un hombre fue hallado muerto dos días después de que se celebrara el acto en el que participó el reo. Vinay Vora, el abogado de Narayan interpretado magistralmente por el actor y productor Vivek Gomber, lucha contra un caso que antes de ser expuesto ante el tribunal el espectador ya conoce su resolución. Vora defiende con uñas y dientes a Narayan, enfrentándose a testigos comprados por el gobierno, acusaciones falsas, documentos extraviados, y una sucesión de pruebas incongruentes que pretenden manipular la opinión del juez. Con este argumento, Court podría tratarse de otra adaptación de la pesadillesca y célebre novela de Franz Kafka, que Orson Welles también llevo a la gran pantalla con su película de título homónimo El proceso (1962). Sin embargo, las intenciones del realizador indio van más allá de la adulación al clásico literario. Pues, dejando a un lado la evidente denuncia al sistema judicial de su país, la opera prima de Chaitanya Tamhane representa el contraste entre la India moderna y el arcaísmo que frena su progreso.

    Court, de Chaitanya Tamhane

    «La sensación de inmovilidad que el director consigue mediante el estatismo de sus tableaux se convierte en una metáfora del estancamiento jurídico y, a la vez, una alegoría de la impotente pasividad de sus víctimas».


    Para representar a ambas posturas, el director convierte al personaje del abogado y al de la fiscal en arquetipos de cada bloque, enseñando su día a día fuera de los tribunales. Por un lado, el letrado Vinay Vora pertenece a la elitista India globalizada, cuyos miembros compran en la sección gourmet de los supermercados, abasteciéndose con vinos y quesos occidentales, o frecuentan bares nocturnos donde bellas mujeres indias cantan baladas en portugués. En cambio, cuando la fiscal Nutan termina su jornada laboral, recoge a su hijo de su escuela pública y prepara la cena; manjar que más tarde consumirán, tras la llegada del marido, mientras observan silentes y atónitos cualquier tontería que se proyecte en su módico televisor. La familia de Nutan nunca sale a comer fuera, pero cuando se da la ocasión no van a restaurantes chic como Vora. Más bien comparten comedor con gente similar a la que Nutan desea encarcelar. En este sentido, la singularidad de Court se halla en la elección del personaje que representa su arquetipo. Hubiese sido más fácil para el público que Nutan perteneciera a una casta social más elevada que sus acusados, hecho que explicaría la completa apatía que siente por ellos. Sin embargo, Tamhane propone lo opuesto, exhibiendo un despiadado odio hacia el prójimo. También resulta interesante la lectura que el cineasta plantea sobre el personaje de Vora. Curiosamente el letrado que se comporta como un europeo, y que pide al tribunal que se hable en inglés durante todo las vistas, es el único que está al corriente de la injusticia judicial que subyuga a la población india. Su superioridad económica e intelectual le causan una indirecta responsabilidad social, mediante la cual se autoproclama defensor del pueblo. Pues, no sólo ejercer de abogado, sino que da conferencias gratuitas sobre la corrupta jurisprudencia de su país. Aunque Court posea un argumento propio del thriller, el debut cinematográfico de Chaitanya Tamhane subvierte el género del drama jurídico porque altera todos los lugares comunes que deberían desarrollarse en él. En primer lugar, el autor opta por una lentitud rítmica que se acentúa con el uso reiterativo de la cámara fija durante las recreaciones de los pleitos en los tribunales de Bombay. Método contrario al que se emplea en la filmación de los exteriores que visitan Vora y Nutan; escenas en las que abundan escuetos travellings. La sensación de inmovilidad que el director consigue mediante el estatismo de sus tableaux se convierte en una metáfora del estancamiento jurídico y, a la vez, una alegoría de la impotente pasividad de sus víctimas. Asimismo, la inerte atmósfera derivada de la puesta en escena de Court viene acompañada del gusto del cineasta por una cromática desaturada, pero sobre todo por los silencios. A diferencia de las demás películas que pertenecen a este género, en las que carismáticos letrados pronuncian larguísimos e intimidatorios discursos, Chaitanya Tamhane se decanta por la brevedad de los monólogos del abogado y la fiscal en los juicios. En este sentido, en Court el contenido verbal no es necesario dado que la situación que Tamhane denuncia habla por sí sola. | ★★★★★ |


    Carlota Moseguí
    © Revista EAM / 52º Festival de Gijón


    Ficha técnica
    India, 2014, Court. Director: Chaitanya Tamhane. Guion: Chaitanya Tamhane. Productoras: Zoo Entertainment. Lenguas: Marathi | Gujarati | Inglés | Hindi. Presentación Oficial: Mostra de Venecia 2014. Montaje: Rikhav Desai . Diseño de producción: Somnath Pal, Pooja Talreja. Música: Sambhaji Bhagat. Fotografía: Mrinal Desai. Reparto: Vira Sathidar, Vivek Gomber, Geetanjali Kulkarni, Pradeep Joshi, Usha Bane, Shirish Pawar, Bipin Maniar, Panna Mehta. Duración: 116'.

    Póster: Court
    El fulgor efímero

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