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    SEFF 2014 (V) | Críticas: Fort Buchanan, The Smell of Us & Todos tus muertos

    Fort Buchanan

    Extraños en tierras extrañas

    Crónica de la quinta jornada en el XI Festival de Cine Europeo de Sevilla.

    La quinta jornada del festival trajo distintos tipos de cine francés y una co-producción italo-americana, a medio camino entre el drama y el cuento de terror. Ésta última es la estupenda Hungry hearts, ganadora de sendas Copas Volpi a los mejores intérpretes en el pasado festival de Venecia. Una merecida recompensa para la labor de Adam Driver y Alba Rohrwacher. Nuestro compañero Gonzalo Hernández ya nos adelantó, tras su paso por el Festival de Toronto, que estábamos ante una propuesta potente. El público sevillano la ha acogido de idéntica manera. Respecto a la cosecha francesa, pasaron por la pantalla desde lo que se antoja un irreverente trabajo de universitario inquieto hasta el resultado de casi una década de convivencia de un director con media Europa en las venas con un pueblo aún más mestizo. Fort Buchanan es una broma ocurrente pero tan chistosa que se agota a sí misma, y Todos tus muertos recrea una noche infernal que su director y uno de los protagonistas vivieron hace tiempo, además de servir como homenaje al tío de la familia Dorkel, romaníes cuya vida es pura materia de cine. Para el final de la jornada quedó la obscena nueva cinta de Larry Clark, que a sus 70 años se va a París (y se lleva a Michael Pitt con él para tres escenas/canciones) a grabar la casi insoportable guapura de un grupo de chicos que podrían ser los Kids de 1995, pero con cámaras que lo graban todo en lugar del SIDA como castigo a su comportamiento. Co-escrita por Clark y el joven poeta francés Mathieu Landais, alias Scribe, es una cinta hecha para sacudir, totalmente acorde al trabajo del fotógrafo americano y que acaba por no enganchar al espectador tras lo que parecen interminables planos de entrepiernas varias y una descripción de los adultos más unidimensional imposible.

    Fort Buchanan

    Fort Buchanan

    Dirigida por Benjamin Crotty.
    Reparto: Andy Gillet, David Baiot, Nancy Lane Kaplan, Iliana Zabeth, Mati Diop, Luc Chessel, Pauline Jacqual.
    Francia, Túnez, 2014.
    Las Nuevas Olas.

    Poco antes de empezar la proyección de la libérrima Fort Buchanan, se nos dijo a los espectadores que su origen era un cortometraje de 2012 que el director había decido convertir en largometraje de 65 minutos. Es la peor información que se puede dar antes de ver la película, porque ya uno no puede sacudirse la idea de estar, literalmente, ante un corto alargado. Pero qué corto alargado. Benjamin Crotty ha facturado una hora de cine agresivamente dispar, con saltos tonales de órdago (la música, la elección del reparto y sus edades, los zoom feístas, la presencia de la comida) y un discurso polisexual y sanamente incorrecto.

    La cinta cuenta la amistad de un grupo de maridos y mujeres de oficiales del ejército que conviven en una zona del bosque y se preparan para la llegada del curso escolar de la hija mayor de un soldado y su marido. A partir de las dudas de Roger sobre si Franck todavía le querrá, se desata una tormenta de reflexiones, chistes, sexo, tramas chocantes –la competición por el jugoso sexo de una chica de 18 años– y un viaje a un conflicto armado sin nombre pero con importancia. Crotty carga el metraje de muchas cosas, que chocan entre sí y provocan que la idea final sea confusa pero muy fresca. Es un trabajo con voluntad de enfant terrible, que chorrea ambición pero al que le falta talento. Ahora, el nombre del director ya no se olvida. 60/100.

    Todos tus muertos

    Todos tus muertos

    Mange tes morts.
    Dirigida por Jean-Charles Hue.
    Reparto: Jason François, Mickäel Dauber, Frédéric Dorkel, Moïse Dorkel.
    Francia, 2014.
    Las Nuevas Olas.

    Tras su largometraje documental La BM del Señor (2010), Jean-Charles Hue y su protagonista, Frédéric Dorkel, decidieron llevar sus años de amistad a un nuevo nivel cinematográfico: ficcionalizar una historia personal y familiar en forma de relato de corte religioso y pulso social. ¿El resultado? Todos tus muertos, que empieza mal pero se encarrila bastante una vez el cuarteto protagonista (que intepretan a versiones de sí mismos) se mete en un Alpina para vivir la noche más larga de sus vidas. Los primeros 15/20 minutos son puro déjà vu respecto a un tipo de cine que con estas formas ya no tiene mucho nuevo que contar, que describe el estilo de vida de un grupo étnico marginado (los romaníes), que usa actores no profesionales y que documenta la salida de un personaje de la cárcel. El hermanastro de Jason sale libre tras 15 años entre rejas y ni un atisbo de cambio en su inestable personalidad. Su regreso parece apuntar 100 minutos de conflictos, trapicheos familiares y sermones, pero no. Hue decide condensar una experiencia personal y convertirla en un doble bautizo.

    La tarde y noche antes de su bautizo físico, Jason acompaña a sus hermanastros y su primo para darle una sorpresa al preso Frédéric. Una vez estén a bordo del coche que el hombre tenía antes de matar a un policía, el alcohol les hará trazar un plan criminal para sacar dinero. Un plan que desembocará en una odisea casi espiritual, donde el mayor pasa su sabiduría al resto y los conflictos de sangre y moral reprimidos se expondrán. Esto no hace que la película alcance ningún nivel supremo de excelencia, pero la distingue de las cintas de similar temática y es capaz de darle peso a la experiencia. Amén de presentarnos un par de individuos cargados de carisma y una realidad marginal para muchos, yo el primero, desconocida. 70/100

    The smell of us

    The smell of us

    Dirigida por Larry Clark.
    Reparto: ukas Ionesco, Niseema Theillaud, Valérie Maës, Dominique Frot, Diane Rouxel.
    Francia, 2014.
    Sección Oficial.

    Larry Clark es un cineasta único, que vive en el mundo de los riesgos y excesos. Creador de una reconocible temática que se extiende en su relativamente corta filmografía (ocho títulos en veinte años), el fotógrafo de Tulsa no abandona su preferencia por el cuerpo joven y la belleza que causa la perdición, y de hecho The smell of us parece querer aprovechar la libertad del cine en Francia para llevarlo todo al paroxismo. Su personalidad le hace ir a más, hasta el punto de darse dos chocantes papeles en la película: un vagabundo americano llamado Rockstar y un fetichista de los pies que saborea la juventud del protagonista en una secuencia perturbadora. The smell of us trata sobre esa edad como tesoro desaprovechado, de cómo los adolescentes de 2014 no se ponen etiquetas y viven una sexualidad abierta y con cero prejuicios, pero también sobre la necesidad de sentir algo. En un estado constante de entumecimiento por las drogas, el afán es el de la simple destrucción por inercia. En ese sentido, [SPOILER] que el filme acabe con el incendio y destrozo de un coche es completamente coherente, así como el ánimo imperante, a medio camino entre el hedonismo y el aburrimiento vital.

    Un protagonista, Mat (Lukas Ionesco), memorable en el cine de Clark porque funciona como letal combinación de belleza y desidia que desarma a cualquiera. Y una platea que se ve impactada por las imágenes del largometraje, que vuelven una y otra vez al cuerpo sin rostro de los (sobre todo) chicos y chicas que pueblan las calles parisinas. Skaters de toda condición que ante la cámara del director y de la directora de fotografía Hélène Louvart repiten las conductas destructivas que el cineasta llea exponiendo dos décadas, pero en esta ocasión con más ánimo de llegar lejos que de legítima anuncia. A la fina excusa argumental (un grupo de jóvenes deciden prostituirse a través de la red) le acompañan toneladas de imágenes en distintos formatos que se deleitan en la hermosura de la carne púber. Si siempre se le ha tildado de pervertido y más de uno le hemos defendido como cronista incansable de una realidad, el rosario de homoerotismo y provocación de The smell of us parece ser la patada en la boca definitiva del director para sus detractores. Todos somos pervertidos, es su tesis, porque las imágenes nos hacen anhelar lo que nunca ha estado o pronto dejará de estarlo. Lástima que la histeria y el gusto por el impacto fácil se apodere, como casi siempre, del potente discurso subyacente. 65/100.

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla



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