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    Crítica | Mr. Turner

    Mr. Turner

    Impresionismo escénico

    crítica a Mr. Turner (Reino Unido, 2014), dirigida por Mike Leigh. | ★★★★ |

    Mike Leigh es un filósofo pesimista. Su melancólica mirada ha alcanzado a mostrar, con sorprendente certeza, las vicisitudes que han marcado el carácter y el devenir del pueblo llano. Su talento y su delicado tacto para abordar la temática social del Londres más doméstico, el de los mártires suburbanos que se exasperan por la falta de oportunidades, lo llevó a ser uno de los mayores precursores del policromatismo existencial, en contraposición al maniqueísmo definitorio de una cinematografía que se empeñaba en retratar al héroe (hijo pródigo de Oxford, con sus modales y educación exquisitos) y al villano (delincuente común, causa y producto al mismo tiempo de todos los males de la sociedad) como únicas figuras de su acerbo metropolitano. Con Mr. Turner, el británico abandona el anonimato conceptual que imperaba en sus trabajos previos, para centrarse en un personaje público de dilatada repercusión histórica. El resultado, como no podía ser de otra manera, ha quedado constituido por una humanización de la leyenda, un ejercicio introspectivo que desmitifica la imagen extraterrenal que teníamos de las grandes figuras artísticas, al tiempo que satiriza la fastuosidad excesiva de la que presumían los burgueses en la Inglaterra de finales de la regencia de Jorge IV y comienzos de la época victoriana.

    Para lograr su propósito, el director lleva a cabo una transposición, una traducción de los modelos pictóricos al registro cinematográfico. Algo que ha originado una maravillosa presentación visual con la esencia de las propias pinturas del protagonista, J.M.W Turner. Conseguir tan resplandeciente efecto, dar vida y movimiento a las obras del considerado “pintor de la luz”, no parece tarea fácil, sin embargo, gracias a la labor tras las cámaras de Dick Pope, lo que podría haber resultado un simple biopic al uso, ha quedado definido por unos trazos artísticos impecables y minuciosos al detalle, vinculando el concepto de marco o encuadre fotográfico al de composición creativa y punto de fuga. Así se establece un nuevo sistema de visionado, pasando del “mirar”, propio de la ficción fílmica, al “observar”, concepto mucho más cercano a la interpretación/análisis pictórico. La conexión Leigh-Pope (resultado de un entendimiento forjado tras su mutua colaboración en 11 películas) alcanza con Mr. Turner un grado de compenetración tal, que se hace imposible categorizar quién es el responsable directo del éxito de este filme, por lo que parece oportuno otorgar la autoría del trabajo a ambos, como si de una misma persona se tratara. Mientras el director de fotografía consigue aportar todo el romanticismo sensorial, Leigh aplica el realismo descarnado, el que apuesta por desvelar los conflictos internos de un genio en sus últimos 25 años de vida. Unos problemas existenciales que definieron su legado, su carácter, y se vieron intensificados tras la muerte de su padre, el único apoyo moral que tenía hasta ese funesto momento. Con el irónico humor inglés característico de la nobleza, tan incisivo como hiriente, el guion nos introduce en un mundo de excesos ornamentales a través de una figura absolutamente discordante. Un hombre huraño cuya única preocupación residió en el perfeccionamiento de su trabajo mediante la búsqueda del realismo, la experimentación y el movimiento —tanto el de los cuerpos como el del propio ambiente—.

    Mr. Turner

    La pintura se plantea inicialmente como un objeto inmóvil, pero se representa con una idea de secuencialidad desde tiempos prehistóricos, gracias a las pinturas rupestres que mostraban la cotidianidad de las primeras acciones documentadas. El impresionismo retomaría posteriormente el concepto de movimiento naturalista, dejar que las condiciones climáticas afecten a la concepción de la obra, siendo variable a partir de un dibujo inicial sólido. Así, pintores impresionistas como Auguste Renoir tomaron el romántico testigo que dejó Turner para destacar la importancia de la naturaleza y el agua en el arte. De este modo, al igual que Jean Renoir dejó patente la filiación impresionista heredada de su padre —el mencionado Auguste Renoir— en cintas como El río (The River, 1951), los autores de la presente película ponen el drama biográfico como pretexto para la experimentación con los colores, la luz y el reflejo de ésta en el agua —principal obsesión de Turner— en su empeño de captar la realidad romántica de antaño y, al mismo tiempo, despoetizarla mediante “el otro lado del cuadro”. Esa perspectiva exegética imperceptible en las pinceladas de lienzos como el sensacional Fishermen at Sea (1796), es ahora mostrada por medio de un artista animalizado, cuyas emociones quedan exteriorizadas mediante la emisión de similares gruñidos, tanto si ríe como si llora, o llevando a cabo una especie de fornicación salvaje, desprovista de cualquier pasión o sentimiento.

    Mr. Turner

    El universo lumínico de este tándem artístico es mayoritariamente oscuro, lo cual juega un papel primordial a la hora de mostrar ese desencanto oculto tras el lienzo que, por otra parte, contrastará con los esfuerzos de Pope y Leigh de presentarnos la luz interior de su protagonista, ese oculto y entrañable atisbo de humanidad puesto de manifiesto con gran pericia gracias al sobresaliente empleo de planos medios y primeros planos con una lente principalmente estática, cuyos movimientos se realizarán siempre respetando el patrón básico de observación —lentas panorámicas horizontales y verticales, llegando a alcanzar en ocasiones los 360 grados—. Esta teatralidad figurativa en el “dibujo” de Turner, se extenderá también al resto de secundarios —entre los que encontramos a William Beechey, Frederick Stanfield, Benjamin Haydon o la propia reina Victoria—, aunque de manera mucho más elegante en sus conductas y gesticulaciones, y a la puesta en escena, donde el supuesto libre albedrío en el movimiento de los personajes parece sujeto a los procedimientos posicionales propios del drama de época. Las entradas y salidas de los actores a escena se llevarán a cabo, en muchos casos, por el lateral del encuadre, del mismo modo que sus ademanes responderán a una dramatización teatral muy sugerente, producto del atavismo dramatúrgico del propio director antes de dedicarse a la cinematografía.

    Mr. Turner

    Pese a su temática y apariencia, el filme no queda destinado únicamente a los amantes de las artes plásticas, sino a todo espectador dispuesto a disfrutar de una interesante y agridulce historia de manera relajada. Como se puede intuir por la duración del metraje, dos horas y media, existen ciertas partes del filme que han sido intencionadamente prolongadas con propósitos asimilativos —tanto argumentales como sensoriales—. Dicho recurso puede resultar tedioso para una parte del público cuyas preferencias vayan más enfocadas al contenido que a las formas, por lo que se sentirá decepcionado ante un desenlace que se retrasa más de lo habitual. Sin embargo, este hecho en sí no puede asumirse como un error, ya que responde al planteamiento escénico pictórico del que hablábamos anteriormente y que busca, mediante la iconografía impresionista y romántica, otorgar a la naturaleza, y a su relación con los seres humanos, la importancia que tuvo en ese período. Este es el caso de los sonidos, siendo perceptibles en todo momento (en exteriores, claro está) el canto de los pájaros, el fluir del agua, o el viento agitando las hojas de los árboles mientras la luz se filtra delicadamente a través de las gotas de agua —como si de un prisma helicoidal se tratasen— para, mágicamente, convertir la ausencia de color en una maravillosa paleta irisada. | ★★ |

    Alberto Sáez Villarino
    redacción Dublín (Irlanda)


    Ficha técnica
    Reino Unido. 2014. Título original: Mr. Turner. Director: Mike Leigh. Guion: Mike Leigh. Duración: 149 minutos. Montaje: Jon Gregory. Música: Gary Yershon. Fotografía: Dick Pope. Productora: Focus Features International (FFI) / Film4 / Thin Man Films / Xofa Productions. Intérpretes: Timothy Spall, Jamie Thomas King, Roger Ashton-Griffiths, Robert Portal, Lasco Atkins, John Warman. Presentación oficial: Festival Internacional de Cannes 2014.


    Póster Mr. Turner
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