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    Rúnar Rúnarsson vuelve con 'Sparrows'

    Fotograma inicial de Two Birds, cortometraje de Rúnar Rúnarsson

    No nos cuesta nada reconocerlo. Rúnar Rúnarsson es uno de los directores fetiche de esta publicación. Y lo es con una película, un mediometraje y dos cortos. Así, sin más. Amor a primera vista. Este joven representante de la aún exigua industria islandesa es una de las grandes promesas del cine europeo desde que en 2004, con 25 años apareció en la gala de los Óscar con la misteriosa pieza The Last Farm. La primera piedra de una filmografía que oscila hacia dos extremos: la juventud y la senectud. Siempre con aire nostálgico, siempre con la inocencia como primera y última pérdida. Tras su triunfal cortometraje, dos creaciones más: la estupendo Two Birds (2008) y el mediometraje de fin de carrera Anna (2009), con el que se licenció en la Escuela Danesa de Cine en Copenhague –a la que, por cierto, le agradecemos toda su colaboración en la recopilación de su trabajo—. Tras experimentar en el pequeño formato, tocaba luchar por una empresa mayor. El título de ésta fue Volcano y golpeó a la audiencia de Cannes en 2011 en el apartado Un Certain Regard; un estreno soñado. Los axiomas de su cine en hora y cuarenta minutos. Simplismo y profundidad en una historia bastante similar a la que dos años más tarde abordó Michael Haneke con Amour. Con Volcano, representó a Islandia en los Óscar y, a partir de ahí, absoluto silencio. Sólo la constancia de que estábamos ante un nuevo auteur en ciernes. Uno de esos talentos que vagan por el underground erizando el vello a través de las melancólica y apartada ínsula que da vida geográfica a su país.

    Meses, años, silencio. Hasta que en noviembre pasado el Market de Les Arcs anunciaba su lista de películas que demandaban coproducción y financiación. Y, ahí, junto a Daniele Vicari, Adrian Sitari y John Huddles, aparecía el sonoro apellido (un patronímico) del cineasta de Reikiavik. Producía Nimbus Films encabezada por Mikkael Jersin; poco más añadía la nota. No hacía falta, por otro lado. Mr. Rúnarsson tenía nuevo proyecto, de los detalles se encargaría Cronos. Y así, de esta manera, y vía Instituto Danés de Cine y Screendaily, llegaban las primeras muescas. Sparrows salió de Francia con el presupuesto necesario para comenzar su rodaje. La historia, la de un joven adolescente que volverá a su ciudad natal tras la marcha de su madre a África. Allí, volverá a encontrarse con su padre, desolado por las deudas, y a un viejo amigo, en jaque por una relación amorosa. De nuevo, quemando etapas tempranas y tardías. Pero la sinopsis inicial no ha sido el único dato desvelado; también se conocen los intérpretes que darán cuerpo a los desnortados personajes del universo Rúnarsson: Atli Óskar Fjalarsson (el sensible protagonista de Two Birds, su segunda obra, que dará vida a Ati, el joven en cuestión), Ingvar Sigurdsson (De caballos y hombres) y Rakel Björk Björnsdóttir (Ferox). Y hasta aquí podemos contar. Su estreno está programado a lo largo de 2015 y podríamos estar hablando de uno de los títulos de la próxima edición del Festival de Cannes. Certamen al que Rúnarsson se lo debe todo. Mientras llegan más informaciones, les invitamos a disfrutar de la sensibilidad del cine de este excéntrico y mágico realizador.

    Filmografía|

    Síðasti bærinn (The Last Farm, Islandia, 2004) | comentario y cortometraje
    Smáfuglar (Two Birds, Islandia, 2008) comentario y cortometraje
    Anna (Dinamarca, 2009) | comentario y mediometraje
    Eldfjall (Volcano, Islandia, 2011) | crítica
    Sparrows (Dinamarca, 2015)

    Concluímos con las palabras de José Luis Forte para Volcano y Rúnar Rúnarsson: «El cine de Rúnarsson es un cine de emoción, de sencillez formal pero de precisa puesta en escena, siempre atento a lo fundamental de las acciones de sus personajes para que estos nos transmitan qué piensan sin utilizar las palabras, que sienten sin que haya una voz explicando nada. Sus imágenes son transparentes y todo se entiende a través de ellas. Nos hace sonreír ante un gesto de amabilidad y nos conmueve ante el dolor».
    El fulgor efímero

    1 comentarios:

    1. Totalmente de acuerdo, The Killing cuenta con unos de los cierres mas luminosos, absorventes e inquietantes de la ficción televisiva

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