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    Crítica | Mario Bava, de Carlos Aguilar

    La máscara del demonio (La maschera del demonio, 1960)

    De la luz a la oscuridad

    crítica de Mario Bava, de Carlos Aguilar | Editorial Cátedra, 2013

    Azules refulgentes y rojos restallantes conformando un panorama irreal sobre un fondo de cartón piedra, amores más fuertes que la vida que se prolongan y perviven tras la muerte, belleza y decrepitud compartiendo los mismos cuerpos, eros y thanatos luchando ferozmente entre sí pero también complacientes desperezándose en un lecho común, crímenes horrendos filmados con extrema belleza plástica y el espacio remoto devorado por vampiros interestelares. Todo esto y más es el cine del director italiano Mario Bava. En sus películas nace el gótico a la italiana con La máscara del demonio (La maschera del demonio, 1960), la respuesta al éxito que la productora británica Hammer estaba teniendo en esos mismos años con sus magníficas reinvenciones de los monstruos y temas clásicos del horror, que ya inmortalizara la Universal norteamericana en el primer lustro de los años 30, mostrando esas chorreantes y espesas gotas de sangre como nunca se habían visto antes en una pantalla, y nace también ese género tan puramente italiano como es el giallo con La muchacha que sabía demasiado (La ragazza che sapeva troppo, 1962), perfeccionándolo en la superior Seis mujeres para el asesino (Sei donne per l’assassino, 1964). En su trabajo anterior a la dirección como creador de efectos especiales, oficio heredado de su padre, todo un pionero de los trucajes cinematográficos, y como ayudante y director de fotografía también había contribuido al nacimiento del peplum, trabajando para directores consagrados que veían su declinar en las costas del Mediterráneo pero gigantes aún (Raoul Walsh y Jacques Tourneur), para después sumar al género un desbordante e imaginativo filme que entremezcla lo histórico tal y como el cine lo entiende con lo fantástico en soberbia conjunción: Ercole al centro della Terra (1961), continuación de las aventuras del héroe mitológico Hércules que habían tenido ya su plasmación en películas dirigidas por Pietro Francisci, Carlo Ludovico Bragaglia o el gran Vittorio Cottafavi.

    Carlos Aguilar, crítico cinematográfico y escritor, nos ofrece un viaje sensacional por la obra de Mario Bava valiosamente documentado y apasionado hasta la emoción. No duda en repartir varapalos a aquellos directores y películas que no son de su agrado, algo después de todo afín al carácter pasional del texto, pero brilla por encima de todo la devoción a un autor que se debatió entre los oropeles de las coproducciones europeas de los años 60 y los estertores del fin de una época irrepetible en los 70. Quizá lo más bonito y en verdad excelente de este libro sea la precisión, nunca exenta de amor, en mostrar ese reflejo que conforma la obra de Bava en toda una época de la historia del cine europeo: el auge de los géneros populares con sus múltiples coproducciones que desde Europa intentaban combatir de igual a igual al coloso norteamericano, o bien en colaboración con estos en su búsqueda de abaratar costes al tiempo que aprovechar toda esa generación bullente y brillante que hizo del cine de género de aquellos años una experiencia única. De la luz del éxito y del descubrimiento de nuevos caminos a la oscuridad de películas levantadas con presupuestos misérrimos y productores interesados únicamente en repetir incansables las mismas fórmulas o acostarse con las actrices, ahogando en su mediocridad a genios como Mario Bava. Porque si fulgurantes y maravillosas son sus primeras películas, en apenas quince años Bava conoció el sabor de la derrota filmando sin dinero, con guiones miserables y actores de pega. Con él muere toda una industria que se devoró a sí misma en poco más de una década.

    Terror en el espacio
    Imagen promocional de Terror en el espacio (Terrore nello spazio, 1965), de Mario Bava.

    Pero nos queda esa fuerza increíble de Bava, capaz de fabricar oro en condiciones en las cuales muchos otros directores hubieran naufragado sin remedio. Nos descubrió a la reina del horror con los ojos más hipnóticos del género Barbara Steele, trabajó con grandes de la talla de Boris Karloff, Christopher Lee, Vincent Price, John Phillip Law y la fascinante Michéle Mercier, fue el más poético en el terror y el más salvaje también, el más delirante adaptando el maravilloso fumetto, no muy del gusto de Aguilar pero que confieso una debilidad (o no) personal, de las hermanas Giussiani Diabolik (1967), y fue artífice de una de las más impresionantes, terroríficas y hermosas odiseas espaciales entreveradas con relato de terror gótico jamás filmadas: Terror en el espacio (Terrore nello spazio, 1965). Un canto a un creador de formas, a un cineasta puro que legó en imágenes un universo único. Una trayectoria vital inseparable del discurrir de unos tiempos que acabaron siendo terribles para los genios de su talla. Carlos Aguilar ejerce de Orfeo en este descenso a los infiernos rescatando a Mario Bava para siempre del olvido.

    José Luis Forte
    Redacción Cáceres


    Mario Bava
    de Carlos Aguilar (2013)
    editorial | Cátedra
    ISBN | 978-84-376-3096-0
    precio | 14 €
    nº de páginas | 331
    encuadernación | rústica
    colección | Signo e imagen / Cineastas, 94
    El jardín

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