Parentesco imaginario pero no irreal
Crítica ✷✷✷✷ de Maquia, una historia de amor inmortal (Sayonara no Asa ni Yakusoku no Hana o Kazarō, Mari Okada, 2018).
Japón, 2018. Título original: さよならの朝に約束の花をかざろう. Dirección: Mari Okada. Guion: Mari Okada. Productoras: Bandai Visual / Cygames / Hakuhodo DY Music & Pictures / Lantis / P.A. Works. Fotografía: Satoshi Namiki. Montaje: Ayumu Takahashi. Música: Kenji Kawai. Dirección artística: Kazuki Higashiji y Tomoaki Okada. Reparto (voces): Manaka Iwami, Miyu Irino, Yôko Hikasa, Hiroaki Hirata, Yoshimasa Hosoya, Yûki Kaji, Ai Kayano. Duración: 115 minutos.
La inmortalidad se ha concebido tradicionalmente en la literatura y otras manifestaciones artísticas de dos formas: una asociándola a virtudes de sabiduría y divinidad, y otra relativa a los vicios humanos derivados del narcisismo. En el primer caso, a estos seres inmortales, o al menos con una esperanza de vida muy superior a la de otros seres semejantes en apariencia, se los representa aislados del resto, dedicados a una vida más bien contemplativa o a prestar servicios a la naturaleza y otros ámbitos ajenos a la sociedad, rara vez interviniendo en esta última. En cambio, en el segundo caso suele tratarse de seres humanos que han adquirido esta extraordinaria longevidad con posterioridad, por lo que no quieren desvincularse de la especie de la que proceden aunque su naturaleza les impone en ella cierta marginalidad. El mayor conflicto aparece sin embargo cuando los seres de la primera categoría tienen que lidiar con sentimientos y interactuar con personajes propios de la segunda categoría, ya que entonces el castigo o la condena no se dirige con claridad hacia ninguna de las dos especies. Es habitual en esta tradición artística la admiración hacia quienes fuera de la cotidianeidad humana superan sus límites de mortalidad, mientras que son objeto de valoración negativa quienes aprovechando estas cualidades se desenvuelven entre los deseos y vicisitudes terrenales. En ambos supuestos la dicotomía y consiguiente concepción maniquea se percibe con claridad, mientras que en el tercero entremezclado la moraleja es más difícil de sintetizar. ¿Es conveniente esa interacción cuando el sufrimiento van a padecerlo las dos partes de la relación, por muy virtuosas que sean, una por sentirse minusvalorada frente a la otra que vivirá más allá de su muerte, quien a su vez sufrirá la correspondiente soledad?
Estas consideraciones en abstracto, al moverse además en un plano fantástico, parecen un tanto gratuitas, pero
Maquia, una historia de amor inmortal nos pide planteárnoslas con insistencia, y es importante enfocar su historia realizando esa extrapolación. Su originalidad en efecto no deriva de estas premisas, comunes como decíamos en sus distintas derivaciones artísticas, y llegando a un nivel más cercano y concreto, en la obra de J. R. R. Tolkien. Sí es más novedoso su planteamiento en el anime, además de fructífero, pues el largo transcurso del tiempo que exige contar este tipo de historias demanda bien altas dosis de maquillaje, bien un cambio de intérpretes, para que sus personajes puedan presentarse en distintas épocas y generaciones. La animación sortea estas dificultades, además de ajustarse mejor a su esencia ficticia. No por casualidad una adaptación anterior a la más difundida de
El señor de los anillos fue mediante un largometraje animado. Por lo demás la referencia a este título resulta aquí oportuna porque la película de Mari Okada también una característica ambientación medieval, localizada en palacios, castillos y aldeas y habitada por soldados, nobles y criaturas análogas a los dragones y los elfos, que aquí reciben los nombres respectivos de
renato y
lorph. Estos últimos forman el llamado “clan de los separados”, dedicados a hilar telas que forman el llamado
Hibiol, misteriosa sustancia que les permite comunicarse entre sí y registrar sus hitos vitales. Pero un día la llegada de unos enviados del rey interrumpe sus eternos quehaceres, destruyendo su forma de vida y forzando a los supervivientes al exilio, entre ellos la Maquia del título. Esta es una chica
lorph que recién salida de su hábitat natural encuentra a un bebé huérfano y se hace cargo de él, transcurriendo así el resto del metraje sobre la base de la relación que se establece entre ambos a lo largo del tiempo.