La primera versión de éxito del clásico de L.M. Alcott
Las cuatro hermanitas, de George Cukor.
EE.UU., 1933. Título original: Little Women. Director: George Cukor. Guionistas: Sarah Y. Mason y Victor Heerman, basado en la novela homónima de Louisa May Alcott. Producción: David O. Selznick para la RKO (no aparece en los créditos oficiales). Producción ejecutiva: Merian C. Cooper. Fotografía: Henry Gerrard (B&W). Música: Max Steiner. Sonido: Frank H. Harris. Montaje: Jack Kitchin. Dirección de arte: Van Nest Polglase. Vestuario: Walter Plunkett. Reparto: Katharine Hepburn (Jo), Joan Bennett (Amy), Frances Dee (Meg), Jean Parker (Beth), Edna May Oliver (Tía March), Douglass Montgomery (Laurie), Henry Stephenson (Mr. Laurence), Paul Lukas (Prof. Bhaer), Spring Byington (Marmee), John David Lodge (Brooke), Samuel S. Hinds (Sr. March). Duración: 115 minutos.
La historia de la literatura, así como la de las artes en general, está repleta de obras de encargo que con el tiempo se han convertido en clásicos inmortales. Por petición de su editor, quien buscaba un libro dirigido al público femenino juvenil, Louisa May Alcott (1832-1888) escribió
Mujercitas (
Little Women, 1868); lo hizo además en un tiempo récord, entre mayo y julio de 1868, recurriendo a retazos de su vida como fuente de inspiración. La estadounidense recreó juegos y sinsabores vividos junto a sus tres hermanas, la educación recibida en un hogar mucho más pobre que el de los March o sus propios deseos de triunfar como escritora, caracterizados estos en el personaje de Jo, su
alter ego. A pesar de que no era una autora novel, fue
Mujercitas el libro que la hizo célebre y el que por fin le aportó una ansiada tranquilidad económica, tanto a ella como al resto de su familia. Su novela no solo gustó a la crítica, quien la encontró novedosa y edificante, sino que desató un verdadero fervor popular (los ejemplares se vendían como rosquillas y había verdadera curiosidad por averiguar su desenlace). Por este motivo, Alcott se vio forzada a escribir una segunda parte y —en un claro antecedente del cine— a publicar dos secuelas.
Una novela que desde su aparición cautivó a tantos lectores no podía ser ajena al cinematógrafo. Ya en los primeros 20 años del invento fue llevada a la gran pantalla en un par de ocasiones. Aún con ecos de la Gran Depresión resonando en la vida de tantas familias, Hollywood se embarcó en su primera adaptación sonora. El escogido como director fue el casi recién llegado George Cukor, a propuesta del jefe de producción de la RKO en ese periodo, David O. Selznick, quien más tarde se marcharía a la Metro. Gracias a ella, Cukor consiguió su mayor éxito hasta el momento.
Las cuatro hermanitas (
Little Women, 1933), como se llamó aquí en España, funcionó muy bien en taquilla y se alzó con varios premios importantes, como el Oscar a mejor guion o la Copa Volpi del Festival de Venecia para Katharine Hepburn.
Pero además marcó el devenir de Cukor como cineasta (al menos en su primera etapa). A partir de aquí, el neoyorquino fue considerado un director con buena mano para las adaptaciones literarias. De hecho, tras
Mujercitas adaptaría a Dickens, Shakespeare o Alejandro Dumas; a este último en uno de los títulos más recordados de la Garbo,
Margarita Gautier (
Camille, 1936). Por otro lado, a raíz de este éxito se fue instaurando en Hollywood su conocida e inexacta reputación como “director de mujeres”, una etiqueta que contribuyó a que fuera despedido de grandes producciones (
Lo que el viento se llevó,
Gone with the Wind, 1939) pero a la que también supo sacar provecho. Asimismo, la adaptación de la obra de Alcott procuró enormes beneficios para el estudio que la produjo, la mítica RKO, por aquella década especializada en “películas de mujeres”.
Las cuatro hermanitas,
King Kong (1933) y
Esmeralda la zíngara (
The Hunchback of Notre Dame, 1939) fueron algunas de las producciones que más ayudaron a sanear las cuentas de un estudio muy dado a los altibajos financieros.