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    Crítica | Feliz día de tu muerte

    A cuchilladas contra el destino

    Crítica ★★★ de Feliz día de tu muerte (Happy Death Day, Christopher Landon, Estados Unidos, 2017).

    El paso de los años ha encumbrado a la comedia fantástica Atrapado en el tiempo (Harold Ramis, 1993) como todo un clásico del género. Imposible no adorar aquella historia, entre divertida y angustiosa, del hombre del tiempo (encarnado por un Bill Murray en estado de gracia) condenado a revivir una y otra vez el Día de la Marmota en la localidad de Punxsutawney. Lo cierto es que la premisa ideada por Danny Rubin, coguionista junto a Harold Ramis, derrochaba ingenio suficiente para convertirse en título referente para muchos sucedáneos que vendrían después, entre ellos el reciente drama adolescente Si no despierto (Ry-Russo-Young, 2017), adaptación de una novela de Lauren Oliver que utiliza el mismo fenómeno del bucle temporal en la odisea de su joven protagonista para tratar de sobrevivir por todos los medios al último día de su vida, tocando, de fondo, un tema tan espinoso como el bullying entre los adolescentes. Resulta curioso que, pocos meses después del estreno de aquella, nos llegue otro relato de corte tan similar como es Feliz día de tu muerte (Christopher Landon, 2017), aunque, en el fondo, su estilo, intenciones y, sobre todo, tono, son radicalmente diferentes. Teniendo en cuenta que a su director le debemos dos productos de terror tan traviesos como Paranormal Activity: Los señalados (2013), imposible y divertido spin-off de la taquillera saga de metraje encontrado, y la cómica Zombie Camp (2015), con un grupo de Boy Scouts salvando una ciudad del ataque de los muertos vivientes, no podemos esperar otra cosa de su nuevo trabajo más que una hora y media de diversión, con todos los ingredientes para hacer disfrutar a los amantes del terror con unas buenas gotas de humor negro y un saludable espíritu subversivo en el tratamiento de los estereotipos de los personajes que suelen habitar este tipo de películas y los lugares comunes, explotados de manera creativa en un libreto escrito a cuatro manos por Scott Lobdell, guionista curtido en el mundo del cómic, y el propio Landon.

    Feliz día de tu muerte se inicia con la protagonista de la historia, la estudiante universitaria Tree (estupenda Jessica Rothe), despertando por la mañana en la habitación de un chico al que apenas conoce y con el que ha pasado la noche tras tomar unas copas de más. Desde que abre los ojos, nos percatamos de que estamos ante la típica chica guapa y popular, tan segura de sí misma como prepotente, que mira por encima del hombro a los demás y a la que no le tiembla el pulso a la hora de soltar cualquier impertinencia que crea oportuna. Un personaje que se gana la antipatía del espectador de forma instantánea y que sufrirá un necesario baño de humildad “gracias a” la aterradora experiencia de tener que vivir el día de su muerte (por asesinato) una vez tras otra. Da la casualidad que tan fatídica fecha coincide con su cumpleaños y que, dados los numerosos frentes abiertos que tiene (un antiguo ligue que sigue buscándola, una líder de fraternidad aún más insufrible que la propia Tree, la fiel compañera de habitación a la que ignora por completo, el atractivo profesor casado con el que mantiene un affaire), la lista de posibles asesinos es lo bastante larga como para que a la muchacha le cueste descubrir su identidad con facilidad. Así las cosas, el filme se va tornando en una historia de investigación, la de Tree viviendo cada una de sus variopintas muertes mientras va descartando sospechosos. Como cabría esperar, este via crucis de la protagonista le servirá, de paso, para darse cuenta de cuáles son las cosas verdaderamente importantes de una vida hasta entonces enfocada al éxito con los chicos, las apariencias y el control de los carbohidratos consumidos en cada frugal comida, y para corregir su carácter, por lo que, conforme avanza el metraje, irá ganándose nuestras simpatías como una heroína de acción mucho más desinhibida y políticamente incorrecta (ese momento en el que se pasea desnuda a través de un campus repleto de gente) de lo que cabría esperar, guiada por prioridades muy diferentes.

    «Tal vez se eche en falta un poco más de riesgo en la historia (el desenlace no pilla tan de sorpresa como sería de esperar al público que esté algo curtido en este tipo de productos), pero esta se mantiene dentro de unos parámetros de inteligencia y amor por el género que son muy de agradecer».


    No hay que dejarse llevar a engaño. El filme no inventa nada nuevo ni es excesivamente brillante en ningún aspecto. El guion se limita a ser un eficaz cruce entre la mencionada Atrapado en el tiempo (a la que incluso llegan a citar en algún diálogo) y aquel slasher juvenil sarcástico y autoparódico surgido en la segunda mitad de los noventa con el guionista Kevin Williamson y Scream (Wes Craven, 1996) como principales modelos a seguir en esta corriente de reírse de los tópicos del cine de psicópatas enmascarados que popularizó La noche de Halloween (John Carpenter, 1978). ¿Qué tiene entonces esta pequeña cinta para haber sido recibida como un auténtico sleeper? Por un lado, la nostalgia por un modo de acercarse al género de un modo lúdico y con mucho sentido del humor, dejando la truculencia y el exceso de sangre en un segundo término, sin renunciar a los sustos de manual y a previsibles giros de guion que hacen que desconfiemos de todos los personajes. Por otro, el tema de las paradojas espacio-temporales siempre resulta atractivo –ahí está El efecto mariposa (Eric Bress, J. Mackye Gruber. 2004) convertida en obra de culto popular–, y aquí está manejado con el necesario dinamismo como para que las situaciones no resulten más repetitivas de lo conveniente, llegando a sorprender en algunos pasajes. Jessica Rothe es un elemento esencial para el éxito de la película, ya que logra plasmar de manera solvente la transformación de Tree, haciendo de ella una muy carismática Scream Queen que sostiene por sí sola el peso de la función. Tal vez se eche en falta un poco más de riesgo en la historia (el desenlace no pilla tan de sorpresa como sería de esperar al público que esté algo curtido en este tipo de productos), pero esta se mantiene dentro de unos parámetros de inteligencia y amor por el género que son muy de agradecer, ofreciendo algunos hallazgos encantadores, como esa subtrama romántica con el personaje de Israel Broussard, que hacen que el visionado de Feliz día de tu muerte sea de lo más ameno. | ★★★ |


    José Martín León
    © Revista EAM / Madrid


    Ficha técnica
    Estados Unidos. 2017. Título original: Happy Death Day. Director: Christopher Landon. Guion: Christopher Landon, Scott Lobdell. Productor: Jason Blum. Productoras: Blumhouse Productions / Digital Riot Media. Fotografía: Toby Oliver. Música: Bear McCreary. Montaje: Gregory Plotkin. Dirección artística: Michelle C. Harmon. Reparto: Jessica Rothe, Israel Broussard, Ruby Modine, Charles Aitken, Laura Clifton, Jason Bayle, Rob Mello, Rachel Matthews, Blaine Kern III.


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