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    Crítica | Horns

    Horns

    El diablo justiciero

    crítica a Horns (ídem, 2013), dirigida por Alexandre Aja. | ★★★★ |

    De casta le viene al galgo se suele decir y al maestro de las novelas de terror Stephen King le ha salido un alumno aventajado en la figura de su hijo Joseph Hillstrom King, más conocido por el seudónimo Joe Hill, en un intento de no aprovecharse de su popular apellido para labrarse una consistente obra propia. Novelista y guionista de cómics, Hill ha sido alabado por la crítica (y reconocido con algunos premios prestigiosos) por su aportación al género de la fantasía. Era tan solo cuestión de tiempo que su trabajo fuera trasladado a la gran pantalla, del mismo modo que casi todas las obras de su padre terminan adaptadas al cine. El trabajo elegido para este debut en el medio ha sido Horns, su tercer libro tras Fantasmas y El traje del Muerto, considerado por muchos como su obra maestra hasta el momento. Lo hace, además, por todo lo alto, ya que tras las cámaras se ha puesto uno de los nombres más aclamados del género en los últimos años, Alexandre Aja, empeñado en adaptar una novela de la que había quedado prendado. El realizador de dos peliculones como Alta tensión (2003) y, sobre todo, el remake de Las colinas tienen ojos (2006) que, por una vez, supera al clásico de Wes Craven, encuentra en este material una oportunidad perfecta para recuperar el buen pulso perdido en trabajos más alimenticios (aunque nada desdeñables) como Reflejos (2008) y Piraña 3D (2010).

    Horns (Cuernos) es una historia muy en la línea de Stephen King, que repite el tema de la persona vulgar a la que una maldición le complica la vida convirtiéndola en una pesadilla –recordemos Maleficio, en la que el protagonista no podía dejar de adelgazar a gran velocidad, tras ser maldecido por un viejo gitano–. El relato transcurre, en esta ocasión, en un pequeño pueblo consternado tras la violación y asesinato de la joven Merrin, cuyo cuerpo apareció sin vida en medio del bosque. Todas las sospechas recaen sobre el novio de la chica, Ig, al haberse visto a la pareja discutir acaloradamente en un bar la misma noche del crimen. Nadie cree en la inocencia del joven, por lo que éste decide emprender su propia investigación con el fin de limpiar su nombre, contando con la inesperada ayuda de unos cuernos que comienzan a brotar de su frente y que parecen dotarle de un poder diabólico para hacer florecer el lado oscuro de la gente que le rodea. Esta hábil combinación de cine negro, fantasía, unas gotas de romance y mucho humor negro ha sido, afortunadamente, bien aprovechada por Aja para entregar la que es su mejor película en muchos años, oscura, divertida y muy rica visualmente. Si hay algo en lo que el cineasta nunca falla es en su capacidad para crear imágenes fascinantes que perduran en la retina de los amantes del género fantástico. En Horns, gracias a unos estupendos efectos especiales y al creativo trabajo de Frederick Elmes en la preciosista fotografía, podemos disfrutar de momentos tan memorables como el que tiene como protagonista a uno de los personajes, víctima de alucinaciones tras una sobredosis de drogas.

    Horns

    A priori, la elección de Daniel Radcliffe para un personaje principal que se mueve continuamente en una finísima línea que separa el bien del mal, podría parecer discutible, dados los prejuicios absurdos de quienes le siguen encasillando en su personaje de Harry Potter. Sin embargo, el actor inglés lo da todo en su encarnación de Ig, tanto en sus momentos dramáticos y sensibles como, sobre todo, en aquellos en donde actúa empujado por la sed de venganza, comportándose como un auténtico demonio justiciero. Junto a él, Juno Temple vuelve a dejar claro por qué es una de las actrices jóvenes con más proyección de la actualidad, logrando con su papel de Merrin que el público entienda a pies juntillas el amor obsesivo que Ig siente por ella. Se pone cierto énfasis en la historia de amor entre estos dos amigos desde la infancia, pero, inteligentemente, cuando parece que la función va a caer en el exceso de romanticismo, su director se las apaña para introducir un gag macabro o algún imprevisible estallido de violencia, que hace que el espectador no tenga la sensación de estar asistiendo a un espectáculo previsible o vulgar.

    Tras su fachada de película de terror, Horns esconde, como en las novelas de Stephen King, una interesante reflexión sobre la doble moral que practica la gran mayoría de ciudadanos que, a simple vista, llevan un estilo de vida intachable. Resulta hilarante ver cómo la versión diabólica de Ig es capaz de hacerles manifestar sus pecados y deseos más inconfesables, sacando a la luz a una fauna de personajes sexualmente reprimidos o carentes en empatía alguna por el prójimo. Es por ello que el poder sobrenatural del protagonista, que pudiera ser entendido por cualquiera como una maldición, resulta paradójicamente asumido por el propio Ig como una bendición que le ayudará a desenmascarar al verdadero asesino. El guión exprime muy bien esta carga crítica contra la hipocresía imperante en la sociedad, ya existente en la novela de Hill, funcionando como un reloj tanto en los momentos horripilantes –no nos engañemos, en el fondo estamos ante una obra de Aja y su gusto por la sangre sigue intacto, pese a que en esta ocasión se le dé prioridad a la atmósfera– como en los más cómicos. Por todo ello, es de agradecer la existencia de Horns como un trabajo único y diferente, que se desmarca del adocenamiento característico de los filmes de género que nos llegan desde Hollywood cada semana, aportando su toque excéntrico y colorista a la cartelera, del mismo modo que sirve como inmejorable carta de presentación para Joe Hill como futura fuente de golosas adaptaciones. | ★★ |

    Jose Antonio Martín
    redacción Las Palmas de Gran Canaria


    Estados Unidos. 2013. Título original: Horns. Director: Alexandre Aja. Guión: Keith Bunin (Novela: Joe Hill). Productora: Coproducción USA-Canadá; Mandalay Pictures / Red Granite Pictures. Fotografía: Frederick Elmes. Música: Robin Coudert. Montaje: Baxter. Intérpretes: Daniel Radcliffe, Juno Temple, Joe Anderson, Max Minghella, Kelli Garner, Heather Graham, David Morse, James Remar, Kathleen Quinlan.


    Póster: Horns
    Godard

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