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    Crítica | Los mercenarios 3

    Los mercenarios 3

    ¿Renovarse o morir?

    crítica de Los mercenarios 3 | The Expendables 3, dirigida por Patrick Hughes, 2014

    Sylvester Stallone es un claro ejemplo de Ave Fénix que resurge de sus cenizas. La entrada al siglo XXI no le sentó nada bien al héroe de acción por antonomasia de los 80 y 90, que vio como sus películas ya no tenían la misma pegada en taquilla –tampoco la calidad era la misma, las cosas como son– de antaño. Intentó reverdecer laureles desempolvando a sus dos personajes más icónicos y, cierto es, que la jugada no le salió mal con Rocky Balboa (2006) y John Rambo (2008), ambas dirigidas por él mismo. No se puede negar que bajo esa masa de músculos se esconde un gran olfato para los negocios y, desde luego, la mejor prueba de ello fue Los mercenarios (2010), aparatoso artefacto nacido como regalo a los millones de seguidores de las estrellas del cine de acción ochentero. Ver juntas en pantalla a viejas glorias del género como Arnold Schwarzenegger, Bruce Willis, Dolph Lundgren y el propio Stallone, al lado de otras más contemporáneas como Jason Statham, Randy Couture, Steve Austin , Terry Crews o Jet Li, formando un grupo de vigoréxicos mercenarios entraditos en años, tuvo su gracia. Con un presupuesto de 80 millones de dólares, la bromita recaudó un botín de casi 275 millones de la misma moneda en todo el mundo. Para la obligada secuela, Stallone delegó las labores de dirección en Simon West, realizador más experimentado y con éxitos en su haber como Con Air (1997) o La hija del general (1999). En aquella ocasión, el plato fuerte residía en un Jean Claude Van Damme haciendo de malo y la descacharrante aparición del indestructible Chuck Norris. Por supuesto, la máquina siguió funcionando, por lo que ahora nos llega esta Los mercenarios 3 bajo la dirección del más modesto Patrick Hughes, en su segunda película tras la inédita en España Red Hill (2010). Bruce Willis se apea del proyecto, pero hay jugosas nuevas incorporaciones (Mel Gibson, Harrison Ford, Wesley Snipes, Antonio Banderas) para hacer que esa ausencia no se note.

    La historia comienza, de manera espectacular, con el equipo de mercenarios liderado por Barney (Stallone) efectuando el rescate de uno de los fundadores del grupo original, Doc (Wesley Snipes), al que trasladan en tren hasta una presión de máxima seguridad. Este prólogo, vibrante y cargado de pirotecnia, ya hace que los fans de la saga se froten las manos, disipando cualquier duda que se pueda albergar sobre la competencia de Hughes como director de blockbusters. De nuevo, la acción incesante es el ingrediente principal de esta tercera aventura. Ya sabemos que el guión no es, precisamente, el punto fuerte de esta franquicia, pero es cierto que sus diálogos están salpicados de divertidos guiños y chistes cargados de doble sentido –los más hilarantes: cuando el personaje de Snipes bromea con sus compañeros sobre los motivos por los que fue encarcelado (evasión de impuestos, la causa que ha tenido al actor entre rejas durante casi dos años y medio en la vida real) o cuando Banderas canturrea el “Soy el novio de la muerte”–. Las de Snipes y Banderas son, sin duda, dos incorporaciones al universo mercenario muy acertadas. El Doc que interpreta el protagonista de la trilogía Blade y el parlanchín Galgo que encarna con gracejo Antonio Banderas –muy en la línea de otro de sus más celebrados personajes: el Gato con Botas de Shrek– añaden unas gotas de humor que le sientan muy bien a la película para oxigenarse entre tanta explosión y tanto efecto especial. Harrison Ford viene a sustituir a Bruce Willis como mano que dirige el equipo, mientras que el ingobernable Mel Gibson demuestra, tras Machete Kills (Robert Rodriguez, 2013), que se lo pasa en grande cuando ejerce de villano. En Los mercenarios 3 es Stonebanks, antiguo miembro de los primeros mercenarios, a los que traicionó para convertirse en un peligroso traficante de armas. Gibson se adueña de la función en cada escena donde aparece, hasta el punto de convertirse en uno de los mayores atractivos de esta secuela.

    Los mercenarios 3

    Al contrario que suele pasar con otras sagas, la de Los mercenarios ha ido de menos a más, puliendo sus errores en cada nueva entrega. Este tercer capítulo me ha parecido, en líneas generales, el más satisfactorio. Una vez que ya fueron presentados sus personajes, no hay apenas tiempos muertos que entorpezcan la acción, y se percibe una leve intención de darle cierto calado sentimental a la relación de camaradería existente entre estos hombres. También es cierto que me sobra el fichaje de los jóvenes –entre ellos un Kellan Lutz tan inexpresivo y soso como de costumbre–, claramente metidos con calzador como estrategia comercial para llegar a una audiencia más amplia. Esta savia nueva –ya tímidamente introducida en la segunda parte con Liam Hemsworth– es perfectamente prescindible, teniendo en cuenta que el encanto de Los mercenarios reside primordialmente en ver a los entrañables abuelos del cine de acción repartir estopa como en sus mejores tiempos, aquellos inolvidables 80´s en donde Commando (Mark L. Lester, 1987), Cobra, el brazo fuerte de la ley (George Pan Cosmatos, 1986) o Red Scorpion (1989, Joseph Zito) llenaban los cines. A favor de la cinta hay que decir que no desfallece en su ritmo a lo largo de sus dos largas horas. Las escenas de acción están muy bien rodadas –destacando el catastrófico clímax final– y, pese a que algunos integrantes del estelar reparto –Jet Li, sobre todo– están algo desperdiciados, hay un mayor equilibrio a la hora de repartir el protagonismo entre tanto ego que en las películas anteriores. Por todo ello, Los mercenarios 3 es un nuevo paso adelante en la franquicia, así como uno de los estrenos veraniegos más divertidos, cafres y deliberadamente descerebrados de este 2014. Si la piratería y los Guardianes de la Galaxia no se interponen en su camino, le auguro una merecida larga vida a Barney y sus “chicos”. | |

    José Antonio Martín
    redacción Las Palmas de Gran Canaria


    Estados Unidos. 2014. Título original: The Expendables. Director: Patrick Hughes. Guión: Sylvester Stallone, Creighton Rothenberger, Katrin Benedikt (Personajes: Dave Callaham). Productora: Millennium Films / Nu Image Films. Fotografía: Peter Menzies Jr. Música: Brian Tyler. Montaje: Sean Albertson, Paul Harb. Intérpretes: Sylvester Stallone, Jason Statham, Mel Gibson, Dolph Lungren, Harrison Ford, Arnold Schwarzenegger, Wesley Snipes, Randy Couture, Terry Crews, Antonio Banderas, Jet Li, Kellan Lutz, Ronda Rousey, Kelsey Grammer, Glen Powell, Victor Ortiz.


    Póster Los mercenarios 3
    Feelmakers

    2 comentarios:

    1. No podía ser solo una historia lúgubre, también merecía tener su tono rosa. Coincido en que los actores son excelentes, a mi particularmente me gustó y le doy una estrella más.

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    2. Esta no es una historia sobre la abolición de la esclavitud, ni un estudio exhaustivo de la condición femenina en el siglo XVIII, ni mucho menos, un ensayo sobre una mulata como miembro de la aristocracia. Es una simple historia de amor inmersa en las circunstancias temporales y, como tal, funciona perfectamente como producto de ficción. Estupendos logros estéticos y artísticos. Además el solvente elenco contribuye a la solidez del film. Es entretenida y disfrutable. O sea, recomendable. Buena: 7 puntos.

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