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    Crítica | El amor es un crimen perfecto

    El amor es un crimen perfecto

    Pasión volcánica en corazón helado

    crítica de El amor es un crimen perfecto | L'amour est un crime parfait, dirigida por Arnaud & Jean-Marie Larrieu, 2013

    Acostumbrados a los trillados caminos que siguen la mayoría de thrillers psicológicos facturados en Hollywood, cuya obviedad deja poco espacio para que el espectador ejercite la imaginación y la inteligencia, se agradece de vez en cuando la irrupción de una buena pieza de género europea como El amor es un crimen perfecto (2013). Basándose en la novela Incidences de Philippe Djian, los hermanos Larrieu –Pintar o hacer el amor (2005), Los últimos días del mundo (2009)–, ya desde los primeros fotogramas de la película, con esos parajes nevados de las montañas suizas, se palpa la frialdad que caracterizará al relato y a las acciones de sus personajes, especialmente las de su ambiguo protagonista. Sutilmente, apoyándose en un costumbrismo que nos sumerge en el hermético universo de Marc, la película va creando una opresiva atmósfera de turbiedad en donde nada es lo que parece y los juegos de apariencias se convierten en uno de sus principales motores. Más que en terrenos de Hitchcock, la última creación de los Larrieu se mueve más a gusto en la sugerencia propia de otros cineastas franceses de la talla de Claude Chabrol –El carnicero (1979)– o el François Ozon de Swimming Pool (2003).

    Mathieu Amalric se mete en la piel de Marc, un profesor universitario de literatura de apariencia taciturna pero con un infalible magnetismo para llevarse a la cama a sus jóvenes alumnas. De hecho, no tiene ni que tirar el anzuelo, ya que son ellas las que se le echan encima, encandiladas por su evidente carisma. El prólogo de la película, excelente, muestra al maestro (de letras y artes amatorias) llevando a una de sus pupilas hasta su enorme casona en la montaña donde, tras una noche de pasión, la muchacha amanece muerta en la cama. Nada más se sabrá de las circunstancias que llevaron a este incidente ni del paradero de la muchacha, ya que a continuación asistiremos al día a día de Marc, que continúa haciendo su vida normal, lidiando con la conflictiva convivencia con su hermana bajo el mismo techo, el acoso continuado de una provocativa alumna y la llegada a su vida de Anna, la joven madrastra de la chica desaparecida. Tres personajes femeninos, a cual más enigmático, que funcionan como perfecto complemento dramático y piezas fundamentales de una apasionante partida de ajedrez en la que el rey se encuentra en permanente estado de jaque. Amalric, uno de los mejores actores del nuevo cine europeo, especialmente recordado por La escafandra y la mariposa (2005, Julian Schnabel), está soberbio en su representación de tipo vulgar que esconde una complicada psicología –con temporales pérdidas de memoria incluidas– bajo su fachada de persona tranquila, culta y respetable. Le rodea un grupo de excepcionales actrices –destaco la fascinante mirada de Maïwenn–, dotadas todas de una belleza voluptuosa, muy carnal, que no dudan en mostrar generosamente en la pantalla. No es una mera concesión exhibicionista de sus directores, ya que sirve para tentar al personaje de Marc, el cual vive una auténtica lucha interior para contener su adicción al sexo, algo que le puede convertir en un ser débil y peligroso, a partes iguales.

    El amor es un crimen perfecto

    El amor es un crimen perfecto es uno de esos filmes en los que, por su aletargado ritmo, parece que no sucede nada pero, cuando menos te lo esperas, te descubres atrapado en la tela de araña que es su trama. Tiene un trasfondo de intriga criminal de toda la vida que, sin embargo, adopta las formas de un drama pasional. Es una obra policiaca en donde la policía tiene un papel más allá de lo secundario y donde nunca se sabe a ciencia cierta dónde se encuentra la fina línea entre el bien y el mal. La explicitud no tiene cabida en un filme en el que, a pesar del papel primordial que tiene el sexo en la historia, nunca lo muestra de manera gráfica en pantalla. La ambigüedad es otro elemento del que no escapa ninguna de sus criaturas. ¿Cuáles son las auténticas motivaciones de Anna?, ¿qué se esconde tras la enfermiza relación de dependencia entre Marc y su hermano?, ¿qué sucedió realmente con la joven desaparecida? Hay bastantes más capas de las que se puedan apreciar en un primer vistazo en una narración que sus guionistas han sabido enriquecer a golpe de inteligentes referencias cinéfilas y literarias. Complejidad disfrazada de linealidad es lo que ofrece esta enigmática propuesta que funciona igual de bien como ejercicio de suspense que como inesperado romance otoñal. | |

    José Antonio Martín
    redacción Las Palmas de Gran Canaria

    Francia, 2013, L'amour est un crime parfait (Love is the Perfect Crime). Director: Arnaud Larrieu, Jean-Marie Larrieu. Guión: Arnaud Larrieu, Jean-Marie Larrieu. Productora: ARENA Productions / Gaumont / VEGA Film AG / Entre Chien et Loup / Mollywood. Fotografía: Guillaume Deffontaines. Música: Caravaggio. Montaje: Annette Dutertre. Intérpretes: Mathieu Amalric, Karin Viard, Maïwenn, Sara Forestier, Denis Podalydès, Marion Duval.

    Póster El amor es un crimen perfecto
    El fulgor efímero

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