|| Críticas | ★★★★★
Todo lo que fuimos
Cherien Dabis
Recordar el pasado para entender el presente
José Martín León
ficha técnica:
Palestina, 2025. Título original: Allly baqi mink. Dirección: Cherien Dabis. Guion: Cherien Dabis. Producción: Karim Amer, Cherien Dabis, Martin Hampel, Thanassis Karathanos. Productoras: Coproducción Palestina-Alemania-Chipre, Jordania, Grecia, Catar, Arabia Saudí; Pallas Film, AMP Filmworks, Twenty Twenty Vision Filmproduktion, Displaced Pictures, The Doha Film Institute, Film-Clinic, Nooraluna Productions, OSN+, Red Sea Film Fund, ZDF/Arte. Fotografía: Christopher Aoun. Música: Amin Bouhafa. Montaje: Tina Baz. Reparto: Cherien Dabis, Mohammad Bakri, Saleh Bakri, Adam Bakri, Maria Zreik, Muhammad Abed Elrahman, Dominik Maringer, Hayat Abu Samra.
Palestina, 2025. Título original: Allly baqi mink. Dirección: Cherien Dabis. Guion: Cherien Dabis. Producción: Karim Amer, Cherien Dabis, Martin Hampel, Thanassis Karathanos. Productoras: Coproducción Palestina-Alemania-Chipre, Jordania, Grecia, Catar, Arabia Saudí; Pallas Film, AMP Filmworks, Twenty Twenty Vision Filmproduktion, Displaced Pictures, The Doha Film Institute, Film-Clinic, Nooraluna Productions, OSN+, Red Sea Film Fund, ZDF/Arte. Fotografía: Christopher Aoun. Música: Amin Bouhafa. Montaje: Tina Baz. Reparto: Cherien Dabis, Mohammad Bakri, Saleh Bakri, Adam Bakri, Maria Zreik, Muhammad Abed Elrahman, Dominik Maringer, Hayat Abu Samra.
La directora narra con buen pulso la creciente tensión, el clima de peligro inminente –esas explosiones que suenan cada vez más cerca del hogar–, y el drama de una familia que quedará, temporalmente, separada, cuando Sharif acabe prisionero en un campo de concentración, mientras que la esposa y los hijos encuentran asilo en un campo de refugiados. Un nuevo salto temporal nos llevará hasta 1978, con un Sharif ya anciano, afectado de una incipiente demencia, que, no obstante, no olvida todo lo que los sionistas le arrebataron, mientras que el peso como patriarca ahora recaerá en su hijo Salim, un pacífico profesor que, junto a su mujer, Hanan, trata de inculcar los mejores valores a sus hijos, entre ellos a ese Noor que conocimos en los primeros compases del filme. Es en esta época cuando un suceso supone un punto de inflexión, un antes y un después, en la relación de Salim con su pequeño hijo y en los caracteres de ambos. Una escena, protagonizada por ambos, en el que el adulto es humillado ante el niño por unos soldados israelíes, y que está entre los momentos más impactantes de una película que, sin embargo, evita caer en el efectismo, rehuyendo pudorosamente de escenas demasiado explícitas, que subrayen aún más el calvario de sus protagonistas. Está muy bien reflejado en pantalla el distanciamiento que se produce, desde aquel incidente, entre Noor y Salim, y cómo la rebeldía empieza a instalarse en un chico que deja de ver a su padre como el héroe capaz de proteger a la familia de todo peligro, encontrando un mayor referente a un abuelo que le recuerda que no hay que dejar de luchar para recuperar lo que una vez fue suyo. Tenía razón Hanan cuando decía que, para entender al Noor de 1988, había que conocer todo lo que se vivió en el pasado. A pesar de que Cherien Dabis, como no podía ser de otra forma, dada su ascendencia palestina, se muestra claramente posicionada en el conflicto que refleja la historia, aboga por el entendimiento y la humanidad en su discurso, utilizando una subtrama de trasplante de órganos para resaltar que cualquier vida debe ser salvada, aun cuando sea del bando opuesto.
Todo lo que fuimos emerge como una obra muy madura, que triunfa, de igual manera, como relato íntimo y costumbrista, centrándose en cómo evolucionan los distintos personajes a lo largo de los años, y como cronología de uno de los conflictos geopolíticos que más en jaque tienen al planeta. Independientemente de cualquier tipo de posicionamiento que sobre el mismo pueda tener cada espectador, lo cierto es que todos podemos sentirnos identificados, hasta el punto de empatizar con la familia protagonista. Al fin y al cabo, los temas que toca su directora son universales, en una historia de memoria histórica, resiliencia, dignidad y supervivencia. Una narrativa muy clara, fantásticamente estructurada, de forma que, pese a que existan distintos saltos temporales, nunca se pierde el hilo del relato, haciendo que sea fácil de seguir a lo largo de sus casi dos horas y media que, en ningún caso, se hacen largas o pesadas. Cabe resaltar, también, el buen nivel interpretativo de todos sus actores, tanto los adultos, como los infantiles. Tiene la particularidad (y, tal vez, por eso, resulte tan creíble la química entre ellos) de que, para dar vida a la mayoría de personajes protagonistas, se ha contado con algunos de los miembros de una de las sagas de artistas más famosas del país, los Bakri, cuyo patriarca, el veterano director Mohammed Bakri, falleció poco después de interpretar al abuelo Sharif, en una interpretación cargada de fuerza y humanidad. Una humanidad que inunda cada fotograma de esta película dura pero hermosa, que habla de gente buena que es expulsada de sus hogares, convirtiéndose en exiliados, obligados a reconstruirse desde la nada. Familias enteras separadas y disipadas a lo ancho y ancho del globo, buscando un futuro mejor, pero sin olvidar sus raíces. El epílogo de la obra, ese que acontece décadas después, en 2022, con el regreso del matrimonio, ya mayor, a un "hogar" que, pese a haber cambiado arquitectónicamente, sigue siendo una fuente inagotable de recuerdos, funciona como algo parecido a una reconciliación con los fantasmas del pasado y un baño de nostalgia hacia lo que pudo ser y no fue, atesorando algunos de los momentos más genuinamente emocionantes que nos regalará el cine de 2026. Una gran película, enormemente necesaria, ya que lo que cuenta, aunque acontezca siete décadas atrás, por desgracia, no ha perdido un ápice de vigencia, sino todo lo contrario. ♦










