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  • Cine Alemán Siglo XXI

    Crítica | La chica del coro

    || Críticas | ★★★★☆
    La chica del coro
    Urška Djukić
    El eterno femenino


    Mario Peña
    Barcelona |

    ficha técnica:
    Eslovenia, 2025. Título original: «Kaj ti je deklica». Título internacional: «Little Trouble Girls». Dirección: Urška Djukić. Guion: Urška Djukić y Maria Bohr. Fotografía: Lev Predan Kowarski. Música: Kranjcan Lojze. Producción: Coproducción Eslovenia-Italia-Croacia-Serbia (SPOK Films, Staragara, Non-Aligned Films, Izazov365, Nosorogi). Distribución en España: Atalante Cinema. Reparto: Jara Sofija Ostan (Lucija), Mina Švajger (Ana-Marija), Saša Tabaković (Director del coro), Nataša Burger (Helena), Staša Popović (Klara), Mateja Strle (Uršula), Marko Mandic (Dr. Primozic). Duración: 89 minutos.

    «Todo lo pasajero
    es solamente un símbolo;
    se torna en hacedero,
    lo inaccesible, aquí.
    Lo que el hombre mezquino no alcanza, aquí cúmplese;
    lo eterno femenino
    elévanos tras sí».

    Con estos versos, Johann Wolfgang von Goethe ponía el punto final a su magnum opus, Fausto, la gran obra dramática del S.XIX y una de las más influyentes de la historia del arte. En la magna adaptación de F. W. Murnau de 1926, una vez Gretchen, la amada de Fausto, está atada a la picota y las llamas están por consumirla, Fausto, desesperado, llega hasta ella y con un último beso antes de ser consumidos por las llamas, redime sus almas, que logran ascender al Cielo y desterrar de nuevo a Mefisto al Reino de las Tinieblas. Murnau comprendía, pues, que solo a través del amor de una mujer virginal, especial recreación y analogía hacía el cineasta alemán entre Gretchen y la Virgen María, Fausto puede salvar su espíritu y trascender su cuerpo terrenal para conseguir la Eterna Salvación. Es por lo tanto ese Eterno Femenino del penúltimo verso el que contiene y encarna toda una sexista concepción de la mujer como objeto ,y no como sujeto, sacro que no puede desvincularse de sus deberes como madre, esposa o hija, impuestos por las más anacrónicas instituciones.

    Tal fue la importancia de Fausto y del Eterno Femenino del que habla Goethe, que Carl Gustav Jung reinterpretó el simbolismo utilizado por el alemán para crear el arquetipo psicológico del “Eterno Femenino”, innegable influencia para la posterior concepción de su celebérrima Ánima y de severo impacto en la sociedad occidental moderna. Es más que revelador advertir cómo un siglo después, incluso la posmodernidad fílmica ha seguido arrastrando tan arcaicas concepciones. Solo hace falta revisar la obra de Terrence Malick, en especial El árbol de la vida, y el halo de divinidad que envuelve a la Madre/Virgen que representa Jessica Chastain. A este respecto, Simone de Beauvoir, pionera feminista y una de las grandes autoras del pasado siglo, escribió en El segundo sexo: «El día que una mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal».

    Siguiendo la estela deconstructora de la francesa, la cineasta eslovena Urška Djukić propone en su ópera prima La chica del coro una reinterpretación moderna del arquetipo femenino de la Virgen y su disolución en la contemporaneidad, algo parecido a lo que Simón Mesa Soto se planteara con la maternidad en su ópera prima Amparo. No es baladí que la imagen con la que da comienzo la película sea una arcaica pintura, que pareciera extraída del Manuscrito Voynich, donde se vislumbra claramente un símbolo yónico —opuesto al fálico—. Mientras la cámara realiza un lento travelling hacia él, el espectador comienza a comprender subtextualmente la empresa ética que Djukić se propone con la cinta. La eslovena se acerca lenta, pero sin vacilación alguna, a descubrir e inspeccionar los arquitramados teológicos, morales y sociales de violencia que históricamente ha sufrido la mujer. La cineasta se recrea especialmente en la formación y descubrimiento del deseo erótico-sexual de una inocente joven durante un viaje junto con sus compañeras de coro a un convento, quienes, a diferencia de la protagonista, no sienten el peso de sus creencias religiosas en sus relaciones erótico-afectivas. La figura femenina pronto se revela como el principal ente de disección, tanto ontológica como teológicamente, para posteriormente secularizarla y abstraerla de toda concepción sacra en pos de la conversión de esta en un sujeto activo e independiente. El despertar de la pulsión sexual de Lucija, la joven protagonista, es filmado con un vanguardismo y una experimentalidad tan necesarios en el panorama fílmico actual, que rehúyen la comunión entre el formalismo y la denuncia -unión que ya explotó Djukić haciendo uso de la animación en su cortometraje La vida sexual de la abuela-, siguiendo así la falsa creencia de que la primera erosionaría el impacto de la segunda.

    Un detalle revelador para entender la voluntad disruptora de la cineasta es, por ejemplo, aquel en que, debido a un remanente onomástico, todas las chicas tienen nombres compuestos con “María”, mostrando en un leve detalle todo un peso histórico que la mujer comporta desde el nacimiento y que, de manera consciente o inconsciente, carga durante toda su vida. Es esa fina hilatura la que va deconstruyendo los códigos semióticos bíblicos que la cineasta eslovena disecciona para crear una topografía de la represión histórica femenina, que, con lacerante sutileza, consigue descomponer el inmutable esencialismo de género que la institución católica, y por consiguiente la sociedad, imponen a la mujer debido a sus sexistas códigos éticos. Esto no significa tampoco que Djukić cargue contra la Iglesia ciegamente, pues caería en un ejercicio moral algo maniqueísta, sino que resignifica las estructuras dialécticas entre la sexualidad femenina y el catolicismo con un lenguaje alegórico profundamente lírico y sensual, que encuentra en la alegoría la forma de expresión para aunar la espiritualidad religiosa con la necesidad física, obviando los aleccionamientos morales tan manidos de obras temáticamente análogas. ♦


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