|| Críticas | ★★★★☆
Proyecto Salvación
Phil Lord, Christopher Miller
Esperanza extraterrestre
Ignacio Navarro Mejía
Madrid |
ficha técnica:
Estados Unidos, 2026. Título original: «Project Hail Mary». Dirección: Phil Lord, Christopher Miller. Guion: Drew Goddard (basado en la novela de Andy Weir). Compañías: Amazon MGM Studios, Metro-Goldwyn-Mayer, Pascal Pictures, Lord Miller, General Admission. Festival de presentación: Premiere mundial en Los Ángeles (marzo de 2026). Distribución en España: Sony Pictures. Fotografía: Greig Fraser. Montaje: Joel Negron. Música: Daniel Pemberton. Reparto: Ryan Gosling, Sandra Hüller, Milana Vayntrub, Ken Leung, Lionel Boyce, James Ortiz. Duración: 156 minutos.
Estados Unidos, 2026. Título original: «Project Hail Mary». Dirección: Phil Lord, Christopher Miller. Guion: Drew Goddard (basado en la novela de Andy Weir). Compañías: Amazon MGM Studios, Metro-Goldwyn-Mayer, Pascal Pictures, Lord Miller, General Admission. Festival de presentación: Premiere mundial en Los Ángeles (marzo de 2026). Distribución en España: Sony Pictures. Fotografía: Greig Fraser. Montaje: Joel Negron. Música: Daniel Pemberton. Reparto: Ryan Gosling, Sandra Hüller, Milana Vayntrub, Ken Leung, Lionel Boyce, James Ortiz. Duración: 156 minutos.
Proyecto Salvación es la adaptación del best-seller homónimo de Andy Weir, y el mayor defecto que se le puede achacar es querer ser demasiado fiel al libro. Al decir esto, estoy contraviniendo mi propia reflexión anterior, emitiendo un juicio sobre la película partiendo de su relación con el libro, pero en sentido contrario a cómo suele hacerse, para destacar precisamente que una película debe funcionar sin ataduras al libro. Vaya por delante que la adaptación guionizada por Drew Goddard (conocedor de la obra de Weir, pues ya escribió la adaptación de Marte) y dirigida por Phil Lord y Christopher Miller no es fallida y sin duda puede calificarse de exitosa. Pero lo sería aún más si se hubiera desprendido de cierto afán de incluir todo lo posible del libro de origen, aparte de preservar su estructura, ya que eso la obliga a pasar por encima de algunas explicaciones narrativas (como la amnesia del protagonista o la omnipotencia burocrática del proyecto) o científicas (como la existencia de la línea Petrova o el funcionamiento de los astrófagos) que, al exponerse superficialmente, resultan algo confusas, cuando habría sido mejor cambiarlas u omitirlas. El trabajo de Weir, aunque ligero, se explaya en los intríngulis de la merma de temperatura que en la tierra está provocando la contaminación del sol por unas bacterias espaciales y la consiguiente reacción de todo el mundo para coordinarse en su estudio, de cara a impulsar una misión interestelar que llegue al origen del problema y halle su solución, todo ello narrado sin perder de vista la odisea del personaje principal. Su traslación a la pantalla mantiene el grueso de todo este meollo, pero lógicamente resumiendo o planteando en elipsis buena parte de sus causas y consecuencias. En efecto, es imposible incluir todo el detalle de una novela de casi quinientas páginas en un largometraje comercial, aunque este supere las dos horas y media de duración y encadene multitud de información y acciones.
Pese a ello, o quizá gracias a ello, la película de Lord y Miller es muy dinámica, tanto en el diseño de sus personajes (aunque gran parte de su metraje se centra en uno solo) como en el montaje (alternando tiempos y situaciones diversas con fluidez) y hasta en el desarrollo general de una historia (ambientada entre la tierra y la nave espacial, pero siempre con una ambientación ligera, luminosa, gracias al saber hacer de Greig Fraser, que contrasta con la amenaza inminente y total) que, más que de ciencia ficción apocalíptica, se ofrece como singular buddy comedy. La parte central de esta relación es el personaje de Ryland Grace, que no podía ser interpretado por otro actor que no fuera Ryan Gosling (hasta por su similitud fonética), en ese papel de un humilde biólogo profesor de colegio convertido contra todo pronóstico en héroe astronauta. El actor está magnífico en los muchos momentos cómicos, pero también en los trágicos, pues al fin y al cabo lidera una aventura cósmica de cuya resolución depende, literalmente, la supervivencia de toda la especie humana. En cierto modo, aunque el género sea de ciencia ficción especulativa, esta cinta nos retrotrae a los grandes espectáculos de antaño guiados por el carisma de una estrella. De estrellas va el asunto: el espectador medio ya conoce a Gosling, pero no Tau Ceti, estrella en su primera acepción, como se nos enseña, de un lejano sistema parecido al solar. Y es que Proyecto Salvación es un entretenimiento hollywoodiense de primer nivel que, además, aprovecha para instruir al público a través de ese entretenimiento, por lo que nunca es didáctica y siempre es divertida, incluso cuando su protagonista se está jugando la vida. La gracia y el optimismo con que acomete esta empresa, que le exige un sólido conocimiento científico, mucha valentía e intuición en la toma de decisiones y, sobre todo, encontrar y apreciar el compañerismo donde ya no debería existir, lo cierto es que nos devuelven un poco, siquiera un poquito, la fe en la humanidad. ♦










