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  • Cine Alemán Siglo XXI

    Crítica | Orwell: 2+2=5

    || Críticas | ★★★★☆
    Orwell: 2+2=5
    Raoul Peck
    El último hombre de Europa


    Raúl Álvarez
    Madrid |

    ficha técnica:
    EE.UU., Francia. 2025. Título original: Orwell 2+2=5. Director: Raoul Peck. Guion: Raoul Peck. Productores: Maiken Baird, Eron Edeiken, Johnny Fewings, Jessica Grimshaw, Christian Holland, William Horberg, David Levine. Productoras: Jigsaw Productions, Velvet Film, Universal Pictures Content Group, Anonymous Content, Closer Media, The Estate of the Late Sonia Brownell Orwell. Fotografía: Benjamin Bloodwell, Stuart Luck, Julian Schwanitz. Música: Alexei Aigui. Montaje: Alexandra Strauss. Narrador en version original: Damian Lewis. Duración: 1 h 59 min.

    Las novelas y los diarios de George Orwell son el único material literario sobre el que se levanta el nuevo documental de Raoul Peck, el mismo director que hace una década logró el éxito internacional y la nominación al Oscar por I am not your negro (2016). Ni testimonios, ni entrevistas, ni dramatizaciones. Nada. Solo la palabra de Orwell, leída e interpretada de manera excepcional por Damian Lewis en la versión original en inglés. Decimos «único» como mérito de Peck en su doble condición de guionista y director de Orwell 2+2=5, y también como invitación a su lectura, ya que hoy más que ayer constituyen un alegato imprescindible contra cualquier forma de autoritarismo. Porque de eso precisamente trata este documental, de denunciar el auge de los fascismos en nuestro mundo recordando el pensamiento de quien escribiera Rebelión en la granja (1945) y 1984 (1949), dos novelas que hasta hace no tanto eran lectura obligatoria en las escuelas de medio mundo. Hoy están vetadas en colegios públicos de 23 estados norteamericanos, entre otros países.

    Con este material entre las manos, Peck ha sabido darle una vuelta de tuerca a la vieja fórmula documental que conecta la vida y la obra de una figura del pasado con el momento presente, para armar unas de las cintas políticas más contundentes en años. ¿De qué manera? Mimando la forma, porque la narración, pese a ser didáctica, mantiene un equilibrio ejemplar entre el relato de la biografía de Orwell y el eco contemporáneo de sus reflexiones; y (re)contextualizando el fondo, el legado del escritor británico, cuya actualidad resulta demoledora. Así, a caballo entre dos épocas convulsas, la primera mitad del siglo XX y el primer tercio del XXI, Orwell 2+2=5 propone un fresco estremecedor de nuestro tiempo, señalando por igual y poniendo al mismo nivel la guerra en Ucrania, las masacres en Myanmar, el genocidio en Gaza, la corrupción en Filipinas, la reelección de Trump, el éxito electoral de Meloni y las teocracias de facto de Putin, Orbán y Erdogan. En el retrovisor de la Historia: Hitler, Franco, Mussolini, Pinochet, Ferdinand Marcos, Lenin, Stalin…

    La tesis de Peck es sencilla: los nuevos fascismos surgen tanto en estados autoritarios como en democracias asentadas, lo que supone el triunfo de la tecnopolítica y la economía desregularizada como manifestaciones del individualismo contemporáneo. Habrá quien considere exagerada o desproporcionada esta comparación. No tanto si pensamos que Peck no hace distingos entre los populismos de izquierdas y los de derechas. Y en absoluto si tenemos en cuenta que su mirada es antes analítica que acusadora. Lo que le interesa a Peck no es quiénes sino por qué, y ahí es donde brilla el empleo de la palabra de Orwell y el montaje diacrónico de imágenes de archivo y grabaciones actuales. El guion plantea un juego de espejos entre el mundo de ayer y el de hoy a partir de un análisis político de los tres lemas del Gran Hermano: La guerra es paz; La ignorancia es fuerza; La libertad es esclavitud. El principal acierto de Orwell 2+2=5 es lograr que estas máximas, clara y abiertamente fascistas, y que hace menos de tres décadas habrían sonado desfasadas y hubieran horrorizado a cualquier dirigente político honrado, hoy se hayan asumido con total normalidad por parte de muchos electores y de algunos de los líderes más importantes del llamado mundo libre. Y todo ello con la complicidad de la industria tecnológica, las redes sociales y los medios de comunicación. Cada extracto de la obra de Orwell referido al totalitarismo y a la represión retumba en nuestros días con la fuerza de un cañonazo.

    Resultan particularmente efectivas e ilustrativas las secuencias dedicadas a la reelección de Donald Trump en 2024. Mientras la voz de Damian Lewis rescata los recuerdos de Orwell relacionados con el golpe militar que desembocó en la Guerra Civil española, Peck combina algunas imágenes del asalto al Capitolio, en 2021, con otras, creadas con IA, que enseñan al mandatario republicano como amigo de las minorías y defensor de los desfavorecidos. La perfección del engaño visual y la consiguiente manipulación mediática explican la indiferencia de los votantes hacia la gravedad de los hechos; y lo que es peor, les sirve para tolerar la conducta del presidente. En apenas minuto y medio de metraje, Peck traslada las tres consignas del Gran Hermano orwelliano al contexto actual de la supuesta mejor democracia del mundo. La crítica semiótica tiene un botín con esta película.

    Los partidarios de Trump, Putin o Meloni, es evidente, podrían contestarle a Peck que todos sus argumentos son falsos o que cabría cuestionarlos. El problema de esta afirmación, y Peck lo sabe y lo maneja con notable audacia a lo largo de todo el film, es que rara vez aquellos que se perpetúan en el poder o lo sostienen con mentiras, emplean la dialéctica para rebatir a sus oponentes. La amenaza, en cambio, es su arma favorita, como queda de manifiesto en la secuencia que muestra varios cortes de Trump y otros líderes señalando a sus rivales políticos para ponerlos en la picota. El interrogatorio de Alexandria Ocasio-Cortez a Mark Zuckerberg constituye otro momento distópico digno de ser citado. La tecnopolítica norteamericana, y por extensión el turbocapitalismo, desarmados y desnudos ante la simple lectura de sus «condiciones de uso».

    La película no baja el listón, al contrario, cuando se centra en repasar la vida y la obra de Orwell. Peck dirige el foco hacia los últimos años del escritor, cuando, ya enfermo de tuberculosis, encuentra en la isla escocesa de Jura un inesperado oasis para trabajar en la escritura de 1984. Las últimas anotaciones de su diario suponen tanto una inspiración para los aspirantes a escritor como una lección de integridad y coherencia por parte de un hombre que abominó toda su vida la tiranía, la opresión y el nepotismo. El empleo de distintas adaptaciones cinematográficas de 1984, desde las más obvias hasta las menos conocidas, para acompañar el relato biográfico de Orwell podría haber resultado previsible y convencional en manos de otro realizador. Peck practica un ejercicio de poesía similar al ya ensayado en El camino de Silver Dollar (Silver Dollar Road, 2023) y Ernest Cole: Lost and Found (2024), y que no es otro que convertir una vida ejemplar en una vida ejemplarizante. Un Orwell moribundo confiaba la salvación del mundo al mantenimiento de los valores morales. Hoy, más de uno tiene que buscar en ChatGPT lo que es la moral. ♦


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