|| Críticas | ★★★☆☆
Arco
Ugo Bienvenu
Ciencia ficción, fantasía y otros géneros animados
Ignacio Navarro Mejía
Madrid |
ficha técnica:
Francia, Estados Unidos y Reino Unido, 2025. Presentación: Festival de Cannes 2025. Dirección: Ugo Bienvenu. Guion: Ugo Bienvenu y Félix de Givry. Producción: Remembers / MountainA / France 3 Cinéma. Música: Arnaud Toulon. Montaje: Nathan Jacquard. Reparto (voces): Margot Ringard Oldra, Oscar Tresanini, Nathanaël Perrot, Alma Jodorowsky, Swann Arlaud, Vincent Macaigne, Louis Garrel, William Lebghil. Duración: 88 minutos.
Francia, Estados Unidos y Reino Unido, 2025. Presentación: Festival de Cannes 2025. Dirección: Ugo Bienvenu. Guion: Ugo Bienvenu y Félix de Givry. Producción: Remembers / MountainA / France 3 Cinéma. Música: Arnaud Toulon. Montaje: Nathan Jacquard. Reparto (voces): Margot Ringard Oldra, Oscar Tresanini, Nathanaël Perrot, Alma Jodorowsky, Swann Arlaud, Vincent Macaigne, Louis Garrel, William Lebghil. Duración: 88 minutos.
Titulada Arco, sigue las peripecias de un niño de diez años que así se llama, que vive en un futuro lejano con sus padres y su hermana, en concreto en lo alto de unos enormes pilares construidos para sobrevivir ante la devastación de la tierra, y todos ellos se desplazan volando como arcoíris, envueltos en una capa multicolor, que incluso les permite viajar en el tiempo. Arco, contra la expresa prohibición de su padre dada su corta edad, se escapa una noche con la capa de su hermana y viaja atrás en el tiempo, aunque sigue siendo el futuro para nosotros, pues aterriza en 2075, en una ciudad por tanto también futurista, habitada en parte por robots y con hogares protegidos de las inclemencias climáticas por grandes cúpulas. Ahí conoce a Iris, otra niña y el otro personaje principal de la historia, al que el metraje dedica unos minutos en solitario, y luego discurre por la relación que entre ambos se desarrolla, en especial para ayudar a Arco a regresar a su hogar. Es curioso que los dos nombres unidos de ambos personajes principales se refieran directamente al arcoíris como elemento, visual y dramático, clave de la cinta, pues esta es francesa y el arcoíris en este idioma se dice de otra manera (arc-en-ciel, literalmente arco en el cielo). Uniendo los dos nombres en el idioma original de la película no se obtendría ese significado, y no hay referencia alguna al español en ella, pero quizá con este desvío lingüístico Bienvenu y su coguionista Félix de Givry pensaban matizar la obviedad del significado. Sea como fuere, el vínculo que une realmente a los dos niños es la incomprensión o incluso soledad que lamentan frente a sus respectivos padres, uno por su cercanía atosigante y otra por su lejanía constante (los de Iris solo aparecen esporádicamente como hologramas, ausentes del domicilio por culpa de su demandante trabajo), por lo que, como suele suceder con el género humano, cada uno desea lo que no tiene y resulta ser lo que el otro sí tiene.
Lo cierto es que si el metraje, ya de por sí ceñido, se hubiera centrado en dicha relación y en ese objetivo principal de vuelta al hogar, habría sido más coherente e impactante, siguiendo los primeros minutos en que se ejecuta con belleza la premisa antes resumida y antes del desenlace conmovedor que la resuelve (pese al falso clímax que lo antecede). Se podría haber explotado más ese contexto entre esperanzado y desesperanzado sobre el futuro de la humanidad, de gran capacidad poética. Entre medias, sin embargo, la acción queda propulsada con una subtrama que, si la película fuera solo dirigida a un público infantil, podría tener más sentido, pero dadas algunas de sus serias imágenes y en general su mensaje alarmista, no es así. Me refiero a la presencia de los que a priori serían los tres antagonistas, tres individuos extravagantes que persiguen a Arco con una motivación que luego se revela confusa, pues hace perder su razón de ser a esa persecución y ese supuesto antagonismo (como en un momento dado reconoce Iris, “al final, no son malos”), y desvía la mirada del conflicto principal, por no decir único, ya que al margen de esos tres sujetos la película no tiene otros personajes “negativos”. El problema además es que estos se comportan con una simpleza que roza la caricatura, lo que podría resultar acertado, como decía, pensando en los espectadores más pequeños, como alivio cómico, y que introduce una interesante contraposición entre dicho comportamiento, impropio de adultos, y el de Arco e Iris, niños que a cambio son mucho más maduros. Pero tal comportamiento lo que provoca aquí es una indecisión en el tono, por ser además residual en los minutos que se le dedican, pero determinante en toda la estructura narrativa (aunque, si se suprimieran, no afectaría al meollo narrativo, que como decíamos podría haber seguido otro desarrollo, lo que confirma que habría sido mejor así), propia de una película de animación que, en el fondo y pese a lo que parece a primera vista, no puede calificarse como “para niños”. En cualquier caso, Arco es una película recomendable para todos, y su reciente nominación al Oscar (por no decir su victoria en los Premios del Cine Europeo) debería animar a la gente a disfrutarla ahora en cartelera, mientras las salas de cine sigan existiendo. ♦















