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    Crítica | Prevenge

    Hormonas enajenantes

    Crítica ★★★★ de Prevenge (Alice Lowe, Reino Unido, 2016).

    En 2012, una pequeña comedia negra procedente del Reino Unido hizo el suficiente ruido como para convertirse en una de las sorpresas de la temporada. Turistas (Sightseers), dirigida por Ben Wheatley, tuvo un fulgurante recorrido por numerosos festivales de todo el mundo, suponiendo todo un espaldarazo para su protagonista femenina, Alice Lowe, que llegó a ser premiada como mejor actriz en Sitges. Su contribución al éxito de aquella cinta sobre una pareja de novios asesinos de viaje por las Islas Británicas, fue también fue extensible a las labores de coguionista (junto a Steve Oram y Amy Jump), algo que, sin duda, despertó el gusanillo de la intérprete para ponerse detrás de las cámaras, probando suerte en el terreno de la dirección. Cuatro años después, Prevenge (2016), su ópera prima como cineasta, es una feliz realidad. Un producto más que pequeño, mínimo, de presupuesto ínfimo y rodado en tan solo once días por una Alice Lowe embarazada de ocho meses, que, además, también se encarga del guion (esta vez en solitario) y de prestar su redondeada figura al bizarro personaje principal. Lejos de que la humildad del proyecto pueda ser considerada un hándicap, es en la sencillez de la propuesta y en su falta de ambiciones donde termina residiendo la mayor parte de un particular encanto que, combinado con la inteligencia de su escritura, hace de este un más que interesante debut. Así lo corroboran los estupendos comentarios que la cinta ha recibido por parte de crítica y público allá donde se ha proyectado, llegando a estar nominada en los British Independent Film Awards en la categoría de mejor nuevo director y haciéndose con una Mención especial en la Sección Noves Visions ONE del Festival de Sitges, cita cinéfila con la que Lowe parece vivir un permanente idilio.

    Prevenge es una comedia negra muy atípica. Un retorcido y gamberro slasher protagonizado por una de las serial killers más potentes que el género ha ofrecido en las últimas temporadas. El mérito de la enorme frescura del filme reside en la originalidad del libreto escrito por Lowe y en el magnífico personaje protagónico que ha construido. Esa Ruth en avanzado estado de gestación es toda una perdedora y el público suele apiadarse con facilidad de estos seres marginales a los que la sociedad y la suerte han dado la espalda. Viuda tras perder a su esposo, del que estaba muy enamorada, en un trágico accidente; sin empleo y con un futuro incierto en el horizonte, tanto para ella como para el bebé que guarda en sus entrañas, Ruth comienza a entrar en una espiral de locura cuando empieza oír la voz de su hija no nata que, dentro de su cabeza, le da terribles instrucciones para llevar a cabo una sangrienta venganza contra aquellas personas a las que cree culpables de su infelicidad. La ocurrencia de esconder la figura de una indiscriminada asesina en serie tras la apacible apariencia de una embarazada –John Water ya utilizó similares planteamientos convirtiendo a una, en teoría, amable madre de familia en una insaciable psicópata en Los asesinatos de mamá (1994)– hace que las situaciones que se viven en la película, a veces de una violencia gráfica cercana al gore , desconcierten a un público que asiste asombrado a esa fría matanza con la que nuestra antiheroína limpia la ciudad de unos seres a los que la inquietante voz infantil en off que la guía valora como desechos humanos, inmerecedores de seguir viviendo. La idea de aprovechar las inseguridades, los cambios de humor y ese intenso vínculo que se establece entre madre e hijo durante los nueve meses de estrecha convivencia, presentándolos como una metafórica forma de locura transitoria, está aprovechada de forma genial en la historia, siendo desencadenantes de una pesadilla tan irónica como marciana. Así, desde la brutal escena de apertura en la tienda de animales, el relato concatena una sucesión de crímenes, a cuál más macabro, en donde las víctimas van desde un decadente DJ setentero (estupendo Tom Davis), machista y sucio, a una ambiciosa ejecutiva (Kate Dickie) más preocupada por los números que por las personas.

    «Un producto de lo más divertido, excéntrico y, a su extraña manera, tocado por un halo de melancolía poco habitual en el género, cortesía de su solitario y digno de compasión personaje protagonista».


    Estamos ante una obra que hace auténticas filigranas para mantener un tono equilibrado entre una comicidad que surge de lo cotidiano (la fauna de secundarios es tan variada como fácilmente reconocible, aun cuando sus comportamientos exagerados los acerca a la caricatura) y su perverso lado de thriller psicológico. Lowe se las ingenia para congelarnos la sonrisa provocada ante una circunstancia incómoda a golpe de cuchillada, y lo hace con una destreza muy de aplaudir en una novata de la dirección, ya que en ningún instante desvía la mirada de su mordaz crítica social y, de paso, homenajea con inusitada gracia al maestro Polanski a través de una criatura perturbada por los desórdenes hormonales que funciona como una suerte de cruce entre la Mia Farrow de La semilla del diablo (1968) y la Catherine Deneuve de Repulsión (1965). En su faceta como actriz, además, está igualmente fabulosa, haciendo imposible que podamos imaginar después de su visionado a una Ruth mejor. Prevenge es así una de las óperas primas más satisfactorias que vamos a encontrar este año en las carteleras, y lo es porque no incurre en el conservadurismo y la propensión a deslizarse hacia lo políticamente correcto en sus tramos finales de la mayoría de productos de este tipo. Aquí Lowe lleva la rabia y la mala leche de su propuesta hasta sus últimas consecuencias, algo que, para fines comerciales puede resultar arriesgado, pero que posiciona a su realizadora como una mujer valiente y segura de lo que quiere contar. Si a todo esto añadimos un atractivo look visual –geniales esas imágenes de las calles llenas de gente disfrazada de monstruos o el uso de pequeños flashbacks que actúan de rompecabezas para entender el origen del desequilibrio mental de Ruth– y una música con sintetizadores muy de los ochenta, nos queda un producto de lo más apañado, divertido, excéntrico y, a su extraña manera, tocado por un halo de melancolía poco habitual en el género, cortesía de su solitario y digno de compasión personaje protagonista. | ★★★★ |


    José Martín León
    © Revista EAM / Madrid


    Ficha técnica
    Reino Unido. 2016. Título: Prevenge. Directora: Alice Lowe. Guion: Alice Lowe. Productora: Jennifer Handorf. Productoras: Gennaker / Western Edge Pictures. Fotografía: Ryan Eddleston. Música: Pablo Clements, James Griffith, Toydrum. Montaje: Matteo Bini. Dirección artística: Melanie Light. Reparto: Alice Lowe, Kate Dickie, Gemma Whelan, Jo Hartley, Kayvan Novak, Tom Davis, Tom Meeten, Mike Wozniak, Eileen Davies, Mark Bessant.


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