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    Crítica | La lección (Urok)

    The Lesson (Urok)

    Encrucijada moral

    crítica a La lección (Urok, 2014), dirigida por Kristina Grozeva y Petar Valchanov.

    En la pasada edición del Festival de San Sebastián se alzaba con el premio Kutxa (Nuevos Realizadores) la búlgara Urok (The Lesson, 2014), de Kristina Grozeva y Petar Valchanov. Los cortometrajes del dueto realizador han tenido un recorrido, por los circuitos de festivales internacionales, plagado de éxitos, siendo incluso nominados a los Premios del Cine Europeo de 2013 con Jump (2012). Esta sólida carrera en el mundo del pequeño formato les ha permitido lanzarse al largo, con la primera entrega de lo que pretende ser una trilogía. La historia se desarrolla en un pequeño pueblo de Bulgaria, pero podría localizarse en cualquier otro lugar de Europa. Nadezhda, una profesora de inglés madre de una hija, intenta instruir a sus alumnos en el bien ante la “oleada de robos” que se están produciendo en el aula. Quiere descubrir al pequeño ladrón y darle una lección. Procura sentar las bases morales de unos críos cuando, sin pretenderlo, las suyas se empiezan a derrumbar por imperativo vital. Una cinta filmada con sobriedad y que se nutre de la realidad para incurrir críticamente en ella. Puro cine social de templada calidad, pese a su ajustado presupuesto –no contaron con financiación estatal–, que augura un futuro prometedor a Grozeva y Valchanov. Ambos examinan con rigor y contundencia un sistema pernicioso. Su compromiso con la protagonista, su innegable búsqueda de la reflexión y su rebeldía ante las adversidades amén de un guion sencillo pero muy bien hilvanado hacen de esta ópera prima un trabajo singular. Por algo no pasó desapercibida en Donosti.

    La protagonista de Urok lleva una vida estable y aparentemente normal hasta que recibe un aviso de embargo por una deuda ocultada por su marido. A partir de ahí, su vida se ve condicionada por un dilema infernal alimentado por una retahíla de irrevocables fatalidades: la avería de una caravana que iba a vender, impago de salario y huida del jefe de la empresa, se le rompe el motor del coche, sufre un hurto por parte de uno de sus estudiantes… En menos de veinticuatro horas pasa de mediadora de conflictos en una escuela a encontrarse en una encrucijada moral de difícil solución. Su desesperación le lleva a situaciones bochornosas. Poco a poco uno se va involucrando con ese personaje soberbiamente interpretado por Margita Gosheva y se hace acopio de su asfixia. Su gesto serio, su determinación y su fortaleza para echarse a la espalda el futuro de su familia hacen de ella una heroína emblemática. Una madre coraje de las que a veces salen en las grandes pantallas, pero sin azúcares añadidos. La diferencia, respecto a otras de su condición, es que por su rostro no cae una sola lágrima. Solo hay rabia y temeridad. A lo largo del metraje veremos una Nadezhda que tiene más arrestos para la beligerancia que para convertirse en mártir. Muchas secuencias hacen prever una claudicación que la haga humana (la de las disculpas a su madrastra o la del día del vencimiento del plazo para pagar el préstamo), pero su persistencia no tendrá límites. Recuerda, salvando las distancias, a Anamaria Marinca en 4 meses, 3 semanas, 2 días (2007) o a Émilie Dequenne en Rosetta (1999).

    The Lesson (Urok)

    Esta percepción de la protagonista es resultado del marcaje individual de la cámara planificado por los directores. Hay abundancia de planos generales pero predominan las distancias cortas. Perseguimos a Nadezhda con un estilo similar al de los hermanos Dardenne o Kean Loach. De todos modos, si rastreamos sus orígenes de manera concienzuda percibimos que es heredera directa, en la forma y en el fondo, del nuevo cine rumano; ese que marca la agenda estética y conceptual de los trabajos provenientes de Europa del Este, con su cámara en mano, su escasa música, sus escenarios reales... Un estilo parco en florituras, con una escueta puesta en escena y con primeros planos que contribuyen a realzar la imagen de mujer acorazada, acorralada por las circunstancias y por los límites del encuadre pero capaz de revolverse y soltar un zarpazo. Más de lo mismo a fin de cuentas. ¿Cuál es, entonces, el secreto de esta pequeña película? Sucintamente: que es una historia sencilla, argumentalmente potente, desprovista de ornamentos. Es una cinta severa que busca incomodar al público, sin edulcorar la aflicción ni la ternura de una madre que intenta salvar a su hija de la miseria. No es cine para el esparcimiento (aunque hay una tensión y una intriga nada desdeñables); pero tampoco es el de la desventura gratuita. Sin duda, una oportunidad de oro para acercarse al (castigado) cine de la sombría vertiente levantina del viejo continente en general y al búlgaro en particular, que desde 2010 ha visto reducido el apoyo del gobierno a siete largometrajes por ejercicio. | ★★ |

    Andrés Tallón Castro
    redacción Madrid


    Ficha técnica
    Bulgaria, 2014, Urok (The Lesson). Directoress: Kristina Grozeva y Petar Valchanov. Guion: Kristina Grozeva y Petar Valchanov. Productora: Abraxas Film. Fotografía: Krum Rodriguez. Reparto: Margita Gosheva, Ivan Burnev, Ivanka Bratoeva, Ivan Savov, Deya Todorova, Stefan Denolyubov. Presentación oficial: Karlovy Vary 2014.


    Póster: The Lesson (Urok)
    El fulgor efímero

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