Mi hijo el robot, mi hijo el alienígena
crítica a Extant (2014-) | Temporada 1
CBS | 1ª temporada: 13 capítulos | EE.UU, 2014. Creador: Mickey Fisher. Directores: Allen Coulter, Matt Earl Beesley, Holly Dale, Paris Barclay, Dan Lerner, Adam Arkin, Christine Moore, Paul McCrane, Dan Attias, Kevin Dowling, David Solomon, Miguel Sapochnik. Guionistas: Mickey Fisher, Leslie Bohem, Greg Walker, Peter Ocko, Eliza Clark, Vanessa Reisen, Gavin Johannsen. Reparto: Halle Berry, Goran Visnjic, Pierce Gagnon, Michael O´Neill, Grace Gummer, Camryn Manheim, Hiroyuki Sanada, Maury Sterling, Sergio Harford, Brad Beyer, Tyler Hilton, Charlie Bewley, Tessa Ferrer, Jeanette Arnettem, Enver Gjokaj, Annie Wersching. Fotografía: M. David Mullen, M.G. Wojciechowski. Música: Marcelo Zarvos.
Las críticas de los episodios piloto pueden ser problemáticas, ya que uno se basa en el metraje de presentación de la serie y hace su valoración en base a lo que cree que eso significa, sin saber qué cambios, mejoras o también bajones pueden producirse. El arranque de Extant parecía salido de una maquinaria impersonal, de brillante superficie y hueca fuerza emocional. En la que es su primera experiencia al mando de una serie de televisión, Mickey Fisher (al que se unió como co-showrunner Greg Walker, un guionista cuyo trabajo demuestra sumisión a lo peor de una serie en abierto) creó una historia interesante: tras 13 meses en una misión espacial, una astronauta estéril vuelve a la Tierra embarazada y callándose un extraño suceso que tuvo lugar en la nave. ¿El bebé es alienígena? ¿Molly está loca? ¿Es parte de experimentos del Gobierno? Esas grandes preguntas se unieron a la otra gran trama de la serie, la Inteligencia Artificial en forma de niño robot como progenie del matrimonio Woods. La eterna pregunta del peligro intrínseco del avance de las tecnologías y la maternidad y paternidad como elementos influyentes, ya sea por entorno o por genética. ¿Qué implica ser humano? ¿Qué haría una madre por su bebé? ¿Cómo de importante es el poder de la elección?
Todos temas interesantes que parecían diluirse en la enésima amalgama de personajes, situaciones, conflictos y giros de guión mil veces vistos, aunque esto era en parte pura apariencia. Tras cinco episodios altamente predecibles, algo cambió para bien y la serie se fue por caminos inesperados y muy estimulantes. Nunca rozó el nivel de la excelencia, pero la cesárea de Molly y la cruzada del matrimonio Woods contra los jefes de la astronauta condujeron la trama por sitios que uno no podría haber adivinado. La odisea de Alan Sparks, casi una trama independiente de potencia emocional, demuestra que el núcleo de la serie está arraigado en la idea de la paternidad como estado inestable, que nos llevará a hacer cualquier cosa. Fisher y sus guionistas logran usar la ciencia ficción como coartada para este cometido, y por ello deben ser destacados. Ese desvío de la trama da pie a unos cuantos capítulos destacables, en los que Molly hace un aliado insospechado y persigue a su bebé alienígena, que puede afectar a la mente humana y así controlarla. Ahí Extant resulta también destacable, en la creación de un villano inquietante, aunque sea por su carácter imparable. Resaltados los mejores aspectos, la serie también incurre en típicos trucos de guión y convencionalismos varios, aunque sin perder nunca un look muy logrado que evidencia un holgado presupuesto. Unos efectos visuales que ayudan a transmitir la sensación de futuro cercano, sobre todo en la trama de Ethan, el niño robot. Su adaptación al mundo y sus subsecuentes cambios plantean pertinentes preguntas sobre los límites de la robótica, aunque suene un poco a déjà vu en algunos de los pasajes de la historia. La inclusión en la historia del ciberterrorismo tambíen suma puntos para una propuesta capaz de esconder bien sus obviedades.