Introduce tu búsqueda

  • [8][Portada][slider3top]

    Crítica | Bosque maldito

    No sin mi hijo

    Crítica ★☆☆☆☆ de «Bosque maldito», dirigida por Lee Cronin.

    Irlanda – Bélgica – Finlandia, 2019. Título original: The Hole in the Ground. Director: Lee Cronin. Guion: Lee Cronin y Stephen Shields. Productoras: Savage Productions, Bankside Films, Head Gear Films, Metrol Technology y Wrong Men North. Productores: Conor Barry y John Keville. Estreno: 25 de enero de 2019. Fotografía: Tom Comerford. Música: Stephen McKeon. Montaje: Colin Campbell. Diseño de producción: Conor Dennison. Dirección artística: John McHale. Intérpretes: Seána Kerslake, James Quinn Markey, Kati Outinen, James Cosmo, David Crowley, Simone Kirby.

    El espejo deformado como metáfora de una realidad que oculta verdades terribles pareciera revolverse en su significado en Bosque maldito (The Hole in the Ground, 2019), la primera película del director irlandés Lee Cronin. Una joven madre y su pequeño hijo contemplan sus rostros distorsionados en una sala de espejos que devuelven imágenes monstruosas que provocan sus risas. Se convertirá en una broma privada entre ellos el retarse a mantener durante el mayor tiempo posible una mueca grotesca, siendo el perdedor del duelo aquel que antes ceda y recupere una expresión normal. Ambos comienzan una nueva vida en una casa aislada al borde de un extenso y ancestral bosque y será allí donde comiencen a acontecer sucesos misteriosos: golpean a una mujer con el retrovisor del coche de manera accidental pero esta ni se inmuta, permanece impasible mientras sus labios se mueven musitando un galimatías incomprensible; la madre descubre en el interior del bosque un inmenso cráter de cuyas paredes no dejan de desprenderse puñados de tierra hacia un fondo que palpita como si estuviera vivo; y, lo más extraño, el hijo comienza a desarrollar un oscuro comportamiento que llevará a la madre a empezar a temer que ese ya no es su amado retoño. Breves anotaciones al margen que indican que en sus cotidianas vidas ha anidado lo anormal, el espejo real se ha deformado y lo monstruoso ya no es un reflejo. De hecho, como más adelante se descubrirá, serán los espejos la única forma de detectar la realidad. Solo el cristal azogado mostrará la verdad.

    Bosque maldito es una película de terror que se desenvuelve a ritmo pausado, queriendo buscar un tono introspectivo y paranoide apoyándose en tópicos del género: el niño raro que deviene diabólico, ese algo que parece que entrevemos pero que resulta no ser nada, una puerta que golpea su marco mecida por el viento como culmen del horror, un personaje obsesionado hasta tal punto que ya no sabemos si su miedo está justificado o se trata de un delirio enfermizo, un destello de espanto que resulta ser un sueño, un sótano cuya luz siempre parpadea y que acabará fallando en el momento más inoportuno o esa linterna que no hay manera de que funcione correctamente justo cuando más la necesitamos… Y es que quizá lo maravilloso del cine de género es que puede utilizar sin reparos cientos de lugares comunes que, con un mínimo de pericia en el peor de los casos o con un poquito de gusto artístico en el mejor, pueden resultar efectivos, servir de puntal reconocible para empujarnos cuando menos lo esperamos al corazón del horror. Pero no encontraremos esto en Bosque maldito. Cronin no es capaz ni de engarzar con un mínimo de credibilidad escenas que de tan vistas ya ni las ponemos en duda. Las diversas secuencias se van engarzando por pura acumulación, sin continuidad, ocultando toda información visual al espectador y cerrando casi todas las escenas en las que ocurre algo con el rostro en primer plano o plano medio de la actriz mirando no sabemos si aterrorizada o aburrida hacia donde acontece la acción. Una realización de formas televisivas en su peor acepción, esa cuyo modelo de planificación es el contraplano inexpresivo que corta la narración dejando para más adelante las explicaciones. Que llegarán, claro, olvidando por completo el fallido tono de paranoia maternal y decantándose por lo burdo en su desenlace y lo imposible de las situaciones planteadas. Y con un uso de la elipsis tan torpe y tramposa que el filme deviene comedia sin pretenderlo.

    Tampoco ayuda el tono sobrio y circunspecto para una historia de alma pulp, que apunta sin ser consciente de ello a una novela tan alucinante y desbordante en su horror de raíz cósmica como es La casa en el confín de la tierra (The House on the Borderland, 1908), obra del genial escritor británico William Hope Hodgson. Bosque maldito desaprovecha su mágico entorno de soledad milenaria, el silencio eterno del bosque profundo, la atmósfera pesada y agobiante que conlleva el conocer que aquello que más amas te ha sido arrebatado y cambiado por un monstruo, alcanzando la cima del ridículo más abyecto en la secuencia del salvamento in extremis de ese hijo robado. Se pierde la leyenda y se ignora la tradición de cuento cruel, abrazando una puesta en escena de una pobreza notable cuyo estigma más doloroso es el comentado recurso de mantener en plano el rostro de la actriz dejando pasar el metraje hacia la nada más absoluta. Una historia contada sin convicción y con espíritu de confesionario católico. Cronin, en su multipremiado cortometraje Ghost Train (2013), había dado muestras ya de cómo contar de la manera más mortecina posible una anécdota que los guionistas y dibujantes de la mítica revista de cómics Tales from the Crypt (1950-55) habrían convertido en magistral y terrorífica. Bosque maldito resulta más triste aún, el trabajo de un director sin imaginación, sin sentido del humor, sin capacidad para fascinar y con un concepto del género fantástico que se diluye en los primeros planos de un rostro que parece vivir en otra película | ★☆☆☆☆


    José Luis Forte
    © Revista EAM / Cáceres


    Publicidad

    0 comentarios:

    Publicar un comentario

    "Sueñen. Vean cine."

    Estrenos

    Inéditas

    Festivales

    Ensayos

    Call me by your name