Introduce tu búsqueda

  • Especial Festival de Sundance.
    Cobertura completa de la edición 2018.

    Repetir lo irrepetible.
    «En la playa sola de noche», de Hong Sang-soo.

    Sensualidad praxiteliana.
    «Call me by your name», de Luca Guadagnino.

    Insert Coin.
    «Good Time», de los hermanos Safdie.


    La 44 edición del Festival de Telluride, una rara avis dentro de los certámenes estadounidenses, ya que se celebra durante cuatro días y su programación se anuncia con 24 horas de antelación, ha dado a conocer los títulos que se proyectarán en esta pequeña villa de Colorado. Los últimos trabajos de Joe Wright, Angelina Jolie, Scott Cooper (imagen de cabecera), Greta Gerwig y Paul MacGuigan, probables protagonistas de la Oscar Race, tendrán en Telluride su primera parada. A continuación, su line-up:

    Del 1 al 4 de septiembre:

    Arthur Miller: Writer (d. Rebecca Miller, U.S., 2017)
    Battle Of The Sexes (d. Valerie Faris, Jonathan Dayton, U.S., 2017)
    Darkest Hour (d. Joe Wright, U.K., 2017)
    Downsizing (d. Alexander Payne, U.S., 2017)
    Eating Animals (d. Christopher Quinn, U.S., 2017)
    Faces Places (d. Agnès Varda, Jr, France, 2017)
    Una mujer fantástica (d. Sebastián Lelio, Chile, 2017)
    Film Stars Don’t Die In Liverpool (d. Paul Mcguigan, U.K., 2017)
    First Reformed (d. Paul Schrader, U.S., 2017)
    First They Killed My Father (d. Angelina Jolie, U.S.-Camboya, 2017)
    Foxtrot (d. Samuel Maoz, Israel, 2017)
    Rehenes (d. Rezo Gigineishvili, Georgia, 2017)
    Hostiles (d. Scott Cooper, U.S., 2017)
    Human Flow (d. Ai Weiwei, U.S., 2017)
    The Insult (d. Ziad Doueiri, Francia-Líbano, 2017)
    Lady Bird (d. Greta Gerwig, U.S., 2017)
    Land Of The Free (d. Camilla Magid, Dinamarca, 2017)
    Lean On Pete (d. Andrew Haigh, U.K.-U.S., 2017)
    Loveless (d. Andrey Zvyagintsev, Rusia, 2017)
    Love, Cecil (d. Lisa Immordino Vreeland, U.S., 2017)
    Loving Vincent (d. Dorota Kobiela, Hugh Welchman, U.K., 2017)
    A Man Of Integrity (d. Mohammad Rasoulof, Irán, 2017)
    The Other Side Of Hope (d. Aki Kaurismäki, Finlandia, 2017)
    The Rider (d. Chloé Zhao, U.S., 2017)
    The Shape Of Water (d. Guillermo Del Toro, U.S., 2017)
    Tesnota (d. Kantemir Balagov, Rusia, 2017)
    The Venerable W. (d. Barbet Schroeder, Francia, 2017)
    The Vietnam War (d. Ken Burns, Lynn Novick, U.S., 2017)
    Wormwood (d. Errol Morris, U.S., 2017)
    Wonderstruck (d. Todd Haynes, U.S., 2017)

    Film Revival (sección comisariada por Joshua Oppenheimer)

    Even Dwarfs Started Small (d. Werner Herzog, Alemania Federal, 1970)
    Hotel Of The Stars (d. Jon Bang Carlsen, Dinamarca, 1981)
    The Night Of The Hunter (d. Charles Laughton, U.S., 1955)
    Salam Cinema (d. Mohsen Makhmalbaf, Irán, 1995)
    Titicut Follies (d. Frederick Wiseman, U.S., 1967)
    The Umbrellas Of Cherbourg (d. Jacques Demy, Francia, 1964)
    Cinema Through The Eye Of Magnum (d. Sophie Bassaler, Francia, 2017)
    Filmworker (d. Tony Zierra, U.S., 2017)
    Hitler’s Hollywood (d. Rüdiger Suchsland, Alemania, 2017)
    Jamaica Man (d. Michael Weatherly, U.S., 2017)
    Portrait Of Valeska Gert (d. Volker Schlöndorff, Germany, 1977) + Edge Of Alchemy (d. Stacey Steers, U.S., 2017)
    Slim Gaillard’s Civilisation (d. Anthony Wall, U.K., 1989)
    That Summer (d. Göran Hugo Olsson, Suecia, 2017)


    por redacción
    agosto 31, 2017

    Programa del 44º Festival de Telluride

    Rising the first stone

    Teaser de «Brawl In Cell Block 99», de S. Craig Zahler.

    Rodado en 21 días, Bone Tomahawk supuso ser un halo de aire fresco para un género, el Western, ubicado en un escenario secundario dentro del panorama cinematográfico actual. Algo de lo que se aprovecha esta cinta que cruza todos los topics del Lejano Oeste –tierra de estúpidos e ignorantes, como remarcaba la coetánea Slow West— con el survival gore en un mix inapelable. Su director, S. Craig Zahler, vuelve este otoño con su segunda película –ya está filmando una tercera, Dragged Across Concrete, con Mel Gibson—, titulada Brawl In Cell Block 99, acotando aún más las posibilidades genéricas, en esta ocasión del thriller criminal. «Bradley es un exboxeador con un matrimonio a punto de romperse que pierde su empleo como mecánico de coches. Debido a esta sensación pesimista, acaba decidiendo que su mejor opción es trabajar para un viejo amigo como traficando de drogas. Esta decisión mejorará su vida hasta que se ve envuelto en un tiroteo entre la policía y sus aliados; situación que le acaba llevando a la cárcel. Allí sus enemigos le obligarán a cometer actos de violencia y convierten el lugar en un campo de batalla» (FA). Vince Vaughn, Jennifer Carpenter, Marc Blucas, Don Johnson, Tom Guiry y Udo Kier protagonizan esta producción de Assemble Media, Cinestate, Caliber Media Company y XYZ Films que, como pueden apreciar en su primer teaser, apuesta por una violencia descarnada e hiperrealista. Una nueva oportunidad de presenciar el inmenso registro de Vaughn (reconocido por su vis cómica), que ha definido el filme como «un cuento moral». Brawl In Cell Block 99 se estrenará en Orizzonti de la Mostra de Venecia y también pasará por los festivales de Toronto y Sitges previo a un estreno comercial en España del que todavía no se conoce fecha. A Estados Unidos llegará, gracias RLJ Entertainment, el 6 de octubre. Siete días después lo hará en VOD. (EL) / Cartel

    por redacción
    agosto 31, 2017

    Teaser de «Brawl In Cell Block 99», de S. Craig Zahler

    No hay estrella menor

    Tráiler de «Wind River», de Taylor Sheridan.

    No es la primera vez, ni será la última, que hablamos de Wind River en esta publicación. El debut del guionista Taylor Sheridan –conocido por sus libretos para Sicario y Comanchería— probablemente será etiquetado como una muestra más dentro de las reformulaciones del Western contemporáneo que de vez en cuando llegan a las salas. Pero justo en su sencillez, en la desnudez de su puesta en escena, donde se halla su virtud. Algo que han recalcado de diferente manera nuestros compañeros Víctor Blanes y Alberto Sáez. El primero, hablaba de ella en estos términos: «Con todo, pese a sus debilidades, Wind River se enmarca en ese cine correcto que, sin proponer nada rompedor, se construye sobre una sólida trama que lo convierte en disfrutable». El segundo, en cambio, daba un paso más y la defendía de esta forma: «No descubre nada nuevo, ni en el apartado artístico ni en el narrativo, sin embargo consigue cautivar a un espectador que agradecerá el buen pulso de un director que sigue creyendo en la justicia poética y en la ley del Talión como única relación posible entre crimen y castigo». A esta última exposición se une nuestro editor, Emilio Luna, que vio el filme en la pasada edición del Festival de Karlovy Vary, donde consiguió un esclarecedor premio del público: «Wind River revive la esencia del Western más clásico y minimalista apoyado en el carisma de sus protagonistas y en una narración sublime». Precisamente, Karlovy Vary suponía la tercera parada en el camino festivalero de la cinta de Sheridan. Antes se estrenó en Sundance y llegó a Un Certain Regard del Festival de Cannes –Premio a la mejor dirección—. Su recorrido continuará, por ejemplo, en el Festival de Sitges, buscando una distribución española que se le resiste. The Weinstein Company se encargado de ello en Estados Unidos, donde inició su tránsito por la taquilla hace un par de semanas. Wind River relata la investigación de un asesinato en una reserva india de Utah a cargo de una agente del FBI y un explorador de la zona. El largometraje está interpretado por Elizabeth Olsen, Jeremy Renner, Jon Bernthal, Julia Jones, Matthew Del Negro, Kelsey Asbille, Gil Birmingham, Ian Bohen, Martin Sensmeier, Hugh Dillon, Eric Lange, Mason D. Davis, James Jordan, Teo Briones y Tara Karsian. EL / Cartel

    por redacción
    agosto 31, 2017

    Tráiler de «Wind River», de Taylor Sheridan

    La condena del hombre

    Crítica ★★★★ de Apprentice (Junfeng Boo, Singapur, 2016).

    Cinco minutos es el tiempo que se da a un funcionario de una cárcel para mentalizarse antes de disponerse a aplicar la pena capital. 107 pasos eran los que Selma (Björk) debía dar antes de pisar el patíbulo en Dancer in the dark (2000). No importa el lugar donde se acepte la sentencia máxima, lo cierto es que prime el rigor y los datos objetivos en un contexto de pena de muerte. Al margen de delitos de armas de fuego, secuestro, traición o asesinato, hay en Singapur una tabla de medidas para el tráfico de drogas que conducen al condenado a la horca: 15 gramos de heroína o morfina; 30 gramos de cocaína o 500 gramos de cannabis. El marco moral de Apprentice se mantiene en estas aristas de una ley severa que se impone sobre cualquier sentimiento o raciocinio. «Era un simple traficante. No es un asesino.», dirá Aiman al verdugo. Este filme implacable impone una ética del encuadre, una proximidad calculada que no rebasa ciertos límites. Se agradece que Apprentice no genere exceso de imagen ni produzca una pornografía de la crueldad. A través de su protagonista, Aiman, adoptamos el punto de vista del curioso, una mirada arrojada que se mantiene a nivel íntimo. Nos encontramos ante una película llena de puertas que no deberían abrirse, desde la del despacho del verdugo hasta la puerta del baño o la del dormitorio, pues todas ellas custodian la máxima intimidad: el aseo, la sexualidad y la muerte. Gracias a la temeridad de Aiman, nos insertamos en la boca del lobo mientras vamos conociendo los motivos personales de su extraña misión. Y toda su aventura se expone en imágenes surcadas por barrotes, trazando desde un principio una geometría de la opresión. La falta de higiene visual, la carencia de planos despejados, sugiere que cada uno tiene su propia cárcel. No es relevante que sea funcionario, prisionero o alguien de fuera; todos sienten el impulso fugitivo, salir en busca de una mejor vida. Su nexo con El verdugo (1963) es el mismo que unía la obra maestra de Berlanga con otro guión inmediatamente anterior de Rafael Azcona, Mafioso (1962), o cómo los designios de la familia, sus lazos, herencias y tradiciones, obligan al crimen.

    Apprentice repite la llamada de la sangre desde otro ángulo: no del ejecutor, sino del cómplice. Su empeño por indagar en las raíces, le lleva a insertarse en un trayecto que consta de pasillos oscuros y barreras blindadas que se abren ruidosamente. Entender la esencia del ser significa en este caso asimilar su aniquilación y contemplar de cerca toda la mecánica que la envuelve. Y hasta conocer su teatro, como esas palabras imprecisas de consuelo que se pronuncian antes de saldar un tempo finito. En ese espacio alienante no cabe psicología ni ideología. Antes de acceder a él, de ser admitido en esa prisión de alta seguridad, hay que aprobar un test destinado a medir tu nivel de deshumanización, averiguar hasta qué punto serías capaz de servir al Estado, de anularte con tal de cumplir su veredicto. El candidato no puede haber pertenecido a ninguna organización política ni haber sufrido una crisis emocional. No hay desdoblamiento posible. El verdugo no puede ser a su vez espectador de su cometido, sólo asistir a su propia ejecución como sujeto, para soportar su rol activador de una maquinaria aniquiladora. Debe entender el arte de matar sin sentirse artista, crear un espacio de muerte rápida y eficaz sin sentir que hay acto creador y, sobre todo, asumir las consecuencias: esa soledad y vacío tremendo que corresponde al más siniestro de los oficios. Sin embargo, hasta en esto hay categorías. Como ocurría en la nefasta Saw III (2006), se diferenciaba entre una muerte performativa y un vulgar asesinato, Rahim, el verdugo de Apprentice, desprecia a quienes se escudan en el reglamento frente a quien tiene principios. La excepción por encima de la regla. Un hermoso plano contiene esta idea: sobrevolando la prisión, la cámara sigue el curso de una bandada de pájaros hasta reparar en uno que se sale del grupo. Esa ave fugitiva conecta con la espalda del protagonista. Detrás de un sistema ejecutivo tan apático como sanguinario, surgen sentimientos en todo aquel que conserva carisma y no es un mero servidor.

    por Daniel Gasco García
    agosto 31, 2017

    Crítica | Apprentice

    El perfil de una comedia francesa actual

    Crítica ★★ de En lugar del Sr. Stein (Un profil pour deux, Stéphane Robelin, Francia, 2017).

    Desde hace ya algunos años, la cartelera española y sus potenciales espectadores han ido reservando un espacio de honor a cierta tendencia cómica del cine francés. Casi como si se tratara de un subgénero propio, cada año parecen estrenarse cuatro películas con el subtítulo de “la comedia francesa del año” dispuestas a arrasar en taquilla. Lejos quedan ya los ejemplos de las representativas Bienvenidos al Norte (Dany Boon, 2008) e Intocable (Olivier Nakache, Eric Toledano, 2011), puesto que nuevas hornadas similares llegan todas las temporadas. Logrando mayor o menor éxito, este tipo de filmes suelen apropiarse de un tema importante de la actualidad, como el racismo en el caso de Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho? (Philippe de Chauveron, 2014) o el feminismo en Los casos de Victoria (Justine Triet, 2016), para ganarse a su público con un tono pretendidamente simpático que bascula entre el atrevimiento cómico y el mensaje edificante. Recientemente ha llegado a los cines autóctonos una nueva entrega de esta tendencia cinematográfica, En lugar del Sr. Stein (2017), segundo largometraje de Stéphane Robelin, que ya había probado esta fórmula del éxito en su ópera prima, ¿Y si vivimos todos juntos? (2011).

    La historia se centra en dos personajes completamente contrapuestos. Por un lado está Alex (Yaniss Lespert), un indolente aspirante a escritor cuya falta de trabajo remunerado le obliga a vivir en la casa familiar de su novia, Juliette (Stéphanie Crayencour), quien acaba de terminar una relación con un hombre de negocios exitoso. Y por otra parte está Pierre (Pierre Richard), el abuelo viudo de Juliette que se convierte en alumno de Alex con el fin de aprender a manejar el ordenador y, así de paso, ayudar a su desconocido sobrino político a salir de su letargo laboral. Huelga decir que las relaciones iniciales entre ambos serán cuando menos complicadas, tanto por sus diferencias generacionales como por el alto concepto que el anciano tiene del antiguo novio de Juliette, al que no duda en alabar constantemente ante su insospechado sustituto. No obstante, la situación cambiará en el instante en el que Pierre, cuyo dominio de la informática va en aumento, empieza a hablar por un chat con una hermosa joven llamada Flora (Fanny Valette). Debido a que su avanzada edad seguramente le restaría posibilidades con la usuaria, Pierre utiliza la identidad de Alex para entablar conversación y, de esta forma, poniendo uno la cara y el otro la palabra, consiguen seducirla al mismo tiempo que van estrechando su amistad.

    por Carles Gómez Alemany
    agosto 30, 2017

    Crítica | En lugar del Sr. Stein


    Tráiler de «The Racer And The Jailbird», de Michaël R. Roskam.

    De forma silenciosa, el belga Michaël R. Roskam se ha hecho un hueco en el circuito de festivales desde la, a priori incompatible, reformulación genérica del thriller. Lo ha conseguido, además, con dark horses, productos sólidos pero carentes de esas aristas que le hubieran permitido un mayor impacto entre prensa y público. Ocurría con su debut en el largometraje, Bullhead, convidado de piedra en la gala de los Oscars de 2012; y con su segundo filme: La entrega (The Drop, 2014). En ambos, presentaba retratos de una masculinidad decadente, aferrada a los estándares como modus vivendi cercano a su óbito. Para su tercer filme, The Racer And The Jailbird (Le fidèle), conserva una vez más su bajo perfil pero, en esta ocasión, con una mujer como protagonista, Bibi, una piloto de carreras que se enamora de un gángster de primer rango, Gigi. Adèle Exarchopoulos y Matthias Schoenaerts –en su tercera colaboración consecutiva— dan vida a unos protagonistas cuyo destino estará ligado a las malas decisiones en un universo poco dado al perdón. Sam Louwyck, Stefaan Degand, Charley Pasteleurs, Corentin Lobet, Dimitry Loubry, Igor van Dessel y Guray Nalbant completan el casting principal. El excelente camarógrafo Nicolas Karakatsanis –al que muchos recordamos por su exhibición con la lentes en Violet (Bas Devos, 2014)—, al igual que Schoenaerts, prosigue su relación con el realizador de Saint-Truiden. Thomas Bidegain –guionista de cabecera de Jacques Audiard— es el firmante del guion de esta producción de Savage Film, Stone Angels y Wallimage que debutará en la sección Orizzonti de la Mostra de Venecia. Días después se exhibirá en el Festival de Toronto. El 4 de octubre llegará a su país natal. En España aún no tiene fecha oficial pero sí distribuidora: Vértigo Films. EL / Cartel

    por redacción
    agosto 29, 2017

    Tráiler de «The Racer And The Jailbird», de Michaël R. Roskam


    Dura de matar: tráiler de «The Villainess» (Jung Byung-Gil, 2017).

    Llama mucho la atención que tres de las mejores películas de 2016 nos llegaran desde Corea del Sur. La doncella (Park Chan-wook), El extraño (Na Hong-jin) y Train to Busan (Yeon Sang-ho) fueron sorprendentes éxitos que acapararon excelentes críticas y diferentes premios en festivales de todo el mundo. Pues parece que esta buena racha del país asiático va a continuar en 2017, ya que, tras su paso por Cannes, donde se ya se pudo ver en la sección oficial fuera de competición, nos llega The Villainess, una espectacular cinta de acción del realizador Jung Byung-Gil, responsable de Confession of Murder (2012). La historia cuenta cómo Sook-He –interpretada por Kim Ok-Bin, vista en Thirst (Park Chan Wook, 2009)–, una joven que ha cometido una sangrienta matanza, es captada por una organización estatal que la entrenará para servir a su país durante diez años, bajo la nueva identidad de una actriz teatral llamada Chae Yeon-Soo. A cambio de esta década de trabajo, la chica recibirá la libertad total, pero los secretos y los fantasmas del pasado no serán fáciles de enterrar y la aparición de dos hombres en su vida la devolverán, contra su voluntad, a la acción. Una frenética historia de mafias coreanas y venganzas que guarda ciertas similitudes argumentales con Nikita, dura de matar (Luc Besson, 1990) o Kill Bill (Quentin Tarantino, 2003) y que cuenta con adrenalínicas secuencias de acción y espectaculares coreografías de peleas, muchas de ellas rodadas utilizando la cámara subjetiva a la manera de la rusa Hardcore Henry (Ilya Naishuller, 2015), pero sin caer en la estética de videojuego de aquella. A la vista del tráiler, la protagonista tiene todas las papeletas para posicionarse como una de las grandes heroínas de acción del año, siendo un auténtico terror para sus enemigos, y la película promete ser una apabullante montaña rusa repleta de set pieces de acción que en nada tienen que envidiar a las de cualquier superproducción norteamericana, por su perfeccionismo técnico. The Villainess acaba de aterrizar en los cines de Estados Unidos el pasado 25 de agosto, pero aún se desconoce la fecha de su estreno en España. JML / Cartel

    por Jose Martín
    agosto 28, 2017

    Tráiler de «The Villainess» (Jung Byung-Gil, 2017)

    El amor es una enumeración de sujetos

    Crítica de ★★★ Ana, mon amour (Calin Peter Netzer, Rumanía, 2017).

    Aventurándonos un poco, podríamos decir que una de las marcas de la casa del nuevo cine rumano es el análisis casi clínico, pinzas y bisturí en mano, de los aspectos más controvertidos de su sociedad. Es fácil detectar en dos casos tan recientes como Los exámenes de Cristian Mungiu o Sieranevada de Cristi Puiu que en lo anecdótico de sus argumentos (la preparación de unos exámenes preuniversitarios o una reunión familiar) subyace una voluntad de exponer con precisión científica problemáticas sociales mucho más abstractas. En unas coordenadas muy parecidas se mueve Calin Peter Netzer, quien saltó a la palestra como nuevo nombre a seguir del cine rumano al ganar hace cuatro años el Oso de Oro berlinés con Madre e hijo, su tercer largometraje. Y, al igual que en el caso que nos ocupa, la apuesta era el análisis desromantizado de los lazos afectivos con una finalidad crítica. Si en aquella se trataba de poner en solfa la entrega del amor maternal, Ana, mon amour se pega a la intimidad de una pareja, a lo largo de los años, para diseccionar su auge amoroso y caída. La vena analítica de Netzer es hasta más explícita en esta ocasión, dado que el presente fílmico que filtra el resto del relato está situado nada menos que en el diván de un psicoanalista. Mientras que Madre e hijo realizaba su negación del amor desinteresado maternal contrastando los supuestos sacrificios de la protagonista con su orgullo ciego de clase alta (mucho más determinante), la pirueta narrativa de Ana, mon amour se resume en la coma de su título: apositiva a primera vista, enumerativa finalmente. No se trata solo de que, bajo la atenta disección de Netzer, el amor sea una cuestión de egoísmos de dos sujetos enfrentados en lugar de una adición de partes encajables; sino de que esa cuestión es reductible a un simple asunto gramatical.

    Sea como sea, el arco de auge y caída de una relación de pareja no es precisamente una novedad, y el rumano dispone una serie de apuestas rompedoras de tratamiento ante ello. En primer lugar, la compleja estructura narrativa, compuesta por cuatro niveles temporales distintos que se van intercalando a lo largo de todo el metraje. Existe un nivel de presente fílmico que, aunque muy vagamente, parece conducir el flujo desordenado de recuerdos de los otros tres tiempos: las mentadas sesiones en las que el protagonista masculino, Toma, visita a su psicoanalista, ya posteriores a la ruptura y que terminan por reconducir el relato hacia la reflexión sobre la doble cara de la dependencia. Netzer, quizá demasiado preocupado por esta perspectiva psicoanalítica (existe una insistencia en la interpretación de sueños que, hacia el final, deriva en la inserción de una escena onírica no muy bien encajada), plantea dicha reflexión a partir del trastorno depresivo que sufre su protagonista femenina, la Ana del título. El joven Toma, que desde el principio es consciente de la enfermedad de Ana, decide seguir adelante con el noviazgo y asumir su cuidado. Se trata de una situación que le aísla de su familia y su entorno, y Netzer se encarga de subrayarlo mediante otra de sus apuestas de tratamiento: la cercanía total a la intimidad de la pareja, que es incluso fotográfica. La imagen, y he aquí la segunda gran apuesta del director, se pega continuamente a rostros y cuerpos, los escudriña con movimientos de cámara en mano agresivos que sustituyen a la retórica del plano-contraplano, como si la propia mirada del director buscara sin descanso referencias para interpretar el universo cerrado, angosto, que forman Ana y Toma.

    por Miguel Muñoz Garnica
    agosto 28, 2017

    Crítica | Ana, mon amour

    El fulgor del melocotón

    Crítica ★★★★★ de Call me By Your Name ( Luca Guadagnino, Italia, 2017).

    Sobre la proyección de una escultura de Praxíteles, el padre del adolescente protagonista de Call Me by Your Name comenta admirado: «Su perfección tiene algo de provocadora. Como si te incitara a desearla». Pocos resúmenes mejores de la nueva obra de Luca Guadagnino, una de las cintas más luminosas, encantadoras y llenas de jovialidad sincera que van a poblar nuestras pantallas en mucho tiempo. La película se deja bañar por las luces y colores de una Italia veraniega en los años ochenta para contagiar a su espectador el arrobamiento ante el estío puro. Esta estación confluye en su esplendor con el despertar sexual de Elio (Timothée Chalamet), un adolescente que veranea junto a sus padres en una villa del norte italiano y que experimenta una creciente atracción hacia Oliver (Armie Hammer), estudiante siete años mayor que él invitado por su padre a la casa vacacional. En consonancia con el tiempo y el espacio, el romance naciente entre los dos muchachos se rodea de elementos dispuestos para recalcar el encanto del verano: las bicicletas, las vespas, los chapuzones, los bañadores perennes, las luces de anaranjado brillante, los colores vivos, las comidas bajo la sombra de los árboles, la fruta (como los protagonistas) en su máximo apogeo de jugosidad…

    Acerca de este último elemento, si seguimos con los símiles artísticos, Call Me by Your Name tiene mucho de los cuadros de la primera etapa de Caravaggio, aquellos en los que tomó como modelo a su amigo (y posible amante) adolescente Mario Minniti. La mirada del muchacho en «Niño con un cesto de frutas», el más conocido de la serie, interpela al observador con ese espíritu provocador del deseo, de esa sensualidad de lo juvenil que, más que descaro, denota un apetito genuino de los placeres. Una traducción de esa mirada la encontramos en el magnetismo del personaje de Oliver (especie de versión no trágica del Ralph Fiennes de Cegados por el sol), una atracción irresistible que ejerce no solo sobre Elio, sino sobre sus padres, las muchachas del pueblo y nos aventuramos a decir que la platea. Hammer termina por construir un personaje que es a la vez presencia e incógnita, de permanente frescura e irresoluble en su enigma. El hecho de que sea su ausencia la que marque el desarrollo final de Elio, su primer choque con la inevitable melancolía de la madurez (contenido con elocuencia en el acto de contemplar las llamas de una chimenea), nos permite postular a Oliver como una suerte de personaje-tiempo, una forma de que la idea de presente puro tome forma humana e interpele directamente con el resto de caracteres. Es, por tanto, la misma sensación que Caravaggio quiso inmortalizar en el joven Mario.

    por Miguel Muñoz Garnica
    agosto 27, 2017

    Crítica | Call me by your name


    Tráiler de «Novitiate», de Margaret Betts.

    El 27 de octubre, en los albores de la temporada de premios, se estrenará en Estados Unidos Novitiate, uno de los filmes más destacados de la pasada edición del Festival de Sundance (en la sección oficial, la U.S. Dramatic Competition, donde ganó el Premio Especial del Jurado a la mejor dirección) y que suena, aunque levemente, todo hay que decirlo, como posible sorpresa en la mentada Oscar Race. Si esto sucediera, pese a la potencia de sus imágenes o la elegancia en la dirección de Margaret Betts, sería gracias a sus actrices: la siempre eficiente Melissa Leo y la novicia en cuestión, Margaret Qualley –el leitmotiv de Dos buenos tipos de Shane Black. Esta ópera prima, que será comercializada en Norteamérica por Mongrel Media (Canadá) y Sony Pictures Classics –que también tiene los derechos de distribución de Call me by your name—, «abarca la década de los cincuenta para retratar el noviciado como primera experiencia amorosa de una mujer. El filme se centra en Cathleen, una joven educada fuera de la religión en un pueblo de Tennessee que ingresa gracias a una beca escolar en un convento. Un sistema caduco y desfasado que no es capaz de digerir los preceptos provenientes del Vaticano. Una coyuntura que provocará las dudas tanto místicas como sexuales de Cathleen en un duro enfrentamiento entre realidad y fe». Julianne Nicholson, Dianna Agron, Morgan Saylor, Denis O'Hare, Liana Liberato, Maddie Hasson, Eline Powell, Chris Zylka, Ashley Bell, Rebecca Dayan, Lucie Carroll, Kamryn Boyd, Marco St. John y Chelsea Lopez completan el reparto. Christopher Stark es el encargado de la composición musical y Kat Westergaard de la luz de unas imágenes que se muestran radiantes en su primer tráiler. (EL) | Cartel


    por redacción
    agosto 27, 2017

    Tráiler de «Novitiate», de Margaret Betts

    Tráiler de «Zama», de Lucrecia Martel.

    Es una de las películas más esperadas del año y, sin embargo, ha enlazado una serie de circunstancias que han aletargado la expectativa. Zama, el deseado retorno de Lucrecia Martel, parecía un filme fijo en la sección oficial del Festival de Cannes, pero la elección de Pedro Almodóvar –productor asociado junto a su hermano— como Presidente del Jurado frenó dicha posibilidad. El equipo de Zama estimó que un hueco fuera de competición o en las secciones paralelas del certamen cannoise no era lo más adecuado. Y así, en un segundo round, la opinión pública daba por hecha su selección en la competición de la Mostra veneciana y, otra vez, no fue así. Finalmente, será exhibida fuera de concurso en el Lido, como ocurrirá también en los festivales de Toronto y Nueva York. Este halo de malditismo que persigue a la adaptación de la novela homónima de Antonio di Benedetto estamos muy seguros que se acabará disipando como lo consiguió James Gray –con Z. La ciudad perdida— en la urbe neoyorquina. Antes, probablemente, vendrá acompañado de división de opiniones en el Véneto y, en menor medida, en el inabarcable certamen canadiense. Pero si no confiamos en Martel, ¿en quién vamos a confiar? Lo cierto es que esta multicoproducción —Argentina-España-Francia-México-Brasil-Estados Unidos-Países Bajos— que narra la «espera de Don Diego de Zama, un oficial español del siglo XVII asentado en Asunción, que aguarda su transferencia a Buenos Aires», no podía tener un envoltorio mejor. Si echamos un vistazo a su primer tráiler, hallamos imágenes pictóricas que dan luz a reflexiones de calado; que conquistan sin esfuerzo. Daniel Giménez Cacho, Lola Dueñas, Juan Minujín, Rafael Spregelburd, Daniel Veronese y Vando Villamil conforman el reparto. Su autora, creadora de obras como La ciénaga o La niña santa, se refirió a ella como una ficción «sobre la ineficacia de la muerte. Cuando leí el libro tuve un estado de euforia inexplicable, que al principio me costaba entender. Lo entendí a medida que hice la película. Es difícil decir ahora qué es para mí la película; se termina de entender en resonancia con los espectadores». Ellos quizá tengan la última palabra. O quizá, no. Lo sabremos en otoño. El 28 de septiembre llegará a Argentina en su primera parada comercial. (EL) | Cartel

    Fuente: Indiewire.
    Nota [1]: Entrevista a Lucrecia Martel. La Nación.

    por redacción
    agosto 27, 2017

    Tráiler de «Zama», de Lucrecia Martel


    Tráiler de «Under the tree», de Hafsteinn Gunnar Sigurðsson.

    En un primer término, es poco probable que les suene el nombre de Hafsteinn Gunnar Sigurðsson, cineasta islandés que se ha mantenido en un aparente segundo escalón en la cinematografía de su país desde su debut en el largometraje con Either way (Á annan veg, 2011), que pasó, dejando muy buen sabor de boca, por la sección Nuevos Directores del Donostia Zinemaldia de su año y obtuvo el máximo galardón en el Festival de Turín meses después. Hasta ahí, poco más. Ni tan siquiera con ese crédito tuvo la posibilidad de exhibición en las salas en nuestro país. Sí las tuvo, en cambio, su remake norteamericano, a cargo de David Gordon Green, Prince Avalanche (2013). La agridulce visión existencialista de Sigurðsson, personificada en esos dos operarios de carretera, resultó encajar a la perfección con el ideario de Gordon Green. De tal manera, que la evolución de la filmografía de ambos ha mantenido una línea semántica similar. Empero su impacto tanto en el circuito de festivales como en la taquilla ha sido muy diferente. Mientras Gordon Green es un habitual de los apartados oficiales de los Categoría A, Sigurðsson se ha movido por el underground. Su segunda película, Paris of the North (París Norðursins, 2014), compitió en Karlovy Vary hace tres años. Su recorrido terminó ahí. Algo que espera cambiar con su tercer largo, Under the Tree (Undir trénu, 2017), que podrá verse en Orizzonti de la Mostra de Venecia y en el Festival de Toronto. ¿Las claves? Similares a sus anteriores propuestas: humor dulzón con leves trazos de otros géneros. En el caso de Under the tree, lindando el suspense para relatar la historia de «un hombre es acusado de adulterio por su prometida y obligado a trasladarse a casa de sus padres. Mientras lucha por la custodia de su hija de cuatro años, se ve progresivamente introducido en una disputa entre sus progenitores y sus vecinos a propósito de un viejo y hermoso árbol» (FA). El cineasta islandés vuelve a repetir colaboración con el guionista Huldar Breiðfjörð y cuenta en el reparto con Steinþór Hróar Steinþórsson, Edda Björgvinsdóttir, Sigurður Sigurjónsson, Þorsteinn Bachmann, Selma Björnsdóttir y Lára Jóhanna Jónsdóttir. Esta coproducción entre Islandia y Dinamarca aún no tiene fecha de estreno confirmada. Mientras nos llega, les presentamos el primer tráiler donde podemos visualizar el otro lado del cine islandés: la isla de la levedad. (EL) | [Cartel]

    por redacción
    agosto 27, 2017

    Tráiler de «Under the tree», de Hafsteinn Gunnar Sigurðsson

    Exhumando el Expediente Vallecas

    Crítica ★★★★★ de Verónica (Paco Plaza, España, 2017).

    Aún le quedaba al realizador valenciano Paco Plaza entregar esa película que le consagrara definitivamente como la gran esperanza del fantástico español que muchos intuíamos. Su colega Jaume Balagueró, con quien había trabajado al alimón en la exitosa tetralogía [•REC], ya poco tiene que demostrar tras títulos tan reconocidos en su haber como Los sin nombre (1999) o Mientras duermes (2001), pero Plaza no terminaba de redondear sus jugadas, a pesar de que sus primeros títulos, El segundo nombre (2002) y Romasanta, la caza de la bestia (2004) –una vuelta de tuerca sobre la figura del licántropo de lo más curiosa–, aun con sus carencias, fueron obras que no carecían de cierta distinción. Suyo fue, además, [•REC]³: Génesis (2012) el capítulo más divertido, alocado y berlanguiano (sus personajes secundarios parecían escapados de un guion de Azcona) de la saga de infectados más famosa de España, pese a que pocos supieron entender su tono autoparódico. Pero el talento, tarde o temprano, tiene que ser reconocido y es Verónica (2017) el filme con el que, al fin, ha alcanzado su madurez como cineasta. No es solo su trabajo más logrado hasta la fecha, funcionando con gran precisión como maquinaria perfectamente engrasada para arrancar escalofríos, sino que, además, atesora bajo su apariencia de simple juguete de terror, en su variante de posesiones demoníacas, muchas cualidades cinematográficas que rara vez encontramos en este tipo de productos. Tanto por temática como por la coletilla de “basada en hechos reales” que acompaña a su estreno, sería demasiado fácil definir a la cinta como una suerte de respuesta patria a la reciente Expediente Warren: El caso Enfield (James Wan, 2016), pero lo cierto es que, a pesar de sus evidentes similitudes argumentales, sus creadores han sabido otorgarle un estilo y una voz muy personales que consiguen que la obra española salga muy bien parada de las posibles comparaciones.

    Verónica se inspira, libremente, entre otros casos, en un macabro suceso que estremeció a la sociedad española de principios de los 90, conocido como el “expediente Vallecas”, que tuvo como protagonista a una joven de 18 años que falleció en extrañas circunstancias después de haber practicado la ouija con unas amigas. La Policía Nacional se personó en el domicilio familiar de la joven, en el madrileño barrio de Vallecas, tras recibir una llamada desesperada de socorro, encontrándose los agentes con un panorama desolador. De hecho, llama poderosamente la atención que el inspector jefe recogiera en su informe policial, de forma extraordinaria, la existencia de factores paranormales en la muerte de la muchacha. Aquel oscuro caso despertó encendidos debates sobre los peligros de la práctica de la ouija, y del poder sugestionador que este juego puede ejercer sobre personas de mente débil que acabarían viendo fantasmas donde no los hay. La eterna discusión sobre la existencia de espíritus, demonios o vida más allá de la muerte. Veinticinco años después de aquello, Paco Plaza y su coguionista Fernando Navarro han adaptado la historia para, manteniendo la esencia de los hechos acontecidos, hablar de otro tipo de miedo más terrenal pero, no por ello, menos vertiginoso. El vértigo que siente Verónica, la protagonista de la película, al hacerse mayor. Los golpes de la vida han hecho que esta adolescente de 15 años se vea obligada a adquirir demasiadas responsabilidades de adulta. Mientras que la mayoría de sus amigas pasan su tiempo libre de fiesta, experimentando el primer amor o recibiendo el abrigo de sus padres, Verónica tiene que compaginar sus clases en un colegio de monjas con el cuidado de sus tres hermanos pequeños, ya que, tras la muerte de su padre, la matriarca se pasa la mayor parte del tiempo trabajando en un bar de barrio. El retrato que se realiza de este personaje femenino y su complicado entorno es, a la postre, ese gran acierto que marca la diferencia con otras apuestas de similares características, haciendo que trascienda como un poderoso drama costumbrista que habla de temas tan valiosos como las dificultades para superar la pérdida del ser querido (excusa que sirve para que la joven se decida a tratar de contactar con su padre muerto), el difícil tránsito de niña a mujer –desde Carrie (Brian De Palma, 1976), nunca una primera menstruación había sido representada de forma tan traumática en la gran pantalla– o la fascinación del ser humano hacia lo desconocido.

    por Jose Martín
    agosto 27, 2017

    Crítica | Verónica


    Tráiler de «Last Flag Flying», de Richard Linklater.

    Gran expectación ante el nuevo trabajo de Richard Linklater, que, tras períodos irregulares de creación, va a enlazar proyectos durante cuatro años consecutivos. El segundo, tras la estrenada Todos queremos algo (2016), es Last Flag Flying, una tragicomedia que ha sido calificada como la secuela espiritual de The Last Detail (1973), el clásico de Hal Ashby protagonizado por Jack Nicholson, Otis Young y Randy Quaid, en los papeles de tres oficiales de la marina que emprenden un viaje de vuelta a la prisión naval de New Hampshire, donde uno de ellos cumplirá condena. En esta ocasión, esta road/buddy movie tendrá como leitmotiv el entierro del hijo de un ya exsoldado. Steve Carell, Bryan Cranston y Laurence Fishburne son los protagonistas de esta versión producida por Amazon Studios y de la que se espera un papel relevante en la temporada de premios. Linklater ha sido nominado cinco veces al Óscar –tres por Boyhood (mejor película, dirección y guion) y dos por los libretos de Antes del anochecer y Antes del atardecer. Last Flag Flying tiene previsto su estreno comercial el 3 de noviembre. Antes inaugurará la 52ª edición del Festival de Nueva York. A continuación, su primer tráiler.

    por redacción
    agosto 25, 2017

    Tráiler de «Last Flag Flying», de Richard Linklater


    Aunque este verano cinematográfico algo escaso de interés le ha restado resonancia, de nuevo, la BBC ha caldeado el ambiente con un nuevo listado. En esta oportunidad, compilador de las mejores comedias de la Historia del Cine. Por supuesto, la polémica está servida aunque la presencia de muchos títulos y directores es incuestionable: Billy Wilder (un más que merecido número uno y tres largometrajes en la relación), Stanley Kubrick, Luis Buñuel, Buster Keaton, Woody Allen, Jacques Tati, Terry Gilliam & Terry Jones, Charles Chaplin, Howard Hawks, Ernest Lubistch, Frank Capra o, entre otros muchos, los hermanos Coen, por no dejar a un lado la contemporaneidad. Más allá de cuerpos extraños –Zoolander, Resacón en Las Vegas, South Park o Arma fatal—, la cuestión que se eleva es si todas las integrantes pertenecen al género, ya que muchas apuestan por el drama o la tragedia. Sea como fuere, estas son las 100 elegidas según 253 críticos encuestados para el canal emblema de las artes audiovisuales británicas.

    100. [empate] El rey de la comedia (The King of Comedy, Martin Scorsese, 1982).
    100. El terror de las chicas (The Ladies Man, Jerry Lewis, 1961).
    99. Un loco anda suelto (The Jerk, Carl Reiner, 1979).
    98. Resacón en Las Vegas (The Hangover, Todd Phillips, 2009).
    97. The Music Box (James Parrott, 1932).
    96. Nacida ayer (Born Yesterday, George Cukor, 1950).
    95. Cazafantasmas (Ghostbusters, Ivan Reitman, 1984).
    94. Academia Rushmore (Rushmore, Wes Anderson, 1998).
    93. South Park: Más grande, más largo y sin cortes (South Park: Bigger, Longer & Uncut, Trey Parker, 1999).
    92. El ángel exterminador (Luis Buñuel, 1962).
    91. ¿Qué me pasa, Doctor? (What’s Up, Doc?, Peter Bogdanovich, 1972).
    90. A New Leaf (Elaine May, 1971).
    89. Las margaritas (Sedmikrásky, Vera Chytilová, 1966).
    88. Zoolander (Ben Stiller, 2001).
    87. Los caballeros las prefieres rubias (Gentlemen Prefer Blondes, Howard Hawks, 1953).
    86. Ocho sentencias de muerte (Kind Hearts and Coronets, Robert Hamer, 1949).
    85. Amarcord (Federico Fellini, 1973).
    84. Waiting for Guffman (Christopher Guest, 1996).
    83. El hombre mosca (Safety Last!, Fred C Newmeyer and Sam Taylor, 1923).
    82. Top Secret! (Jim Abrahams, David Zucker and Jerry Zucker, 1984).
    81. Algo pasa con Mary (There’s Something About Mary, Bobby and Peter Farrelly, 1998).
    80. Trabajo basura (Office Space, Mike Judge, 1999).
    79. La cena de los idiotas (Le dîner de cons, Francis Veber, 1998).
    78. La princesa prometida (The Princess Bride, Rob Reiner, 1987).
    77. Divorcio a la italiana (Divorzio all’italiana, Pietro Germi, 1961).
    76. Una mujer para dos (Design for Living, Ernst Lubitsch, 1933).
    75. Un marido rico (The Palm Beach Story, Preston Sturges, 1942).
    74. Entre pillos anda el juego (Trading Places, John Landis, 1983).
    73. El profesor chiflado (The Nutty Professor, Jerry Lewis, 1963).
    72. Agárralo como puedas (The Naked Gun: From the Files of Police Squad!, David Zucker, 1988).
    71. Los Tennenbaum (The Royal Tenenbaums, Wes Anderson, 2001).
    70. In the Loop (Armando Iannucci, 2009).
    69. La última noche de Boris Grushenko (Love and Death, Woody Allen, 1975).
    68. Ninotchka (Ernst Lubitsch, 1939).
    67. Compañeros de juerga (Sons of the Desert, William A Seiter, 1933).
    66. Arma fatal (Hot Fuzz, Edgar Wright, 2007).
    65. El club de los chalados (Caddyshack, Harold Ramis, 1980).
    64. Hermanos por pelotas (Step Brothers, Adam McKay, 2008).
    63. Arsénico por compasión (Arsenic and Old Lace, Frank Capra, 1944).
    62. Lo que hacemos en las sombras (What We Do in the Shadows, Jemaine Clement y Taika Waititi, 2014).
    61. Team America: La policía del mundo (Team America: World Police, Trey Parker, 2004).
    60. Zombis Party (Shaun of the Dead, Edgar Wright, 2004).
    59. Toni Erdmann (Maren Ade, 2016).
    58. Zelig (Woody Allen, 1983).
    57. Chicas malas (Mean Girls, Mark Waters, 2004).
    56. Al filo de la noticia (Broadcast News, James L Brooks, 1987).
    55. Best in Show (Christopher Guest, 2000).
    54. Harold y Maude (Harold and Maude, Hal Ashby, 1971).
    53. Granujas a todo ritmo (The Blues Brothers, John Landis, 1980).
    52. Al servicio de las damas (My Man Godfrey, Gregory La Cava, 1936).
    51. Siete ocasiones (Seven Chances, Buster Keaton, 1925).
    50. Mujeres al borde de un ataque de nervios (Women on the Verge of a Nervous Breakdown, Pedro Almodóvar, 1988).
    49. El discreto encanto de la burguesía (The Discreet Charm of the Bourgeoisie, Luis Buñuel, 1972).
    48. Un ladrón en la alcoba (Trouble in Paradise, Ernst Lubitsch, 1932).
    47. Desmadre a la americana (Animal House, John Landis, 1978).
    46. Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994).
    45. Rufufú (I soliti ignoti, 1958).
    44. La boda de mi mejor amiga (Bridesmaids, Paul Feig, 2011).
    43. M*A*S*H (Robert Altman, 1970).
    42. La pícara puritana (The Awful Truth, Leo McCarey, 1937).
    41. Borat (Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan, Larry Charles, 2006).
    40. Los productores (The Producers, Mel Brooks, 1967).
    39. Una noche en la ópera (A Night at the Opera, Sam Wood y Edmund Goulding, 1935).
    38. Historias de Filadelfia (The Philadelphia Story, George Cukor, 1940).
    37. Los viajes de Sullivan (Sullivan’s Travels, Preston Sturges, 1941).
    36. Un pez llamado Wanda (A Fish Called Wanda, Charles Crichton y John Cleese, 1988).
    35. Cantando bajo la lluvia (Singin’ in the Rain, Stanley Donen y Gene Kelly, 1952).
    34. Clueless (Fuera de onda) (Amy Heckerling, 1995).
    33. El reportero (Anchorman: The Legend of Ron Burgundy, Adam McKay, 2004).
    32. Arizona Baby (Raising Arizona, Joel y Ethan Coen, 1987).
    31. Tootsie (Sydney Pollack, 1982).
    30. Las vacaciones del señor Hulot (Les vacances de M. Hulot, Jacques Tati, 1953).
    29. Cuando Harry encontró a Sally (When Harry Met Sally…, Rob Reiner, 1989).
    28. Sucedió una noche (It Happened One Night, Frank Capra, 1934).
    27. El apartamento (The Apartment, Billy Wilder, 1960).
    26. Mi tío (Mon Oncle, Jacques Tati, 1958).
    25. La quimera del oro (The Gold Rush, Charles Chaplin, 1925).
    24. Withnail y yo (Withnail and I, Bruce Robinson, 1987).
    23. El guateque (The Party, Blake Edwards, 1968).
    22. El jovencito Frankenstein (Young Frankenstein, Mel Brooks, 1974).
    21. Luces de ciudad (City Lights, Charles Chaplin, 1931).
    20. Sillas de montar calientes (Blazing Saddles, Mel Brooks, 1974).
    19. Las tres noches de Eva (The Lady Eve, Preston Sturges, 1941).
    18. El moderno Sherlock Holmes (Sherlock Jr, Buster Keaton, 1924).
    17. La fiera de mi niña (Bringing Up Baby, Howard Hawks, 1938).
    16. El gran dictador (The Great Dictator, Charles Chaplin, 1940).
    15. Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores (Monty Python and the Holy Grail, Terry Gilliam and Terry Jones, 1975).
    14. Luna nueva (His Girl Friday, Howard Hawks, 1940).
    13. Ser o no ser (To Be or Not To Be, Ernst Lubitsch, 1942).
    12. Tiempos modernos (Modern Times, Charles Chaplin, 1936).
    11. El gran Lebowsky (The Big Lebowski, Joel and Ethan Coen, 1998).
    10. El maquinista de la General (The General, Clyde Bruckman and Buster Keaton, 1926).
    9. This Is Spinal Tap (Rob Reiner, 1984).
    8. Playtime (Jacques Tati, 1967).
    7. Aterriza como puedas (Airplane!, Jim Abrahams, David Zucker and Jerry Zucker, 1980).
    6. La vida de Brian (Life of Brian, Terry Jones, 1979).
    5. Sopa de ganso (Duck Soup, Leo McCarey, 1933).
    4. Atrapado en el tiempo (Groundhog Day, Harold Ramis, 1993).
    3. Annie Hall (Woody Allen, 1977).
    2. Teléfono rojo: Volamos hacia Moscú (Dr Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb, Stanley Kubrick, 1964).
    1. Con faldas y a lo loco (Some Like It Hot, Billy Wilder, 1959).

    Fuente: BBC
    por redacción
    agosto 23, 2017

    Las 100 mejores comedias de la Historia del Cine según la BBC


    Francia lidera la shortlist de seleccionadas para la 30ª edición de los Premios del Cine Europeo (European Film Awards) que este año celebrarán su fiesta en la capital alemana, Berlín, el 9 de diciembre. Hasta cinco títulos como país productor titular lideran la representación gala en una relación con hasta 31 naciones integrantes. Entre ellos, los favoritos Frantz (François Ozon), Happy End (Michael Haneke) y Un sol interior (Claire Denis). Tres autores que se postularán por el máximo galardón junto a cineastas como Valeska Grisebach (Western), Aki Kaurismäki (Al otro lado de la esperanza), Yorgos Lanthimos (The Killing of a Sacred Deer), William Oldroyd (Lady Macbeth), Ruben Östlund (The Square), Andrey Zvyagintsev (Sin amor), Andrei Konchalovsky (Paraíso) y Călin Peter Netzer (Ana, mon amour). Una pléyade de candidatos amplia y abierta en la que no hay que descartar la adición de las ganadoras en Locarno 2016 (Godless), Berlinale 2017 (En cuerpo y alma) y Gotemburgo 2017 (Sámi Blood). El estandarte español de esta entrega estará encabezado por la gran triunfadora de los Goya, Tarde para la ira; la cinta más taquillera en nuestras salas, Un monstruo viene a verme; y la presumible elección en la lucha por el Óscar y ganadora del premio a mejor ópera prima de la Berlinale: Verano 1993. Precisamente, el premio al mejor trabajo de un debutante parece el entorchado más viable para la industria patria. La competencia no será sencilla con la presencia de Heartstone o la mentada Lady Macbeth. Cabe destacar, además, la inclusión de la última película de Andrzej Wajda, fallecido el año pasado, uno de los probables leitmotivs de esta edición.

    120 pulsaciones por minuto, Robin Campillo (Francia).
    Un sol interior, Claire Denis (Francia).
    A Gentle Creature, Sergei Loznitsa (Francia).
    Frantz, François Ozon (Francia).
    Happy End, Michael Haneke (Francia).
    In Times of Fading Light, Matti Geschonneck (Alemania).
    Regreso a Montauk, de Volker Schlöndorff (Alemania).
    Stefan Zweig: Adiós a Europa, Maria Schrader (Alemania).
    Western, Valeska Grisebach (Alemania).
    A Ciambra, Jonas Carpignano (Italia).
    Fortunata, Sergio Castellitto (Italia).
    Indivisibili, Edoardo De Angelis (Italia).
    Un monstruo viene a verme, J.A. Bayona (España).
    Verano 1993, Carla Simón (España).
    Tarde para la ira, Raúl Arévalo (España).
    Los últimos años del artista, Andrzej Wajda (Polonia).
    Spoor, Agnieszka Holland, Katarzyna Adamik (Polonia).
    The Last Family, Jan P. Matuszyński (Polonia).
    A Date for Mad Mary, Darren Thornton (Irlanda).
    The Killing of a Sacred Deer, Yorgos Lanthimos (Irlanda).
    Brimstone, Martin Koolhoven (Países Bajos).
    Layla M., Mijke de Jong (Países Bajos).
    Big Big World, Reha Erdem (Turquía).
    Istanbul Red, Ferzan Ozpetek (Turquía).
    Sin amor, Andrey Zvyagintsev (Rusia).
    Paraíso, Andrei Konchalovsky (Rusia).
    Home, Fien Troch (Bélgica).
    Insyriated, Philippe Van Leeuw (Bélgica).
    Jupiter's Moon, Kornél Mundruczó (Hungría).
    En cuerpo y alma, Ildikó Enyedi (Hungría).
    Lady Macbeth, William Oldroyd (Reino Unido).
    The Party, Sally Potter (Reino Unido).
    Sámi Blood, Amanda Kernell (Suecia).
    The Square, Ruben Östlund (Suecia).
    El otro lado de la esperanza, Aki Kaurismäki (Finlandia).
    Tom of Finland, Dome Karukoski (Finlandia).
    Un juif pour l'exemple, Jacob Berger (Suiza).
    Wild Mouse, Josef Hader (Austria).
    Heartstone, Guðmundur Arnar Guðmundsson (Islandia).
    You Disappear, Peter Schønau Fog (Dinamarca).
    La decisión del rey, Erik Poppe (Noruega).
    Ice Mother, Bohdan Sláma (República Checa).
    La profesora, Jan Hřebejk (Eslovaquia).
    My Grandmother Fanny Kaplan, Olena Demyanenko (Ucrania).
    Frost, Sharunas Bartas (Lituania).
    Godless, Ralitza Petrova (Bulgaria).
    Ana, mon amour, Călin Peter Netzer (Rumanía).
    Requiem for Mrs. J., Bojan Vuletić (Serbia).
    The Constitution, Rajko Grlić (Croacia).
    Son of Sofia, Elina Psykou (Grecia).
    A fábrica de nada, Pedro Pinho (Portugal).
    por Emilio Luna
    agosto 23, 2017

    51 películas preseleccionadas para la 30 edición de los Premios del Cine Europeo

    El caramelo envenenado de Besson

    Crítica ★★★★ de Valerian y la ciudad de los mil planetas (Valerian and the City of a Thousand Planets, Luc Besson, Francia, 2017).

    He aquí una película que cuenta con todos los números para convertirse en el título maldito de 2017, ese que parece condenado de antemano (incluso antes de haberse estrenado) al odio irracional de la mayor parte de la crítica y a erigirse en uno de los desastres financieros más grandes que se recuerdan. En primer lugar, el hombre que se encuentra detrás del asunto no es otro que el megalómano Luc Besson, realizador que en los últimos años ha dinamitado su talento –ese que que en el pasado nos regaló maravillas como El gran azul (1988) o El profesional (León) (1994)– produciendo franquicias de acción intercambiables o dirigiendo aventurillas tan poco memorables como su trilogía infantil sobre los Minimoys o esa tontería titulada Lucy (2014), creada a mayor gloria de Scarlett Johansson y que, paradójicamente, supuso su mayor éxito comercial hasta la fecha, posibilitando que haya podido poner en pié el mastodóntico proyecto que nos ocupa. La traslación al cine de las peripecias de los agentes espacio-temporales Valerian y Laureline ha sido un sueño acariciado desde hace décadas por Besson, fan incondicional del maravilloso cómic de ciencia ficción de Pierre Christin y Jean-Claude Mézières que sería todo un referente en el género (que se lo digan a George Lucas y a su Star Wars, que tomó más de un elemento "prestado" de sus viñetas) desde que se empezaron a publicar sus historias hace medio siglo. Ahora, con 200 millones de euros de presupuesto, que lo convierten en el filme más caro de la historia del cine europeo, Valerian y la ciudad de los mil planetas, inspirado de manera libre en el sexto volumen de la serie, El embajador de las sombras, es, por fin, una realidad. Un caramelo envenenado que el cineasta se ha arriesgado a regalar a los seguidores de la ciencia ficción más lúdica y evasiva, al mismo tiempo que una entusiasta carta de amor a uno de las obras más destacadas del cómic francés.

    La mítica Space Oddity, de David Bowie acompaña a las imágenes con las que se abre el filme, que muestran los avances de la humanidad en su carrera espacial, a lo largo de los años, esa que culminaría con el cénit, en pleno siglo XXVIII, de Alpha, una gigantesca ciudad / estación espacial en la que conviven en perfecta paz y armonía miles de especies llegadas desde todos los confines del universo. Humanos, extraterrestres, robots y demás organismos inteligentes compartiendo un hábitat en el que cada raza vive en el entorno que mejor domina (tierra, agua, aire) pero en el que todas colaboran las unas con las otras, intercambiando conocimientos en beneficio de la prosperidad común. Tras esta magnífica apertura, Valerian y la ciudad de los mil planetas nos sumerge de lleno en materia, presentándonos la belleza de un planeta que recuerda al Pandora de Avatar (James Cameron, 2009) –tanto el colorismo de sus exóticos paisajes como la actitud de respeto de sus habitantes con la Madre Naturaleza se prestan a la comparación– justo antes de su terrible aniquilación. A continuación, se nos presenta a los héroes de la función, el engreído Valerian (un carismático Dane DeHaan) y su compañera Laureline (correcta Cara Delevingne, otorgándole a su rol femenino esa igualdad como heroína de acción tan necesaria en los tiempos que corren, no limitándose a ser un rostro bonito, comparsa de su compañero de reparto), cuya relación oscila entre la camaradería y una más que notoria tensión sexual no resuelta que flota en el ambiente, con el chico realizando todo tipo de esfuerzos para tratar de convencer a Laureline de que es el hombre de su vida, y ella dándole calabazas, consciente de su naturaleza inestable e infiel. Ya desde sus primeras escenas juntos, es evidente que la química entre DeHaan y Delevingne funciona y que sus personajes, además de valientes y aguerridos, caen simpáticos por su elocuente sentido del humor y una jovialidad contagiosa. La verdadera historia comienza cuando ambos reciben órdenes de embarcarse en la misión de detener una oscura amenaza que se cierne sobre la estación Alpha, poniendo en peligro el futuro del universo. Para ello tienen que servir de escolta de un comandante (Clive Owen) y hacerse con un transmutador (curioso animal capaz de multiplicar cualquier cosa que se le da de comer) y una codiciada perla, por los que compiten varias razas y contrabandistas espaciales, ya que en ellos se esconde la clave de un misterio que ha permanecido silenciado durante años.

    por Jose Martín
    agosto 21, 2017

    Crítica | Valerian y la ciudad de los mil planetas

    Estrenos

    Premios

    • Cuaderno de viaje: análisis visual y narrativo de Twin Peaks

      «Aviso al lector: este texto, como la anterior entrega que publicamos, está plagado de spoilers que detallan información de los capítulos reseñados. Está concebido con la esperanza de ser un acompañamiento a las experiencias de visionado previas de cada uno, y como tal asume la incompletitud de su análisis. Ni ofrece, ni lo pretende, una lectura totalizadora de la serie. Sino una serie de fragmentos rescatados, puestos en una relación más o menos arbitraria y leídos bajo una serie de constantes que se adivinan en Lynch, pero que quizá tengan mucho de las propias inquietudes de quien escribe...».
    • El cine de Maya Deren. Una mirada a su filmografía

      «La consolidación de la mujer en la industria del cine es algo tan reciente y, por desgracia, tan condenado a un inevitable período de reafirmación presumiblemente extenso, que resulta muy difícil establecer una lectura del papel femenino en el cine y, mucho menos, en el cine de vanguardia, pues su relación parece más coincidente que desencadenante. Sólo en las últimas entregas de los grandes festivales, ha sido motivo de indignación y debate la ausencia de una participación femenina más cuantiosa...».
    • El tedio según Sofia Coppola

      «Si nos detenemos a analizar la filmografía de Sofía Coppola, encontramos un denominador común en todas sus historias. Los personajes que retrata la realizadora neoyorquina están embriagados por el aburrimiento, por una sensación de pesadumbre que les arrastra y que, de un modo u otro, actúa como catalizador de sus actos. Puede ser un elemento impuesto, como ocurre en Las vírgenes suicidas, y del que solo hay una manera de escapar; que viene dado por el entorno, como en Lost in translation, donde se materializa en un sentimiento de extrañeza que acaba por unir a dos almas solitarias...».

    Festivales

    Extras

    [12][Trailers][slider3top]