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    El cine en 4k

    Che, Guerrilla

    ¿Llegará en 2017 el auge definitivo del 4k en el cine? Pese a las ventajas del Ultra-HD, los realizadores se han mostrado tradicionalmente reacios a esta resolución debido al mayor coste tanto en la producción como en la posproducción. Pero esta tendencia se va ir invirtiendo debido, primero, a la focalización en el mercado doméstico, con cada vez más pantallas y monitores que buscan elevar la experiencia del espectador; segundo, al abaratamiento de herramientas que se irá produciendo con el paso de los meses gracias a la entrada de forma masiva en los hogares de dicha tecnología. Es cierto que la técnica necesita de ese visionario que funcione de percutor. Años atrás, Steven Soderbergh, con el díptico sobre el Che (El argentino y Guerrilla, ambas estrenadas en 2008) ya experimentó con el 4k con buenos resultados artísticos pero nula relevancia comercial. Algo que tampoco sucedió con trabajos de Michael Mann (Enemigos públicos, 2009), M. Night Shyamalan (After Earth, 2013), Peter Jackson (con la trilogía de El Hobbit, 2012-2014, rodada en 5k) o Ang Lee (con la aún inédita en nuestro país Billy Lynn), con altas pretensiones que en la mayoría de casos no fueron cubiertas. A la espera de ese mesías que, con la taquilla mediante, cambie las reglas del juego, el mercado del Blu-ray ha apostado, con la restauración en 4k de clásicos, por darle un nuevo giro a la alta definición. Filmes que van desde obras maestras como Ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Wells, 1941) a clásicos populares como Cazafantasmas (Ghostbusters, Ivan Reitman, 1984) han sido remasterizadas con una gran aceptación popular. La salida a la venta de Heat (1995) de Michael Mann –uno de los grandes directores que se ha atrevido con el digital desde su entrada en el audiovisual— puede significar el golpetazo definitivo. Un éxito que sería modesto –en cuanto a grandes cifras— pero que supondría una normalización del 4k como estándar de referencia. Todo indica que será el cine independiente el que busque (y encuentre) ese camino. Que Sean Baker lograra vía iPhone S5 convencer a la crítica y público con Tangerine, una de las grandes cintas de Sundance 2015, debe incitar a los nuevos realizadores a coger una cámara 4k Panasonic e intentar revertir la narrativa preponderante. Los gigantes de la imagen han dado su veredicto. Y no hay vuelta atrás.

    Feelmakers

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