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    Crítica | Looking, the movie

    Looking, the movie

    Lo que buscaba era el amor

    crítica de Looking, the movie (Andrew Haigh, Estados Unidos, 2016).

    TV-Movie | HBO | EE.UU, 2016. Director: Andrew Haigh. Guión: Michael Lannan & Andrew Haigh. Reparto: Jonathan Groff, Frankie J. Alvarez, Murray Bartlett, Lauren Weedman, Raúl Castillo, Daniel Franzese, Bashir Salahuddin, Chris Perfetti, Russel Tovey, O-T Fagbenle, Derek Phillips, Michael Rosen. Fotografía: Xavier Grubet.

    La buena noticia es que esta Looking: The movie, TV-Movie de 85 minutos que HBO concedió a Michael Lannan, Andrew Haigh y su equipo para despedir su delicada serie, tiene muchos de los mejores rasgos que convirtió a Looking (2014-2016) en una propuesta tan notable. La mala noticia es que también viene con varios de sus peores defectos, ya sea que lo más importante es la vida sentimental de los personajes, anulando así las otras facetas de su ser o que Patrick es el protagonista y Agustín y Dom unos secundarios de lujo que no merecen un reparto igualitario del metraje. En cierta medida era inevitable que el producto sea lo que es, ya que Lannan y Haigh lo tenían muy difícil, dejando como dejaron la trama, en ese cliffhanger emocional, para ofrecer algo distinto a lo que han hecho. Podrían haber ido por otros caminos, jugado más con el tiempo o arriesgado más en sus conclusiones finales, pero han querido apostar por lo seguro y satisfacer a los seguidores más fervientes. Ojalá hubieran sido más osados, usando las dos horas de franja que tenían —aunque Haigh ha demostrado en las excelentes Weekend (2011) y 45 años (45 years, 2015) que puede hacer maravillas en 90 minutos— o no centrándose en tantas cosas a la vez. Además de resolver conflictos sentimentales se trata de encontrar el significado de la existencia del ser humano, comprender la raíz del poder de la amistad y decir un adiós definitivo sin caer en lo más obvio. Era una cuesta arriba el hacer algo diferente a lo que han hecho, pero se desearía que lo hubieran intentado. Ricky Gervais y Stephen Merchant demostraron con los finales de The office (2001-2003) y Extras (2005-2007) que un capítulo de despedida puede ser perfecto. No lo ha sido aquí el caso, pero eso no hace de Looking: The movie una experiencia mala o insatisfactoria. Quizá algo decepcionante, pero aun así superior a la media de las series que centran su razón de ser en las relaciones interpersonales.

    Nueve meses después de mudarse a Denver, Patrick vuelve a San Francisco durante unos días para asistir a la boda de Agustín y Eddie, y de paso enfrentarse –aunque sea inintencionadamente– con todo lo que dejó atrás, de lo que huyó al irse de la ciudad. La acción se concentra en apenas 72 horas, y la TV-Movie se dedica a hacer lo que mejor sabe: poner a los personajes a hablar y comer. Mucho. La cotidianeidad y naturalidad de un amistad genuina capturada en esos pequeños gestos, en paseos por las calles durante el día o la noche, en momentos de intimidad en cocinas y dormitorios. Looking refleja el sentir de la vida como pocas series han sabido hacerlo. Pero por primera vez se ha introducido en el ADN de la serie –consideramos esta TV-Movie como su episodio final– una peligrosa tendencia a la frase perdurable que quiere ser cincelada, a la cita sabia para la posteridad. Especialmente en el personaje de Richie, al que Raúl Castillo confiere una autoridad que no es de este mundo, y que siempre ha sido la voz más madura y lógica de este universo. Junto a eso hay una suerte de toma de conciencia sobre el fin de un vehículo eminentemente gay para artistas que quieren decir lo más posible sobre su comunidad. No hay nada malo en esto, pero choca un poco que haya personajes que de repente tengan una conciencia social (con cameo del mítico Clive Jones incluido) y reivindiquen distintas causas cuando sus acciones indican que dichas proclamas no les vienen de manera natural a la boca. Lannan y Haigh son hasta cierto punto conscientes de esto, de ahí que den a la gran Doris la memorable e irónica frase “Me encanta cuando los gays discuten entre ellos sobre lo que significa ser gay”. Pero estas proclamas son, de todas formas, del todo bienvenidas si logran espolear una reflexión en la audiencia. Nadie puede enseñar a nadie como ser “el gay perfecto”, así que la mejor opción es mostrar la diversidad de formas de vivir su sexualidad que tienen estos personajes.

    Looking, the movie

    «Como despedida funciona con corrección, pero no alcanza la genialidad que sus responsables han demostrado poder alcanzar. Y eso es una pena».


    Se echa de menos que haya más Verdad descarnada durante todo el metraje, como la que contiene la escena probablemente más memorable del conjunto, el reencuentro entre Patrick y Kevin, cargado de emociones por lo vulnerables que se muestran Jonathan Groff y especialmente Russel Tovey. Pero es normal si se piensa, ya que esto es una comedia dramática, y hay que equilibrar lo ligero y lo duro. El reparto, como siempre, funciona con una precisión asombrosa y son capaces de interpretar con la mayor naturalidad posible las circunstancias que viven sus roles, redondeando la credibilidad que todo desprende. Sus momentos de humor conviven con los más dramáticos sin tacha, porque el tono está tan bien acuñado que no se nota el año y medio que ha pasado entre emisiones. Los guionistas dedican la casi hora y media de metraje a poner en orden los asuntos de sus criaturas y tratar de dejarlos en un estado parecido a la felicidad –nunca absoluta porque nadie tiene la clave de eso en la vida real– para que continúen su existencia aunque los espectadores ya no podamos verlo. Afortunadamente no se nota en exceso que en esencia se está pasando lista al cuarteto protagonista principal, aunque sorprende la cantidad de decisiones importantes que todos han decidido tomar en ese par de días. Dicho de otra forma, funciona mejor en lo micro (Agustín dándose cuenta de que ha cambiado y eso no es malo) que en lo macro (las intenciones maternales de Doris). Lo importante es que, aunque se puede predecir lo que va a pasar, el resultado final toca el alma, y lo hace porque la ternura y veracidad de lo contado y especialmente de los personajes hace que uno no pueda desentenderse. Y lo hace porque Looking: The movie busca hablar de lo importante con una humildad digna de elogio, y la charla entre Patrick y la jueza de paz es clave para entender las intenciones de los responsables de esta despedida. Así que persiste ese enfoque desdramatizado a las vicisitudes que viven y ante todo lo cercano y reconocible de lo que hacen y dicen, y con él la transmisión de una familiaridad que nos lleva a una escena final ante la que no podemos sino sonreír, aunque en el fondo desearíamos habernos sentido más desafiados. Como despedida funciona con corrección, pero no alcanza la genialidad que sus responsables han demostrado poder alcanzar. Y eso es una pena. | ★★★ |


    Adrián González Viña
    © Revista EAM / Sevilla


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