Introduce tu búsqueda

  • In sanguis veritas.
    The neon demon, de Nicolas Winding Refn.

    ¿Cuántos poetas se necesitan para elogiar a una ciudad?
    Paterson, de Jim Jarmusch.

    El castigo de Hedoné.
    La doncella, de Park Chan-wook.

    Especial Oscar Race 2017.

    Epicedio appassionato.
    Solo el fin del mundo, de Xavier Dolan.

    Crítica: Babai

    Babai

    Ruta y vida sin destinos

    crítica de Babai (Visar Morina, Kosovo, 2015).

    Este año, para la que ya es su sexta edición, el Atlántida Film Fest de Filmin ha diseñado una programación muy actual centrada en la temática europea, dividida en cuatro secciones: política, memoria histórica, generación y fronteras. Su equipo ha argumentado que la situación actual de la Unión merece un enfoque propio y a la vez diversificado, tratando de mostrar a través del cine sus implicaciones en la ciudadanía y sus perspectivas de mejora. Es un planteamiento meritorio y oportuno, tanto más si se considera que fue presentado antes de que el Brexit triunfara en el Reino Unido y se acentuaran los descontentos y las inquietudes. En verdad se antoja imprescindible pararse a reflexionar un poco y valorar en su justa medida lo que la Comunidad nos ha aportado, social, cultural y políticamente, antes de dar vía libre a los euroescépticos. Y para ello deben recuperarse una serie de valores clave que en parte se han perdido, situándose en la cabeza el de la solidaridad. Una solidaridad que debe desarrollarse no sólo entre los Estados miembros, sino entre las organizaciones, los partidos o las propias personas en un plano individual. En este sentido, la degeneración capitalista y desigual en nuestras fronteras comunes ha quebrado esta virtud incluso entre las familias, condenadas a separarse en busca de empleo y futuro. Y se llega todavía más lejos en esta decadencia cuando dos hermanos, un padre y un hijo o un tío y un sobrino ni siquiera confían el uno en el otro. De esta manera descendemos del nivel más macro, el de la solidaridad europea como valor global, al nivel más micro, donde a menor escala se comprueban los mismos problemas de egoísmo y desamparo.

    Es este discurso el que estructura la narrativa de Babai (2015), presentada en el festival de Múnich el año pasado, donde consiguió varios premios, antes de pasar también con éxito por otros certámenes, hasta el de plataforma online donde hemos podido visionarla ahora. Un recorrido festivalero que es la razón de ser de este tipo de cintas, con pocas pretensiones comerciales pero con cierta visión internacional, partiendo de una coproducción en la que dominan aquí Kosovo y Alemania. Por consiguiente la historia transcurre en estos dos países, y en concreto se divide entre los dos para su primera y segunda partes respectivamente. En la primera asistimos a las penurias de un par de familias que conviven en un mismo hogar y sobreviven vendiendo tabaco en la calle, entre otros trabajos precarios. Los ingresos son pues insuficientes para alimentar y alojar a todos sus miembros, de manera que progresivamente éstos van emigrando. Primero fue el marido (Bedri) de la hermana (Valentina) del protagonista (Gezim), al que éste sigue en su exilio, antes de hacerlo su cuñada y su hijo (Nori), mientras el patriarca (Adem) resiste en su tierra natal. Son las vicisitudes del niño Nori las que centran la mayor atención del director y guionista Visar Morina, que demuestra una atrevida madurez en su ópera prima, ya que la dirección de actores infantiles suele conllevar más dificultades y requiere una mano más experta. Ahora bien, el talento natural de su intérprete Val Maloku consiste en desenvolverse con envidiable apatía ante los conflictos que le rodean, desde el reiterado abandono de su padre hasta los quebraderos de cabeza de su tío, de quien se aprovecha para sacar el dinero necesario para marcharse a su vez a Alemania, aunque para ello deba soportar la propia ingratitud de su tía, incluidos el hurto, el engaño y la indiferencia general. En suma, es de admirar que un crío afronte con tanto pragmatismo estas circunstancias, aunque su expresión monocorde no exige mucha guía externa. En otras palabras, Morina insiste en los componentes externos del drama para simplemente situar en su meollo a estos desgraciados personajes y dejarles desplegar su estoicismo, muy a lo Bresson.

    Babai

    «Y es que aunque Babai tiene cierta vocación documental, es un trabajo de ficción donde debe primar el interés del espectador por el desenlace de un determinado núcleo conflictivo, en lugar de la indefinición por la que aquí se apuesta. En cualquier caso, se aprecia la voluntad de dibujar con cuidado y verosimilitud un panorama cuya mera descripción levanta ya cierta pasión, en forma de indignación ante lo que deben sufrir muchos de nuestros vecinos».


    El problema es que entonces la narración se queda en una especie de impasse y no profundiza todo lo que podría en la interpretación que mencionábamos, de que la falta de solidaridad corre hasta sus raíces a los habitantes del viejo continente. Al menos se revela con claridad este comentario gracias al carácter algo episódico y repetitivo de la trama, lo cual por otro lado se ajusta al estilo neorrealista y minimalista del que hace gala el filme. Pero es precisamente esta carencia deliberada de medios la que impide que dicha historia cobre toda la potencia y la emoción que debería tener, por su protagonismo actoral y su sensible tratamiento. Así pues, escenas que deberían despertarnos un gran desasosiego se vuelven un tanto anodinas, como la del viaje nocturno en el mar que emprenden los citados personajes, hasta el punto de que son interceptados por un navío italiano, pero sin mayores consecuencias ni contratiempos. No sería pertinente exigir un enfoque melodramático, pero sí una mayor tensión que a su vez dotase de una intriga y de un rumbo más definidos a un libreto cuyos temas de pobreza y migración no justifican la carencia de tales elementos. Y es que aunque Babai tiene cierta vocación documental, es un trabajo de ficción donde debe primar el interés del espectador por el desenlace de un determinado núcleo conflictivo, en lugar de la indefinición por la que aquí se apuesta. En cualquier caso, se aprecia la voluntad de dibujar con cuidado y verosimilitud un panorama cuya mera descripción levanta ya cierta pasión, en forma de indignación ante lo que deben sufrir muchos de nuestros vecinos. | ★★★ |


    Ignacio Navarro Mejía
    © Revista EAM / Atlántida Film Fest


    Ficha técnica
    Kosovo, Macedonia, Alemania & Francia, 2015. Título original: Babai. Dirección: Visar Morina. Guion: Visar Morina. Productoras: NiKo Film / Produksioni Krusha / Skopje Film Studio / Eaux-Vives Productions. Fotografía: Matteo Cocco. Montaje: Stefan Stabenow. Música: Benedikt Schiefer. Reparto: Val Maloku, Astrit Kabashi, Adriana Matoshi, Enver Petrovci, Xhevdet Jashari. Duración: 104 minutos.

    Póster: Babai
    Feelmakers

    0 comentarios:

    Publicar un comentario en la entrada

    "Sueñen. Vean cine."

    Críticas

    Classics

    • Retrospectiva de Jacques Becker

      Por José Luis Forte / «A golpe de escoplo y martillo un hombre perfora el suelo de hormigón de una celda. Cada impacto hace saltar esquirlas y polvo de cemento en una tarea que se nos antoja imposible. Hay poco tiempo, el ruido es infernal, los guardias de la prisión pueden pasar en cualquier momento y solo la casualidad de que haya obras en el edificio permite que los golpes no llamen la atención. Como un péndulo que marca los segundos con una perfección milimétrica, como gotas de agua que fueran cayendo de un grifo inagotable, la secuencia del trabajo se desarrolla maquinalmente, pero es un hombre quien incansable mantiene el hipnótico ritmo».
    • El cine de Hou Hsiao-Hsien, un espacio para habitar. Apuntes sobre The Assassin

      Por Miguel Muñoz Garnica. «Estamos en el sur de Taiwán, a principios de los años cincuenta. Un pueblecito rural de calles sin pavimentar y casas humildes donde las duchas con agua caliente se dan calentando un barreño de agua sobre una hoguera. Un grupo de niños, descalzos y vestidos de blanco, juega con peonzas en la plaza del pueblo».
    • Las 10 mejores películas de Akira Kurosawa

      Por José Luis Forte. «De nuevo el juego está en marcha, como diría nuestro adorado Sherlock Holmes: destacar las diez mejores obras de un director de cine. En esta ocasión es el gran Akira Kurosawa el elegido, quizá el autor japonés más popular y con más merecido prestigio de la lejana isla. Y otra vez nos encontramos con la habitual problemática: dejar fuera películas que deberían incluirse en la lista».

    Premios

    Festivales

    [12][Trailers][slider3top]