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  • In sanguis veritas.
    The neon demon, de Nicolas Winding Refn.

    ¿Cuántos poetas se necesitan para elogiar a una ciudad?
    Paterson, de Jim Jarmusch.

    El castigo de Hedoné.
    La doncella, de Park Chan-wook.

    Especial Oscar Race 2017.

    Epicedio appassionato.
    Solo el fin del mundo, de Xavier Dolan.

    40 películas para los Oscars 2017

     20th Century Women

    Ya que las principales aspirantes a los premios de la Academia se estrenan a finales de año, todavía es pronto para hacer predicciones, pero, atendiendo al equipo involucrado en algunas de las cintas más anticipadas es posible hacer una primera estimación. El año pasado, diecisiete de las películas presentadas en esta primera selección terminaron optando al menos a una estatuilla (cinco de ellas, Brooklyn, El puente de los espías, El renacido, Mad Max: Furia en la carretera y Marte, a la principal), sumando entre todas 67 candidaturas y 14 estatuillas. Sin embargo, hay sorpresas difíciles de prever: ¿quién hubiera dicho a estas alturas del año pasado que Spotlight, La gran apuesta y La habitación, cuyos realizadores jamás habían olido el Óscar, terminarían liderando la Oscar Race? Tomémonos por tanto esta estimación como un primer vistazo a una emocionante carrera de premios a la que, como siempre nos dedicaremos en profundidad a partir de septiembre. Atención a la respuesta de Hollywood al polémico “Oscars Still So White”.

    20th Century Women, de Mike Mills. Las siempre fantásticas Annette Bening (aspirante al Óscar en cuatro ocasiones fallidas previas), Elle Fanning y Greta Gerwig exploran la libertad y el amor en California al término de los años 70 en el último largometraje de ficción del guionista y director de Beginners (2011), por el que Christopher Plummer se convirtió hace cinco años en el actor oscarizado de mayor edad.

    Aliados, de Robert Zemeckis. El realizador de Forrest Gump (1994) podría reconciliarse con la Academia gracias a este thriller romántico ambientado en la Segunda Guerra Mundial centrado en la complicada relación amorosa entre un espía del bando aliado (Brad Pitt, aún sin Óscar interpretativo —lo tiene como productor por Argo (2012)— tras tres candidaturas) y una agente doble que trabaja para los nazis (Marion Cotillard, ganadora por La vida en rosa, 2007).

    A United Kingdom, de Amma Asante. Acordarse de un romance interracial en Sudáfrica parece una forma perfecta de que la Academia se redima tras dos años de omisión de la comunidad afroamericana, sobre todo si David Oyelowo obtiene la candidatura que muchos creen que se le robó por Selma en 2014 (año en que su nueva compañera de reparto, Rosamund Pike, sí la obtuvo por su gran trabajo en Perdida). El guion es obra de Guy Hibbert, a quien también debemos una de las sorpresas del año: Espías desde el cielo.

    Arrival, de Denis Villeneuve. El relato corto de Ted Chiang, ganador de los reconocidos premios de ciencia ficción Hugo y Nebula, acerca de la relación entra una experta lingüista y unos extraterrestres misteriosamente llegados a la Tierra sirve de base para la nueva película del director de Incendies (2010), Prisioneros (2013) y Sicario (2015), las tres presentes en entregas anteriores pese a su arriesgado carácter. Amy Adams (candidata a cinco Oscars fallidos), Jeremy Renner (nominado a dos) y Forest Whitaker (ganador de la estatuilla por El último rey de Escocia, 2007) conforman un reparto principal más que llamativo. Que Bradford Young —ignorado en 2014 por Selma y El año más violento— firme la fotografía y Jóhann Jóhannsson (nominado al Óscar por La teoría del todo (2014) y la mencionada Sicario) la música también ayuda; si bien el guionista Eric Heisserer —a quien debemos los libretos de las revisiones de Pesadilla en Elm Street (2010) y La cosa (2011)— no es precisamente carne de Óscar.

    Billy Lynn’s Long Halftime Walk, de Ang Lee. La conmovedora historia del joven soldado de 19 años que fue tratado como héroe tras la batalla de Irak debería servir al taiwanés Ang Lee —Óscar por Brokeback Mountain (2005) y La vida de Pi (2013)— para colarse nuevamente en los premios de la Academia. Filmada por John Toll —Óscar a la mejor dirección de fotografía por Leyendas de pasión (1994) y Braveheart (1995)— a 120 fotogramas por segundo, la obra promete ser una de las grandes experiencias audiovisuales del año.

    Buscando a Dory, de Andrew Stanton y Angus MacLane. En el año 2003 Buscando a Nemo obtuvo tres candidaturas (guion original, música original y montaje de sonido) y se alzó con la estatuilla a mejor filme animado. Su esperadísima secuela, aun siendo inevitablemente inferior, podría seguirle los pasos, ya que Pixar ha hecho sus deberes y se ha convertido en uno de los trabajos más taquilleros del año.

    Calle Cloverfield 10, de Dan Trachtenberg. Aunque a priori no encaja en ninguna categoría concreta, la impresionante secuela de Monstruoso (2008) debería hacerse como sea un hueco en el cuadro de honor de la Academia, bien a través de las categorías técnicas, bien gracias al refinado guion de Damien Chazelle, Josh Campbell y Matthew Stuecken, bien a la perturbadora interpretación del hasta ahora siempre olvidado John Goodman.

    Certain women

    Fences, Loving y Birth of a nation serán las puntas de lanza del cine afroamericano en un año marcado por la campaña Oscars so white y la crónica social estadounidense.


    Certain Women, de Kelly Reichardt. Aunque la aplaudida directora de Wendy y Lucy (2008) y Meek's Cutoff (2010) nunca ha atraído a la Academia, su tercera colaboración con la triple nominada Michelle Williams podría lograrlo por fin. En esta cuidada adaptación del relato corto de Maile Meloy, las vidas de tres mujeres (Williams, la doble aspirante al Óscar Laura Dern y una Kristen Stewart que pide a gritos su primera candidatura) se cruzan en un pequeño pueblo en el que todas intentan abrirse camino sin demasiado éxito.

    Deep Water, de James Marsh. El realizador de La teoría del todo (2014) podría volver a enamorar a la Academia con el biopic sobre Donald Crowhurst, participante en la Golden Globe Race de 1968, una competición consistente en circunnavegar el mundo sin paradas, para obtener sanear sus finanzas. Colin Firth (oscarizado por El discurso del rey, 2010) y Rachel Weisz (premiada como secundaria a su vez por El jardinero fiel, 2005) no podrían constituir mejores protagonistas.

    El libro de la selva, de Jon Favreau. Como una de las grandes sorpresas del año, la visualmente impresionante adaptación de acción real del clásico animado Disney de 1967 debería colarse en los premios de la Academia, aunque sólo sea gracias a la categoría concerniente a mejores efectos visuales. Su música, su mejor mezcla de sonido, su montaje de sonido y su diseño de producción también tienen posibilidades.

    Fences, de Denzel Washington. El actor ganador del Óscar por Día de entrenamiento (2001) regresa a la dirección con la adaptación de la obra teatral de August Wilson, con la que tanto él como la doblemente nominada Viola Davis tienen grandes oportunidades de cara a los Oscars interpretativos. La cinta también tiene posibilidades en la categoría concerniente a mejor guion adaptado, obra de Tony Kursher, poseedor de sendas nominaciones por Munich (2005) y Lincoln (2013). En ella, un padre afroamericano padece el racismo de los años 50 mientras intenta cuidar de su familia.

    Florence Foster Jenkins, de Stephen Frears. Dos años seguidos sin que la triple oscarizada Meryl Streep (candidata en diecisiete ocasiones) opte al galardón serían demasiados, siendo su papel en este drama biográfico escandalosamente similar a la reciente Madame Marguerite (2015) una oportunidad segura. La música del gran Alexandre Desplat (vencedor por El gran hotel Budapest, 2014), el vestuario de Consolata Boyle (candidata por The Queen, 2006) y el diseño de producción de Alan MacDonald también cuentan con papeletas. Quien probablemente sea apartado de la temporada de premios es el propio Frears, antaño candidato al Óscar por Los timadores (1990) y la recién mencionada The Queen.

    Gold, de Stephen Gaghan. El realizador de la compleja Syriana (por la que George Clooney se hizo con su primer Óscar en 2005) retoma por fin la dirección con este drama de aventuras sobre la búsqueda de oro en la jungla indonesia por parte de un explorador (Matthew McConaughey) y un geólogo (Edgar Ramirez). Que Robert Elswit, ganador del Óscar por su magnífico trabajo visual para Pozos de ambición (2007), firme la fotografía es todo un aliciente. No tanto contar con Patrick Massett y John Zinman (pareja profesional cuyo trabajo más recordado es Lara Croft: Tomb Raider, 2001) como guionistas.

    Hacksaw Ridge, de Mel Gibson. Desde que se hiciera con los Oscars a mejor película y dirección con Braveheart (1995), Mel Gibson ha destacado con cada una de sus propuestas, obteniendo La pasión de Cristo (2004) y Apocalipto (2006) tres candidaturas técnicas cada una. Su quinto largometraje (el primero en una década) narra la historia de Desmond T. Doss (Andrew Garfield), un médico militar que participó en la Batalla de Okinawa en la II Guerra Mundial y se convirtió en el primer objetor de conciencia en la historia estadounidense en recibir la Medalla de Honor del Congreso. En el equipo también destaca el montador John Gilbert (nominado al Óscar por El señor de los anillos. La comunidad del anillo, 2001), así como dos profesionales con quienes Gibson parece haberse entendido bien en el pasado: el compositor John Debney (nominado al Óscar por La pasión de Cristo) y el coguionista Randall Wallace (candidato a su vez por Braveheart).

    Julieta, de Pedro Almodóvar. Entre el amor de la Academia por Almodóvar —al que otorgó el Óscar a mejor película en lengua no inglesa por Todo sobre mi madre (1999) y el de mejor guion original por Hable con ella (2002)— y la excelente acogida de Julieta en Cannes, todo indica a que esta cinta se convertirá en la primera candidata española al Óscar foráneo desde que Mar adentro se alzara con este en 2004. Incluso, podría colarse en otras categorías tales como diseño de producción (para Antxón Gómez, habitual colaborador del realizador manchego), música original (para el triple candidato Alberto Iglesias) o guion adaptado.

    La La Land, de Damien Chazelle. El creador de la sorprendente Whiplash (por la que optó al Óscar a mejor guion adaptado en 2014) vuelve con un musical sobre un pianista de jazz (Ryan Gosling) enamorado de una aspirante a actriz en Los Ángeles (Emma Stone, candidata al Óscar por su excelente trabajo en Birdman, 2012) cuyo estreno a finales de año parece destinado a competir por las estatuillas doradas, al menos a nivel técnico. Empero, a priori sus posibilidades están en las categorías musicales de los Globos de Oro.

    The light between the oceans

    El cine independiente buscará emular el éxito de Damien Chazelle con Whiplash. Kenneth Lonergan, Whit Stillman o Kelly Reichardt, tras un paso exitoso por Sundance, aspiran a algo más que destacar en los Spirit Awards. Precisamente, Chazelle este año debutará en las grandes ligas con el musical La la land.


    La luz entre los océanos, de Derek Cianfrance. Aislado en una remota isla australiana, un matrimonio encuentra un bote con un cadáver y un bebé al que decide criar como suyo. Cianfrance tiene experiencia con el lado oscuro del matrimonio tras Blue Valentine (2010) e indudablemente extraerá grandes interpretaciones de Rachel Weisz —oscarizada por El jardinero fiel (2005)— y Michael Fassbender —nominado por Steve Jobs (2015)—. Si logra confeccionar bien la atmósfera del libro de M. L. Stedman, puede lograr él mismo la nominación. Además, el gran Alexandre Desplat (Óscar por El gran hotel Budapest, 2014) firma la banda sonora.

    LBJ, de Rob Reiner. En pleno momento de cambio político, el biopic del presidente norteamericano Lyndon B. Johnson suena a caballo ganador, si bien Rob Reiner tan sólo ha optado una vez al Óscar (como guionista por Algunos hombres buenos, 1992). Woody Harrelson tiene una oportunidad dorada de acercarse a la estatuilla por tercera vez, pero todo dependerá de la recepción del filme.

    Live By Night, de Ben Affleck. Cuatro años después de que su Argo se alzara con el Óscar sin ser él siquiera nominado, Ben Affleck intentará resarcirse con la adaptación de la novela homónima de Dennis Lehane, centrada en un hombre que se adentra en el mundo del crimen organizado en el Boston de los años 20, en los tiempos de La Ley Seca. Sienna Miller, Zoe Saldana, Elle Fanning, Chris Cooper, Brendan Gleeson y el propio Ben Affleck (que también firma el guion) encabezan el reparto, mientras que el triple ganador de la estatuilla Robert Richardson se encarga de la fotografía.

    Love and Friendship, de Whit Stillman. Veintiséis años después de lograrlo con Metropolitan (1990), el neoyorquino Whit Stillman podría optar por segunda vez al galardón a mejor guion —esta vez, adaptado— gracias a su aclamadísimo traslado del relato corto de Jane Austen Lady Susan a la pantalla grande. Protagonizada por Kate Beckinsale y Chloë Sevigny (candidata al Óscar por Boys don’t cry, 2000) y ambientada en el siglo XVIII, la cinta promete ser una de las sorpresas del año.

    Loving, de Jeff Nichols. Pese a quedarse fuera del más que cuestionable palmarés de Cannes, el quinto largometraje de uno de los realizadores más interesantes del momento podría encandilar a la Academia gracias a las excelentes críticas cosechadas, así como a la probable temática favorita del año: la racial. Nos encontramos ante la conmovedora e indignante historia real de Mildred (Ruth Legga) y Richard (Joel Edgerton) Loving, una pareja interracial (sí, la segunda del listado) que se casó en Virginia en 1958, siendo por ello arrestada, encarcelada y exiliada. Por desgracia, la escasez de nombres propios en el equipo, sumado al hecho de que ninguna obra previa de Nichols haya rascado una nominación, le resta puntos.

    Manchester by the Sea, de Kenneth Lonergan. Tras Puedes contar conmigo (por la que fue candidato al Óscar a mejor guion original en 2000) y Margaret (2011), Lonergan ha realizado su película mejor valorada hasta la fecha, con lo que podría llamar la atención de la Academia. Casey Affleck (nominado al Óscar por El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, 2007) y Michelle Williams pondrán de su parte, si bien las cintas independientes no siempre conectan con los Oscars por notables que sean.

    Nocturnal Animals, de Tom Ford. El diseñador vuelto cineasta Tom Ford debutó por la puerta grande con Un hombre soltero (2009), por la que Colin Firth optó a su primer Óscar, y las tiene todas consigo para volver a colar a sus actores en la lucha por la estatuilla con este thriller basado en la novela de Austin Wright. Y es que estos son nada más y nada menos que Amy Adams (candidata en cinco ocasiones a la estatuilla dorada), Jake Gyllenhaal (nominado por Brokeback Mountain, 2005) y Michael Shannon (nominado por Revolutionary Road, 2008), todos ellos a la esperada de su primer (y más que merecido) Óscar.

    Pasajeros, de Morten Tyldum. Contar con los geniales Jennifer Lawrence (oscarizada por El lado bueno de las cosas, 2012) y Chris Pratt como protagonistas debería garantizar a esta aventura espacial de Morten Tyldum (inesperadamente candidato al Óscar por The Imitation Game, 2014) la entrada en los Oscars, al menos a través de las categorías técnicas.

    Paterson

    Martin Scorsese y Clint Eastwood son, un año más, los grandes candidatos al Óscar. El circuito de festivales testeará sus posibilidades.


    Paterson, de Jim Jarmusch. Cineasta independiente donde los haya, Jarmusch no ha conectado hasta ahora con la Academia, pero hay una primera vez para todo y esta historia sobre un conductor de autobús y poeta aficionado perfectamente encarnado por Adam Driver (sí, omnipresente de la noche a la mañana) podría ser la clave. Dada su recepción en Cannes, podría ser una buena alternativa.

    Rogue One: Una historia de Star Wars, de Gareth Edwards. Tal y como hizo el año pasado Star Wars. El despertar de la Fuerza, el primer spin-off de la saga galáctica por excelencia podría optar al Óscar en las categorías de montaje, mezcla de sonido, montaje de sonido, música original (¡del gran Alexandre Desplat!) y, por supuesto, efectos visuales, si bien sus posibilidades son a priori menores. Felicity Jones —nominada al Óscar por La teoría del todo (2012) y Forest Whitaker —oscarizado por El último rey de Escocia (2006)— pondrán de su parte. Sin embargo, los rumores sobre el descontento de Disney juegan en su contra.

    Rules Don’t Apply, de Warren Beatty. No es fácil augurar el éxito de la primera incursión del mítico creador de El cielo puede esperar (1979), Rojos (1981, Óscar a mejor dirección), Dick Tracy (1990) y Bulworth (1998) en la realización en casi dos décadas. A fin de cuentas, Beatty cuenta ahora con 79 primaveras que, en la mayoría de los casos, no pasan en balde. Hasta ahora, todas sus producciones se han colado de un modo u otro en los Oscars, ¿hará lo mismo este drama de amor prohibido ambientado en el Hollywood de 1958? Alden Ehrenreich, Lily Collins y el propio Beatty (quien también firma el guion) conforman el reparto.

    Silencio, de Martin Scorsese. En este drama histórico ambientado en el siglo XVII dos jesuitas portugueses viajan a Japón para localizar a su mentor y propagar el cristianismo. Basada en la novela de Shusaku Endo, la película supone la oportunidad del gran Liam Neeson de alejarse del thriller y volver a probar su valía dramática, pues no opta al Óscar desde La lista de Schindler (1993). Con la excepción de Shutter Island (2010), todas las obras estrenadas por Scorsese a lo largo del siglo XXI han optado a los galardones de mejor película y director (recibidos por Infiltrados, 2006). Blanco y en botella.

    Star Trek: Más allá, de Justin Lin. Pese a la ausencia de J. J. Abrams, la tercera entrega de la nueva saga Star Trek debería volver a optar al Óscar a mejores efectos visuales que se les escapó a sus predecesoras, Star Trek (2009, ganadora del premio a mejor maquillaje y nominada también en los dos apartados sonoros) y Star Trek: En la oscuridad (2013).

    Sully, de Clint Eastwood. Con Eastwood (poseedor de cinco Oscars) nunca se sabe, sobre todo últimamente, pero este drama basado en la vida del Capitán Chesley “Sully” Sullenberger, un comandante anónimo que de la noche a la mañana se convirtió en un héroe al lograr aterrizar su averiado avión en el Río Hudson, suena al tipo de película que gusta a los académicos. Y que la protagonice Tom Hanks (ganador de dos Oscars consecutivos en los noventa y ansioso por ser nominado de nuevo) es  una baza.

    The Birth of a Nation, de Nate Parker. Tras triunfar en el Festival de Sundance, la historia real de Nat Turner (el propio Nate Parker), un predicador y exesclavo de Virginia que lideró en 1831 una rebelión contra la esclavitud, las tiene todas consigo para optar a los premios de la Academia, sobre todo dado el revuelo que supuso el movimiento “Oscars Still So White” el año pasado.

    The Circle, de James Ponsoldt. Hasta ahora, James Ponsoldt —Aquí y ahora (2013), The End of the Tour (2015)— ha conectado con la crítica pero no con la Academia. Claro, que hasta ahora no contaba con Tom Hanks como cabeza de un reparto que también incluye a los populares Emma Watson y John Boyega. Su inesperada incursión en el thriller de ciencia-ficción se debe a la esperada adaptación de la compleja novela homónima de Dave Eggers, publicada en el 2013, con lo que el resultado puede ser un taquillazo, una obra de culto o todo un patinazo.

    The Founder, de John Lee Hancock. Ni la floja The blind side (2009) ni la encantadora Al encuentro de Mr. Banks (2013) enamoraron a la crítica, pero ambas se colaron en los premios de la Academia (la primera, incluso, en la categoría principal), con lo que todo indica a que el biopic del creador de McDonald's hará lo propio. Que Michael Keaton (protagonista de los dos últimos filmes receptores del Óscar: Birdman —por la que fue candidato a la estatuilla— y Spotlight) y Laura Dern (que atraviesa la edad de plata de su carrera), encabecen el reparto juega a su favor.

    The Lost City of Z, de James Gray. Aun ganándose generalmente respuestas positivas por parte de la crítica con obras como Cuestión de sangre (1994) o La noche es nuestra (2007), James Gray nunca ha asomado la cabeza en los Oscars, pero la ambición de su última propuesta, basada en el libro de David Grann, podría cambiar esta situación. Se trata de la historia del británico Percy Fawcett, quien participó a principios del siglo XX en varias expediciones en busca de una legendaria civilización amazónica. Charlie Hunnam encarna al histórico personaje, acompañado en el reparto por tres jóvenes promesas: Sienna Miller, Tom Holland y Robert Pattinson. La fotografía correrá a cargo del iraní Darius Khondji, candidato al Óscar hace dos décadas por Evita (1996).

    The Promise, de Terry George. El realizador de Hotel Rwanda (candidata a tres Oscars en 2002) tiene en sus manos su producción más potente hasta la fecha. Ambientado en los últimos días del Imperio Otomano durante los años 20 (lo que da puntos a los departamentos artísticos) y protagonizada por Christian Bale (triunfador con The fighter, 2010) y Oscar Isaac (quien pide a voces su primera nominación) como dos hombres enamorados de la misma mujer, el filme será un gran éxito o un rotundo fracaso según cuánto hayan cuidado el guion el propio George y Robin Swicord (nominada en su día por El curioso caso de Benjamin Button, 2008).

    The Zookeeper’s Wife, de Niki Caro. Esta realizadora neozelandesa llevó a una jovencísima Keisha Castle-Hughes a las puertas del Óscar con Whale Rider (2002) e hizo lo propio con Charlize Theron y Frances McDormand por En tierra de hombres (2005), con lo que podría hacer lo mismo con la maravillosa Jessica Chastain (nominada en dos ocasiones previas) y nuestro Daniel Brühl (inesperadamente omitido por Rush, 2013) en este interesante drama basado en la historia real de una pareja que consiguió salvar en Varsovia a cientos de personas (y animales del zoo, de ahí el nombre) tras la invasión de Polonia por las tropas alemanas en septiembre de 1939.

    Everybody wants some

    ¿Compensará la Academia a Richard Linklater? Todos queremos algo pudiera otorgarle una nueva candidatura como mejor guionista.


    Todos queremos algo, de Richard Linklater. La Academia debe una compensación a Linklater tras la triste (e injusta) derrota final de Boyhood. No parece, no obstante, que su retrato de la vida personal y profesional de unos jugadores de beisbol le lleve a la cima, pero el cineasta tejano podría, al menos, ser nuevamente nominado como guionista, algo que logró por los excelentes libretos de Antes del atardecer (2004), Antes del anochecer (2013) y, por supuesto, Boyhood (2014).

    Vaiana, de John Musker y Ron Clements. Ambientada hace dos milenios en unas islas del sur del Pacífico, la esperada nueva joya de Disney las tiene todas consigo para optar al Óscar a mejor película de animación, ya que, aun si su guion no estuviera a la altura, su plano visual sin duda lo estará. A sus directores debemos Basil el ratón superdetective (1986), La sirenita (1989), Aladdín (1993), Hércules (1997), El planeta del tesoro (2002) y Tiana y el sapo (2010). Las dos últimas optaron a la estatuilla mencionada; las cuatro anteriores lo habrían hecho de existir esta.

    War Machine, de David Michôd. En esta adaptación de la novela The Operators un condecorado general recibe el encargo de comandar las tropas estadounidenses en Afganistán tras el 11S. El interesante guionista y director de Animal Kingdom (2010) podría volver a asomarse a los Oscars con esta sátira bélica protagonizada por el siempre comprometido Brad Pitt.

    Zootrópolis, de Byron Howard, Rich Moore y Jared Bush. Aplaudida a partes iguales por crítica y público, la última maravilla animada de Disney las tiene todas consigo para ser nominada al Óscar a mejor película de animación, el cual podría incluso ganar tal y como han hecho hace poco Frozen (2013) y Big Hero 6 (2014), de los mismos creadores. Su principal oponente será precisamente otra cinta del mismo estudio: Vaiana. Por otro lado, la vibrante “Try everything” de Shakira es la primera favorita al siempre enigmático Óscar a mejor canción original.

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