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    Festival de Cannes 2016 | El consultorio del señor Allen

    Café Society

    Preámbulo

    Editorial sobre la primera jornada del 69º Festival de Cannes.

    En unas pocas horas, comenzarán en el Grand Théâtre Lumière las primeras proyecciones para prensa y público que inaugurarán extra y oficialmente la 69ª edición del Festival de Cannes. Una ciudad que entrará en ebullición al mediodía, acompañada fielmente por los flashes, gritos y empujones. Es fácil pronosticar que, ante esta tensión, habrá un hombre tranquilo en la alfombra de la Croisette a esas horas. Un personaje menudo, con lentes de otra época y una cara, a sus 80 años, de eterno pillo. Resulta increíble, pero Woody Allen no sólo no para de hacer cine, lleva desde 1982 estrenando al menos una película al año, sino que también mantiene su poder de convocatoria allá por donde va. El cineasta neoyorquino abrirá por tercera vez el Festival de Cannes –Un final made in Hollywood (2002) y Midnight in Paris (2011)— con Café Society. Una elección que devuelve el glamour y el sentido cinematográfico a las inauguraciones en la riviera tras dos selecciones tan cuestionadas como Grace de Mónaco (Olivier Dahan, 2014) y La cabeza alta (Emmanuelle Bercot, 2015). Teniendo en cuenta sus trece participaciones anteriores en el certamen, es difícil pronosticar qué versión de Allen se encontrará la platea cannois. Es evidente, eso sí, que Café Society es una obra menor, al menos desde el punto de vista actoral. Pese a contar con la madurez de una joven actriz que apunta muy alto, Kristen Stewart, o intérpretes que se pueden tumbar cómodamente en el clásico diván del cineasta como Jesse Eisenberg, Steve Carell, Blake Lively, Parker Posey o Corey Stoll, la sensación inicial es que serán engullidos por una puesta en escena que en los últimos años no ha virado y que tan solo ha dejado píldoras de talento. Cuesta pensar que esta historia que nos traslada a los años 30 de Hollywood Boulevard tenga la suficiente enjundia como para marcar una muesca en la dilatada filmografía de Allen. De nuevo, amor, cinefilia (probablemente muy en la línea de ¡Ave, César! de los hermanos Coen) y café. No se esperan aplausos, pero sí algunas sonrisas.

    Algo descartado en el primer pase de prensa de la Competición con la cinta rumana Sierra Nevada, de Cristi Puiu. Dentro de las habituales apuestas prefestival, varios nombres han destacado como principales favoritos a hacer sombra al front-runner de esta carrera: Pedro Almodóvar; o al menos eso es lo que ha proclamado gran parte de la crítica española tras el estreno en España de Julieta —una concesión dentro de reglamento que ha sido considerada como un abrazo (mal interpretado) del delegado general, Thierry Frémaux—. El manchego tendrá en la representación rumana dos duros rivales. Por un lado, un Cristian Mungiu instalado en el cuadro de honor con cada participación en el evento galo; por otro, el citado Puiu, que debuta en la Sección Oficial tras dos exitosas incursiones en Un certain regard con La muerte del señor Lazarescu (Moartea domnului Lazarescu), ganadora del premio de la sección en 2005, y Aurora, un asesino muy común (Aurora, 2010). El filme se sitúa «tres días después del atentado contra Charlie Hebdo y cuarenta días después de la muerte del padre de Lary, un médico de 40 años que va a pasar el sábado con su familia, reunida en memoria del difunto. La celebración, sin embargo, no se desarrolla como está prevista. Obligado a afrontar sus miedos y su pasado y forzado a reconsiderar el lugar que ocupa dentro de la familia, Lary tendrá que decir su verdad», esboza su sinopsis oficial. El filme está protagonizado por Mimi Branescu –que ya participó en la obra más reconocida del autor— y Bogdan Dumitrache –excelso en su rol en la ganadora del Oso de Oro La mirada del hijo de Calin Peter Netzer—. Como sucede con la inauguración, el festival tira de una temática potente para abrir la lucha por la Palma de Oro. Un combate que promete ser encarnizado en donde, esperemos, que triunfe el cine. Si no lo consigue en Cannes, no lo hará en ningún otro lugar. Nos lo contará nuestro compañero Alberto Sáez Villarino, visitante ya recurrente de la Costa Azul que nos aclarará que ha deparado la jornada noche tras noche. Les esperamos.



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