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    10 años de Laika Animation

    Coraline

    Contrario a ciertas creencias prejuiciosas, la animación forma parte integral del desarrollo de la cinematografía desde su invención, y ha ido de la mano con las demás técnicas a lo largo de la historia. El avance de la tecnología ha permitido innovar en los métodos empleados en este género, consolidando estudios como Pixar, pioneros en el uso del CGI. Sin embargo, existen otras propuestas, menos conocidas y más arriesgadas en sus intenciones y su modo de trabajar. Es el caso del estudio Laika, un grupo de animadores que han apostado por un uso, digamos, sincrético, de todas las herramientas de las que disponen. Formada hace diez años por Phil Knight tras la adquisición de Vill Vinton Studios, se especializó en el uso del Stop Motion. Quien llegase a pensar que podría parecer casi un anacronismo en los tiempos actuales, resultó equivocado. La primera película de Laika contó con la inestimable ayuda de Henry Selick, director de Pesadilla antes de navidad. Los mundos de Coraline (2009) utilizó la vieja técnica de animación con un preciosismo sin precedentes y, además, contó con la novedad de ser filmada en 3D estereoscópico. La nominación al Óscar dio un espaldarazo a Knight para continuar con este proyecto. Su siguiente trabajo, ParaNorman (2012) obtuvo una cálida acogida por el público y la crítica, ganando premios en el New York Film Critics Circle Awards o el National Board of Review. De nuevo, el filme ofrecía una curiosa mezcla de tecnología punta y trabajo manual: se emplearon impresoras 3D en color para crear las animaciones faciales de los personajes. La historia, al igual que Coraline, mezclaba eficazmente la comedia familiar, ciertos elementos adultos de terror y un particular sentido del humor —al fin y al cabo, Sellick trabajó codo a codo con Tim Burton—. Tras Los Boxtrolls, el estudio está a punto de estrenar Kubo and the two strings (2016), su producción más ambiciosa hasta la fecha, que ofrece una técnica de animación muy depurada y, nuevamente, la mezcla de lo artesanal con los avances de la era digital. Laika cumple diez años quizás con menos reconocimiento del que debería otorgársele. Sin embargo, su estimulante trabajo, perfectamente capaz de rivalizar con el gigante de Disney, propone un camino distinto en cómo hacer las cosas y un esfuerzo enorme para cuidar cada detalle, creando un sólido conjunto con identidad propia. En palabras de Travis Knight: «Somos ingenieros, urbanistas, electricistas y aventureros. Somos un apasionado grupo de los detalles más pequeños ayudan a contar historias más grandes».

    Feelmakers

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