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    Crítica | Une jeunesse allemande

     Une jeunesse allemande

    De las ideas a las piedras

    crítica de Une jeunesse allemande (Jean-Gabriel Périot, Francia, 2015).

    ¿Es capaz un alemán de hacer una película? Con esta desafiante y desconcertante pregunta se abre Une jeunesse allemande, una obra que bucea en los orígenes del RAF, la Fracción del Ejército Rojo también conocida como la banda Baader-Meinhof, para hablar de la evolución de una revolución, del paso de la palabra a la acción violenta y del terrorismo ideológico. Jean-Gabriel Périot, curtido cortometrajista que se lanza con este documental al largo, renuncia a cualquier intento de trasladar a ficción los hechos y se decanta por usar las imágenes de la época: extractos de programas, debates, entrevistas, noticiarios… y las primeras películas que grababan los jóvenes estudiantes de la renovada escuela de cine berlinesa. En los años 60, en un país destrozado por la guerra y por los bloques políticos creados en consecuencia, la producción de cine se había desmantelado por completo y la juventud de entonces, contrariada con las anteriores generaciones por haber apoyado o consentido en mayor o menor medida el nazismo, sentían la necesidad de producir su propio espacio crítico a través del cine. De este modo, la pregunta inicial que nos lanza Périot no constituye una mera provocación, sino una duda real dadas las circunstancias del país. Los jóvenes necesitan construir su propio cine para cambiar la sociedad como parte de ese deber moral a protestar que reivindica Ulrike Meinhoof en cada intervención televisiva. Esa cierta juventud alemana a la que hace referencia el título reivindica su innegable existencia crítica y revolucionaria y su urgencia por encontrar una manera de canalizar su pensamiento y sus mensajes a través de un medio que pueda hacer frente al status quo de la prensa generalista. Este punto de partida, por muchos años que hayan pasado, no nos es nada ajeno. Piérot consigue plasmar la manipulación de la prensa y el monopolio de la opinión pública, que continúan siendo temas candentes hoy en día, seleccionando y ordenando las imágenes fruto del momento que vivía la sociedad de aquel entonces. Une jeunesse allemande es una película construida en la sala de montaje de manera muy inteligente y medida, sin dejar al azar ninguna de las escenas que forman parte de ella, para lograr reconstruir la historia de cómo estos críticos y revolucionarios jóvenes pasaron de las ideas a la acción violenta. Pero, lo que es más importante, lo hace sin maniqueísmos, evitando el temible juego de buenos y malos y mostrando todas las caras de cada uno de los actores del conflicto. Justo por eso, resulta un interesante análisis de la radicalización de las ideas y la respuesta democrática frente a este hecho.

    «Une jeunesse allemande es una película construida en la sala de montaje de manera muy inteligente y medida, sin dejar al azar ninguna de las escenas que forman parte de ella, para lograr reconstruir la historia de cómo estos críticos y revolucionarios jóvenes pasaron de las ideas a la acción violenta».


    La cinta y sus protagonistas reales llegan a preguntarse cuándo es el momento de dejar la protesta tolerante y empezar a tirar piedras. Esta reflexión encapsula el viaje ideológico que retrata el filme desde el razonamiento a la violencia y cómo todos los implicados (intelectuales, prensa, manifestantes, opositores, ciudadanía…) actúan y juegan su papel. Esa transformación de la juventud crítica a la juventud destructora, o la materialización de una idea en terror, se nos presenta de manera muy ingeniosa, esquivando cualquier tipo de manipulación en su propio arco discursivo para obligarnos a no sacar conclusiones de manera precipitada. Lo cierto es que, a medida que vamos entendiendo la magnitud de los actos y consecuencias que se nos van mostrando, descubrimos una película que, pese a mirar al pasado, está completamente comprometida con el presente y sus imágenes nos hacen reflexionar no solo sobre lo que está ocurriendo hoy en día, sino sobre nuestra propia concepción de una sociedad democrática, concepto que a veces se prostituye en aras de un supuesto mensaje único que nadie debe discutir. Así, al final, más allá de los actos concretos de terrorismo, de las bombas, las piedras y los disparos, queda el miedo a las ideas que estos provocan en todos nosotros, hasta el punto de llegar a desear un «poder autoritario bueno, afable y justo». | ★★★★ |


    Víctor Blanes Picó
    © Revista EAM / L'Alternativa 2015


    Ficha técnica
    Une jeunesse allemande. Francia, Alemania, Suiza. 2015. Dirección: Jean-Gabriel Périot. Guión: Jean-Gabriel Périot. Producción: Local Films, Alina Films, Blinker Filmproduktion. Montaje: Jean-Gabriel Périot.

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