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    Crítica | Standby for Tape Back-up

    Standby for Tape Back-up

    El VHS de su vida

    crítica de Standby for Tape Back-up (Ross Sutherland, Reino Unido, 2015).

    ¿Qué pueden tener en común El mago de Oz, El príncipe de Bel Air, Pink Floyd, Cazafantasmas o el programa de televisión británico The Crystal Maze? En esta difícil mezcolanza encuentra el poeta y dramaturgo escocés Ross Sutherland el material para su primera incursión en el cine. Standby for Tape Back-up se presenta como una revisión del álbum de recuerdos de su director. A través de una cinta de VHS y los grabados y regrabados que contiene, Ross disecciona su vida, la reinterpreta, encuentra conexiones entre obras a priori totalmente inconexas que le transportan a su infancia y al recuerdo de su abuelo, que era quien utilizaba esta cinta para grabar distintos programas. La estrategia de Ross consiste en utilizar el VHS como imagen única de la película y sobre ella construir un discurso sobre sí mismo y las imágenes que le han marcado de un modo aleatorio, sin saber qué imágenes han sobrevivido a los continuos regrabados a los que la cinta se ha visto sometida. De este modo, más que un álbum voluntario de recuerdos, estamos ante un collage involuntario de imágenes que hay que hilar enhebrándolas en la aguja de la memoria de Sutherland. Es, sin duda, el mayor hallazgo de la cinta. Entender el VHS como soporte físico de algo tan intangible como el imaginario personal y aleatorio de toda una vida de recuerdos constituye el centro de la experimentación que quiere llevar a cabo. A partir de ahí, el autor intenta establecer un discurso propio con su pasado para acabar construyendo una perorata de ínfulas sociológicas. Como un álbum de fotos en el que pasamos sus páginas adelante y atrás para volver a ver aquellas instantáneas de nuestra vida, Sutherland rebobina la cinta una y otra vez para reinterpretar lo que le sugieren, por ejemplo, los créditos iniciales de El príncipe de Bel Air en un ejercicio a medio camino entre la improvisación literaria, la poseía y la filosofía. Si bien el sustento sobre el que se basa el artefacto fílmico que propone resulta interesante, es en su desarrollo donde la cinta hace aguas. Sutherland prefiere la reflexión de baratija frente a la introspección consciente y estructurada de lo que significan las imágenes; antepone la repetición y reiteración de los cortes del VHS, inventando y expandiendo sus significados sin ningún claro objetivo, a la consecución de un discurso que teja las imágenes, la música y la palabra en una unidad discursiva poliédrica. En definitiva, prefiere la abstracción ininteligible de su mensaje a la exploración de la imagen que no renuncie a la voz personal pero que resulte atractiva y estimulante para el espectador. Porque, al final, lo que acaba quedando es una sensación de aburrimiento y pesadumbre. La reinterpretación de algunas imágenes puede parecer interesante, incluso curiosa o cómica en algunos casos, pero la reiteración de la propuesta y su falta de conexión y empatía con el espectador acaban convirtiendo a una buena idea en una película que esquiva su potencial en aras de una supuesta reflexión que pierde su interés al mezclar lo personal con una comicidad involuntariamente surrealista que se toma demasiado en serio. | ★★ |


    Víctor Blanes Picó
    © Revista EAM / L'Alternativa 2015


    Ficha técnica
    Standby for Tape Back-up. Reino Unido. 2015. Dirección: Ross Sutherland. Guión: Ross Sutherland. Producción: Charlie Lyne, Ross Sutherland. Montaje: Charlie Lyne, Ross Sutherland.
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