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    Crítica | Monster hunt

    Monster hunt

    Carne china de merchandising

    crítica de Monster Hunt (捉妖记; 捉妖記; Zhuō Yāo Jì; dir. Raman Hui, China 2015).

    En un año en que algunas de las grandes apuestas de Hollywood para reventar las taquillas han sufrido para llegar a ser rentables —Terminator Génesis (Alan Taylor), Pixels (Chris Columbus)— o, directamente, se han estrellado comercialmente —Cuatro fantásticos (Josh Trank), Tomorrowland: el mundo del mañana (Brad Bird), Operación U.N.C.L.E. (Guy Ritchie)—, llega la producción china Monster Hunt, con su ajustado presupuesto de 35 millones de dólares y, tal vez por la búsqueda del público de una obra para toda la familia, termina arrasando con 381 millones de dólares recaudados en dos meses en cartel, y desbancando a Fast & Furious 7 (James Wan) de su puesto como la película más taquillera de la historia en China. Este país, convertido en el segundo mercado cinematográfico del mundo y auténtica tabla de salvación para que ciertos blockbusters americanos reciban un empujón considerable en sus carreras comerciales, se ha rendido a los pies de una fantasía tan blanca como aquellos clásicos aventureros que triunfaron en la década de los 80, pero ejecutada con todos los avances en efectos especiales y con el añadido del cada vez más en boga 3-D, algo que puede ayudar a Monster Hunt a extender su éxito fuera de sus fronteras.

    La cinta está dirigida por Raman Hui, un cineasta chino especializado en el campo de la animación, cuya carrera se había desarrollado hasta el momento bajo las faldas de Hollywood, donde había codirigido junto a Chris Miller Shrek Tercero (2007), encargándose también de la realización de una serie de cortometrajes que explotaban a los personajes de sus títulos más exitosos de Dreamworks, tales como Kung Fu Panda: Los secretos de los cinco furiosos (2008), Halloween con Shrek (2010) o El gato con botas: Los tres diablos (2012). El guion de Alan Yuen se basa en uno de los cerca de 500 relatos escritos durante la dinastía Qing por Pu Songling, que fueron conocidos como los Cuentos Extraños de un Estudio Chino. En aquellas fábulas populares, el autor, a base de imaginar un mundo en el que realidad y fantasía se mezclaban con naturalidad (con gran profusión de monstruos, fantasmas o inmortales), se dedicó a realizar directas críticas a la sociedad y a la corrupción del gobierno de la época y su discriminatorio sistema feudal. Casi tres siglos después de su publicación, muchas de las lecciones de sus parábolas sobre la igualdad y la tolerancia cobran la misma vigencia que el primer día. Monster Hunt imagina una época remota en la que seres humanos y monstruos cohabitaron la Tierra hasta que una guerra hizo que se les prohibiese a éstos últimos mezclarse con las personas. Los cazadores de monstruos hacen que esta separación se cumpla, detectando a estas criaturas que, bajo disfraces humanos (todo muy Men in Black), permanecen infiltradas entre la población. Como en toda fantasía de este tipo, existe una profecía que habla del bebé nacido del cruce entre ambas especies, y ésta comienza a producirse cuando la reina monstruo embaraza a un torpe muchacho proveniente de una familia de guerreros. Desde ese momento, el joven, ayudado por una valiente cazadora de monstruos, dedicará su vida a tratar de proteger al heredero del trono de otros monstruos malignos y del resto de cazadores que quieren conseguirlo a cambio de una sustanciosa recompensa.

    Monster hunt

    «Una curiosa alternativa a las repetitivas superproducciones hollywoodienses, siendo mucho más honesta y auténtica que muchas de ellas, además de fomentar valiosos valores como la igualdad y el respeto a la diferencia».


    Así como de una versión oriental de Willow (Ron Howard, 1988) se tratase, el filme de Hui se sumerge en los territorios del género fantástico en su vertiente de espada y brujería, siendo el papel del wuxia (aquello que tiene que ver con los caballeros de las artes marciales) fundamental en la trama, sobre todo a la hora de inundar la pantalla de imposibles escenas de pelea, coreografiadas, todo hay que decirlo, con desigual acierto. Pese a que su inversión presupuestaria es relativamente modesta en comparación con lo que los grandes estudios americanos suele invertir en este tipo de espectáculos —la fracasada Eragon (Stefen Fangmeier), por ejemplo, se hizo con 100 millones de dólares—, hay que reconocer que el acabado visual de Monster Hunt es más que digno, sobre todo en lo que concierne a su lujosa dirección artística, unas hermosas localizaciones y unos efectos visuales más que aparentes. Además, el diseño de las diferentes criaturas, creadas con avanzadas técnicas de animación, destaca por su originalidad. En este sentido, se lleva la palma el personaje principal, ese Huba, pequeño híbrido con apariencia de sepia que ha logrado calar entre la audiencia infantil de medio mundo gracias a unas buenas dosis de encanto y ternura. Momentos tan simpáticos como el de Huba sobreviviendo a los distintos métodos de la cocinera para servirlo como cena a sus impacientes comensales en el brillante pasaje del restaurante, o la capacidad del bichejo para escupir huesos de aceituna con la potencia de una ametralladora, son, sin duda, idóneos para que la cinta encandile a los niños, mientras que los adultos pueden disfrutar de una aventura exótica plagada de acción, con sus adecuadas dosis de romance y con una galería de personajes secundarios bastante acertada (mención especial para la abuela del protagonista, una mujer de fuerte carácter que no pierde ocasión para recordar a su nieto cuán mancha negra supone para el árbol genealógico). No estamos ante una gran película, ni tampoco creo que sus responsables pretendieran entregar algo más que un dinámico y colorista entretenimiento que no se toma en serio a sí mismo en ningún momento. De hecho, todo el relato se desarrolla en un tono de comedia sobreactuada que llega a alcanzar unas elevadas cotas de frikismo en un par de números musicales protagonizados por los monstruos y en la antes citada anécdota argumental de que sea un varón quien dé a luz a Huba. Por todo ello, Monster Hunt debería ser tomada en cuenta como una curiosa alternativa a las repetitivas superproducciones hollywoodienses, siendo mucho más honesta y auténtica que muchas de ellas, además de fomentar valiosos valores como la igualdad y el respeto a la diferencia. Todo eso sin renunciar a su calidad de máquina de hacer dinero, ya que sus creadores se deben estar frotando las manos ante las ganancias que obtendrán con la venta de los muñequitos de sus personajes. | ★★★ |


    José Antonio Martín León
    © Revista EAM / Madrid


    Ficha técnica
    China. 2015. Título original: Monster Hunt. Director: Raman Hui. Guión: Alan Yuen. Productores: Chung Man Yee, Alan Yuen. Productoras: Champion Star Pictures / Dream Sky Ent. / Edko Films. Fotografía: Anthony Pun. Música: Leon Ko. Montaje: Ka-Fai Cheung. Diseño de producción: Kin-Wai Lee, Yohei Taneda. Reparto: Eric Tsang, Wallace Chung, Bai Baihe, Sandra Ng, Jiang Wu, Elaine Kam.

    Póster: Monster hunt
    El fulgor efímero

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