Introduce tu búsqueda

  • Dos ventanas al vacío.
    A Ghost Story, de David Lowery.

    Cock-a-Doodle Dandy.
    Free Fire, de Ben Wheatley.

    En la sombra de la Bohemia.
    Especial 52º Festival de Karlovy Vary.

    Feminismo bizarro.
    Love Witch, de Anna Biller.

    Crítica | Mauro

    Mauro (Hernán Rosselli, Argentina, 2015).

    Artesanos de lo falso

    crítica de Mauro (Hernán Rosselli, Argentina, 2015).

    En innumerables ocasiones, solemos referirnos a gran parte del cine que se produce en la actualidad con la infame etiqueta de “cortado por el mismo patrón”. Nos referimos, por ejemplo, a los blockbusters de Hollywood, a los melodramas históricos, a las comedias románticas… Explotan una fórmula que funciona para conseguir llegar al mayor número de espectadores posibles y hacer un buen negocio con un trozo de celuloide (bueno, ahora, con un archivo digital). Lo cierto es que ese reducto etiquetado como cine independiente, o cine de autor, también posee una serie de constantes que se repiten porque funcionan ante el público que demanda algo diferente. Nos referimos a marcas de estilo y decisiones narrativas que en especial nuevos directores utilizan para darse a conocer. Cintas que, pese a una corrección formal y a estar dirigidas notablemente, no acaban de desprenderse de un regusto déjà vu. Ocurrió esto, sin ir más lejos, en el último Festival de Cine de San Sebastián con Montanha, de João Salaviza. Y ocurre ahora con Mauro, la ópera prima de Hernán Rosselli.

    Mauro es un pasador, una de esas personas que se dedican a colocar billetes falsos por la ciudad. Se dedica a recorrer tiendas y mercadillos comprando de todo, cualquier cosa, con el objetivo de ganar dinero con el cambio de recibe. Junto con Luis y su novia Marcela, montan un taller artesanal para reproducir billetes y aumentar sus beneficios. La cinta se mueve con soltura en los bajos fondos de Buenos Aires. Rosselli retrata el círculo vicioso de un entorno marginal, donde unos se alimentan de otros. Los personajes son parásitos de sí mismos, se aprovechan entre ellos sin importar la situación del prójimo: el pobre se aprovecha del más pobre. De este modo, lejos de ser un Robin Hood urbano, Mauro es más bien una pieza en el engranaje de la marginalidad cuya existencia solo tiene sentido dentro de un mundo sin salida: la delincuencia como subsistencia y como forma de entender la vida. Rosselli consigue moldear este universo de un modo veraz, recurriendo a actores no profesionales y a una textura de lo pobre que impregna cada plano, cada rincón y detalle de la cinta. El director argentino se apoya en la idea de que la economía en los planos y la ruptura del diálogo tradicional (posiblemente para esconder carencias interpretativas) potencian la reconstrucción del universo de extrarradio. Así, dejando que el argumento principal penda tan solo de los hilos necesarios, construye un relato cuya voluntad es tomar el pulso de este modo de vida, con sus nimias batallas cotidianas llenas de inseguridades, miedos, desafíos… Todo concentrado en el personaje de Mauro, quien si bien sirve de foco durante la gran mayoría de la cinta, su punto de vista parece dispersarse un tanto hacia el final de la misma, cuando introduce una buena tesis como conclusión, aunque poco madurada y un tanto abrupta.

    «Su voz es producto del eco de otras cintas, de otras imágenes (sin ir más lejos, las de su compatriota Pablo Trapero o de gran parte del nuevo cine que se produce en Sudamérica) que nos vienen no como una evocación, sino como el modelo que ha seguido y ha sabido explotar». 


    Y, pese a todos estos logros, la película no consigue despegar. Rosselli no consigue modelar una voz propia dentro del manido género, por etiquetarlo de algún modo, de óperas primas sobre la marginalidad y la delincuencia. Su voz es producto del eco de otras cintas, de otras imágenes (sin ir más lejos, las de su compatriota Pablo Trapero o de gran parte del nuevo cine que se produce en Sudamérica) que nos vienen no como una evocación, sino como el modelo que ha seguido y ha sabido explotar. Con todo, Hernán Rosselli se muestra como un buen artesano, alguien que controla con maestría su oficio y sabe utilizar las herramientas en su beneficio para construir una cinta loable que, sin deslumbrar, consigue hacernos ver que detrás hay un realizador que puede dar que hablar en un futuro. | ★★★ |


    Víctor Blanes Picó
    © Revista EAM / L'Alternativa 2015


    Ficha técnica
    Mauro, Argentina, 2014. Dirección: Hernán Rosselli. Guión: Hernán Rosselli. Producción: Un resentimiento de provincia Films. Fotografía: Hernán Rosselli. Reparto: Mauro Martinez, Juliana Simoes Risso, José Pablo Suarez, Victoria Bustamante, Pablo Ramos.

    Póster: Mauro (Hernán Rosselli, Argentina, 2015).
    Feelmakers

    0 comentarios:

    Publicar un comentario

    "Sueñen. Vean cine."

    Críticas

    Festivales

    • El cine de Olivier Assayas. Una mirada a su filmografía

      Por Ignacio Navarro / «Todo lo que se necesita para hacer una película es una mujer y una pistola. Esta frase un tanto discutible (por lo sexista) la pronunció Jean-Luc Godard, nada menos que el estandarte de esa corriente tan identificable del cine como fue la Nouvelle Vague...».
    • Las 10 mejores películas de Luis Buñuel

      Por Alberto Sáez Villarino. «A pesar de lo que pudiéramos imaginar, movidos por la falta de preocupación de unos medios de comunicación con cierta tendencia a la holgazanería a la hora de catalogar los estilos y movimientos artísticos, el período surrealista de Buñuel fue considerablemente breve. En realidad, sólo dos películas entran dentro de los esquemas político-estéticos propuestos por André Breton: Un perro andaluz y La edad de oro...».
    • Monstruos que huyen, monstruos que persiguen, monstruos que observan: M, el vampiro de Düsseldorf

      Por Elisenda N. Frisach. «Fue a mediados del siglo pasado, cuando Europa se recuperaba de la Segunda Guerra Mundial mientras se encaminaba a una tercera contienda de alcance planetario –aunque esta vez marcada por un equilibrio del terror conocido como «Guerra Fría»–, que el historiador francés Daniel Halévy publicó su libro Ensayo sobre la aceleración de la historia (1948), donde, entre otras cosas, determinaba el espíritu de nuestra época; un zeitgeist marcado por la constante transitoriedad tecnológica y científica...».

    Classics

    [12][Trailers][slider3top]