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    BFI London Film Festival 2015 | Día 6

    London Film Festival

    El día de la bruja

    crónica de la sexta jornada del BFI London Film Festival 2015.

    Lunes de festival, y de nuevo están aquí los madrugones, las colas, el caos y, por supuesto, las películas de gran expectación. El día ha dado comienzo con Brooklyn (John Crowley, 2015), historia sobre la inmigración irlandesa en los años 40 que, si bien no ofrece nada original, cuenta con una historia tremendamente emotiva (adaptada por Nick Hornby de la novela homónima de Colm Tóibín), una dirección más que solvente y un reparto espléndido, encabezado por la siempre excelente Saoirse Ronan, y en el que destacan secundarios de auténtico lujo como Jim Broadbent y Julie Walters. Como ya he afirmado en otras ocasiones, considero que el uso de tópicos en el cine no tiene por qué resultar necesariamente malo, sino que depende de la habilidad del director a la hora de utilizarlos. Crowley lo hace francamente bien, y la cinta deja un regusto amable que se agradece entre tanto cine atrevido, experimental y/o cínico.

    Y si Brooklyn es la cara amable, The Witch (Robert Eggers, 2015) [crítica] es la oscura y aterradora. Generalmente, las cintas que compiten al premio a la Mejor Primera Película no suelen ser especialmente conocidas, e incluso a veces pasan bastante desapercibidas entre el barullo de galas, sección oficial y el resto de platos de un festival como Londres. No ha sido el caso de The Witch, que, un poco al estilo de lo que pasó con Son of Saul en la Competición, venía precedida de un clamoroso éxito a su paso por Sundance, Karlovy Vary y Toronto. Y, también como en el caso de la magiar, la expectación estaba más que justificada. La película de Eggers es un ejercicio magistral de cómo llevar la tensión hasta límites casi insoportables, de cómo aterrorizar más por lo implícito que por lo explícito. Eggers no ha contado con caras conocidas para el público (sólo Kate Dickie, a la que pudimos ver en Juego de tronos, resultará reconocible a algunos), lo que refuerza la implicación del espectador en la historia al no estar pendiente de tal o cual actor, sino del personaje que está interpretando. Y, al mismo tiempo, hace de su joven protagonista, Anya Taylor-Joy, todo un descubrimiento al que deberíamos seguirle la pista en el futuro. The Witch es, desde ya, una de las grandes películas de esta edición.

    El equipo de The Witch
    Los intérpretes de The Witch junto a su director, Robert Eggers, en el pasado Festival de Sundance.

    «'The Witch' es, desde ya, una de las grandes películas de esta edición».


    Algo más se esperaba de A Bigger Splash, remake de La Piscina de Jacques Deray, que a priori venía con el atractivo de ser la reunión de Luca Guadagnino y Tilda Swinton seis años después de Yo soy el amor, además del añadido de un reparto que incluye a Ralph Fiennes, Matthias Schoenaerts y Dakota Johnson. Sin embargo, la crítica ha sido más bien tibia, resaltando más que nada la interpretación de Fiennes (quien se lo está pasando realmente bien con su papel de crápula en horas bajas), y en menor medida las de Swinton y Johnson. Sin embargo, aunque no han habido malas opiniones, la recepción sí ha sido menos entusiasta de la que se esperaba, sobre todo teniendo en cuenta lo mucho que la prensa londinense suele hacer la vista gorda cuando hablamos de vacas sagradas del país como son Fiennes y Swinton.

    Quien sí volvió, y por todo lo alto como acostumbra, fue Hirokazu Koreeda, cuya Our Little Sister [crítica] se esperaba como agua de mayo tras el clamoroso éxito de Like father, like son en 2013. Y, también como se esperaba, el director japonés no decepcionó a la sala. Más bien lo contrario. Créanme si les digo que la prensa londinense puede que sea la más fría del mundo en lo que a demostrar abiertamente sus gustos; no oirán un abucheo, muy difícilmente escucharán aplausos (aunque pasa alguna que otra vez) y aún más raramente verán a periodistas emocionados con lo que acaban de ver. Koreeda rompe esa estadística por sistema. Si con Like father, like son no quedó un solo ojo seco en la sala, con Our Little Sister se repite la historia; y es que el director japonés retrata las relaciones familiares como nadie. Su sensibilidad, la capacidad de mostrar matices que Koreeda extrae de sus actores, es algo que raramente deja indiferente a nadie. No se llevará ningún premio, ya que no está en competición, pero sin duda, Our Little Sister ha renovado la predilección por el maestro nipón y su emotividad de la más gélida e inconmovible de las prensas festivaleras.

    Mañana dejamos de lado la sensibilidad para volver al tipo de programación que más gusta en el certamen. El director Nicholas Hytner y la actriz Maggie Smith retornarán para presentar la versión cinematográfica de The Lady in the Van, en cuya adaptación teatral ya colaboraron ambos hace 16 años (Smith también retomó el papel para la adaptación radiofónica diez años más tarde). También tendremos la presentación de The Lobster (Yorgos Lanthimos, 2015), que prueba suerte en el festival a apenas tres días de su estreno oficial en salas británicas. La coproducción española estará de nuevo presente con El apóstata (Federico Veiroj, 2015), mientras que la sección oficial vuelve a presentar a un candidato de relumbrón: Apitchapong Weerasethakul, que entra en liza con su Cemetery of Splendour.


    Judith Romero Esquerra
    © Revista EAM / 59º London Film Festival


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