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    Relatos salvajes

    El Starlite de Marbella albergó el sábado la segunda edición de los Premios Platino de Cine Iberoamericano, ideados como una plataforma para el cine de Latinoamérica y la península ibérica. Al igual que la primera edición, la presentación corrió cargo del colombiano Juan Carlos Arciniegas y le mexicana Alessandra Rosaldo, a quienes se sumo este año nuestro Imanol Arias, quizá porque las altas esferas patrias no veían con buenos ojos televisar una gala acontecida en nuestro país sin contar con un presentador español; sea como fuere, el veterano intérprete parecía un pez fuera del agua, poco ayudado por la latente química entre sus compañeros. Su lugar debería haber estado entre las innumerables estrellas presentes (para las que el Starlite no podría ser mejor contexto), que se encargaron de llenar la noche de glamur (pese a que la mayoría son bastante desconocidas fuera de sus países de origen).

    Pero hablemos de cine, que es lo importante (aunque la propia gala no lo dejara claro). Tal y como cabía esperar, la coproducción hispano-argentina Relatos salvajes, se convirtió en la indiscutible vencedora al alzarse con ocho de los diez galardones a los que optaba, incluyendo cuatro para un Damián Szifron ya acostumbrado a los laureles. Al divertido filme sólo se le escaparon la interpretación masculina, obtenida por nuestro Óscar Jaenada por una película mexicana, Cantinflas (algo que, como él mismo señaló, da que pensar), y la fotografía, único —e imprescindible— conseguido por La isla mínima, gran vencedora de los pasados Goya (donde se alzó con diez cabezones por encima, precisamente, de Relatos salvajes). De los ocho excesivos entorchados recogidos por la vencedora de la noche, resultan especialmente cuestionables los relativos a mejor dirección artística y mejor actriz. El primero se debe, sencillamente, al efecto arrastre, así como a la absurda exigencia de seleccionar a los vencedores de las categorías técnicas entre las nominadas en la sección principal. El segundo resulta bastante absurdo considerando que la joven Érica Rivas apenas cuenta con quince minutos en pantalla (que ni siquiera son tan brillantes), siendo así aún más triste la omisión de Bárbara Lennie por Magical Girl, cinta que fue completamente ignorada en las nominaciones pese a pasar la preselección. De todos modos, ¿qué se puede esperar de unos premios que ni se fijaron en dos joyas como Carmina y amén y Loreak? Menos mal que 10.000 km sí se hizo un hueco en la categoría revelación aunque la vencedora fuera finalmente La distancia más larga; de todos modos, que se tratara de una coproducción hispano-venezolana supuso que nuestro país invadiera el palmarés por completo.

    Por su parte, la franco-brasileña La sal de la tierra y la portuguesa O menino e o mundo, galardonadas como mejor documental y mejor cinta de animación, respectivamente, nos recordaron que el portugués es una parte clave de una entrega de premios que prefirió evitar redundancias y centrarse en la lengua castellana, un gesto tan práctico como desconsiderado. Por cierto, pese a su gran calidad, la cubana Conducta, la uruguaya Mr. Kaplan y la venezolana Pelo malo se fueron de vacío, pudiendo hacer poco contra la todopoderosa Relatos salvajes, única cinta iberoamericana candidata a los pasados Oscars. Los intentos de los Platino por emular a estos últimos siguen resultando fallidos; y no son los problemas económicos, también los organizativos, los culpables de ello. ¿A qué venían tantas actuaciones musicales sin relación alguna con el séptimo arte? Ver a la gran Rita Moreno en todo su esplendor fue todo un regalo, el resto sobró. Quizá podrían haberle entregado a ella el premio honorífico y no a Antonio Banderas, que recibió hace sólo unos meses el Goya por parte de nuestra Academia. Pero dejemos de lado las críticas fáciles y centrémonos en lo positivo; o sea, en los geniales momentos compartidos por los cómicos Eugenio Derbez y Santiago Segura; y, claro está, en las loables intenciones de una celebración destinada a defender una cultura cinematográfica que —como se repitió hasta la saciedad en la gala— suple la falta de medios con toneladas de ilusión y talento. Al cine iberoamericano no le falta potencial, sí seguridad en sí mismo, una mejor administración de los recursos y mayor conocimiento del público al que se dirige. Lo mismo que a estos premios.

    Mejor Película: Relatos salvajes de Damián Szifrón.
    Mejor Dirección: Damián Szifron por Relatos salvajes.
    Mejor Actor: Óscar Jaenada por Cantinflas.
    Mejor Actriz: Érica Rivas por Relatos salvajes.
    Mejor Guion: Damián Szifron por Relatos salvajes.
    Mejor Música Original: Gustavo Santaolalla por Relatos salvajes.
    Mejor Dirección de Montaje: Damián Szifron y Pablo Barbieri por Relatos salvajes.
    Mejor Dirección de Fotografía: Álex Catalán por La isla mínima.
    Mejor Dirección de Sonido: José Luis Díaz por Relatos salvajes.
    Mejor Dirección Artística: Clara Notari por Relatos salvajes.
    Mejor Película de Animación: O menino e o mundo de Alê Abreu (Brasil).
    Mejor Película Documental: La sal de la Tierra (Francia, Brasil).
    Mejor Ópera Prima de Ficción Iberoamericana: La distancia más larga de Claudia Pinto (España, Venezuela).
    Premio Platino de Honor: Antonio Banderas (Actor y director).


    Juan Roures
    © Revista EAM / Madrid
    Feelmakers

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