Introduce tu búsqueda

  • Cenotafio faraónico.
    «Blade Runner 2049», de Denis Villeneuve.

    Especial Festival de San Sebastián.
    Cobertura completa de la 65ª edición.

    Sensualidad praxiteliana.
    «Call me by your name», de Luca Guadagnino.

    Insert Coin.
    «Good Time», de los hermanos Safdie.

    Dos ventanas al vacío.
    «A Ghost Story», de David Lowery.

    Crítica | Magic Mike XXL

    Magic Mike XXL

    Última parada: Myrtle Beach

    crítica de Magic Mike XXL (Gregory Jacobs, 2015).

    En los últimos tiempos, Channing Tatum ha demostrado que detrás de su carcasa de guaperas que levantó pasiones entre las quinceañeras que le descubrieron contoneándose al son de la música en la taquillera Step Up (Anne Fletcher, 2008) se esconde un solvente actor y, lo que es más importante, un tipo con inquietudes. De ahí que decidiera sacarle rentabilidad a sus experiencias como stripper en Tampa (Florida), oficio que ejerció a finales de los 90 cuando contaba la tierna edad de 18 años, para, con la ayuda del guionista Reid Carolin, confeccionar la historia de Magic Mike (2012). En aquella película, Alex Pettyfer encarnó al álter ego de Tatum, un joven al que se le abren las puertas del dinero fácil y el éxito entre las mujeres de la mano de Dallas, el dueño de un club de striptease de Tampa que apuesta por él para formar parte de su equipo de bailarines. El irregular Steven Soderbergh consiguió con este trabajo de encargo uno de sus mayores triunfos comerciales (la cinta costó 7 millones de dólares y recaudó 167 en todo el mundo), a la vez que sirvió para que a Channing Tatum se le fuese tomado más en serio como actor, encarnando a uno de los strippers que toman al muchacho como pupilo. De todos modos, quien se llevó los mayores parabienes de la crítica fue Matthew McConaughey como el carismático Dallas, trabajo por el que logró algunas importantes nominaciones a premios como el Independent Spirit al mejor actor secundario. Por su parte, Soderbergh, como acostumbra, se quedó a medio gas a la hora de explotar todo el potencial que existía en esta enésima visión del sueño americano, no profundizando en exceso en temas colaterales como las drogas, el sexo como moneda de cambio o la forma en que la ambición corrompe a las personas, tratados de forma algo ligera. Podría haber sido un Boogie Nights (1997) que cambiaba el mundo del cine porno por el de los bailarines eróticos pero, desgraciadamente, el realizador carece de la contundencia y la garra de Paul Thomas Anderson.

    Como los negocios son los negocios y la fórmula resultó altamente rentable, Warner volvió a dar luz verde a Tatum y Carolin para que escribieran una secuela en la que Soderbergh, pese a seguir ocupándose de la fotografía y el montaje, abandonada la silla del director en beneficio del menos lustroso Gregory Jacobs, cuyo currículum se reduce a Criminal (2004) —horrible remake americano de la argentina Nueve reinas (2000)— y Escalofríos (2007) —rutinario thriller terrorífico al servicio de Emily Blunt en sus inicios—. Magic Mike XXL (2015), en principio, puede ser tomada sólo como una secuela prefabricada para ganar más dinero a costa del público potencialmente femenino (y gay) que hizo del anterior filme un éxito. Sin embargo, sus creadores han sido lo suficientemente astutos como para no volver a meterse en terrenos peliagudos y apostar en esta ocasión por el lado más lúdico y superficial de la temática. Del mismo modo que sagas como las de Ocean´s Eleven o Fast & Furious no necesitaban de grandes guiones para funcionar, gracias al carisma de sus estrellas y un buen rollo que traspasa la pantalla y termina contagiándose al espectador, Magic Mike XXL consigue que los esquemáticos personajes de la primera película se vean más desarrollados y conecten mejor con la audiencia. Así, Tito (Adam Rodriguez), Tarzan (Kevin Nash), Big Dick Richie (Joe Manganiello) y el narcisista y sensible Ken (Matt Bomer), los chicos que en la primera Magic Mike se limitaban a poco más que lucir palmito generosamente, ven incrementado su protagonismo de manera notable en la secuela. En esta ocasión, el Mike interpretado por Channing Tatum vuelve a reunirse con sus colegas de baile —ya sin la batuta de Dallas, que huyó con su nuevo chico de oro a probar fortuna— , tres años después de haberles dejado en la estacada, para emprender un viaje por carretera hasta Myrtle Beach (Carolina del Sur), donde les espera una convención de strippers en donde presentarán el que, posiblemente, sea su último gran espectáculo antes de colgar los tangas. Esta excusa argumental le sirve a sus guionistas para construir una divertida road movie en donde una mayor cantidad de humor juega en detrimento de cualquier atisbo de la negrura de la película inaugural. Podría ser una decisión discutible la de inclinar la balanza definitivamente hacia lo erótico-festivo, pero, a la hora de la verdad, se revela como un auténtico acierto que acaba de un plumazo con los titubeos demostrados en la cinta anterior.

    Magic Mike XXL

    «Tal vez no sea tan sincera como la primera película, pero como entretenimiento aderezado de una potentísima banda sonora y abundante carne masculina, es una oferta notablemente más disfrutable y simpática».


    Magic Mike XXL es una obra que se apoya absolutamente en la eficacia de sus estrellas. No tienen un gran guion detrás apoyándoles y tampoco es que lo necesiten demasiado. Más bien estamos ante una concatenación de escenas y situaciones, más o menos divertidas, en las que los actores pueden lucir sus dotes cómicas y, cómo no, esos abdominales que su público reclama fervientemente. La cuota de (homo) erotismo está cubierta con solvencia a través de lúbricos momentos como aquel en el que el enorme (en todos los sentidos) Mangianello se marca un numerito picante ante la atónita mirada de la dependienta de un supermercado o el improvisado baile de Tatum en el taller de coches, que nos trae a la memoria aquel hit ochentero que fue Flashdance (Adrian Lyne, 1983), con Jennifer Beals. No está Matthew McConaughey en esta ocasión para ejercer de brillante maestro de ceremonias, eso es cierto, pero Jada Pinkett sabe llenar, de alguna manera, ese vacío, encarnando con gran desparpajo a Roma, la provocativa y ambiciosa nueva mánager de los chicos. Una auténtica robaescenas la esposa de Will Smith. Pese a que todo el viaje está orquestado para echar el resto en el espectáculo final, todo lo sexy y perfectamente coreografiado que cabía esperar, en el camino también hay espacio para algunos apuntes interesantes acerca de lo efímero del negocio. Los personajes son conscientes de que esa manera de ganar dinero tiene los días contados, ya que un stripper con 35 años poco puede competir con las nuevas generaciones que llegan pegando fuerte con sus performances de Crepúsculo. Sin ser especialmente profundos, en sus diálogos se manifiestan las ilusiones de emprender nuevas empresas en la vida, el miedo ante un futuro incierto después del baile o esa especie de terapia que emplean con su público femenino para hacer sentir a cada mujer única y especial —muy acertado, en este aspecto, el pasaje que transcurre en la mansión de la divorciada millonaria (encarnada por una felizmente recuperada Andie MacDowell), con la desinhibida reunión de amigas maduritas, en donde el siempre parco en palabras Tarzan realiza una triste y contundente reflexión que acentúa el carácter crepuscular del filme—. La leve subtrama amorosa entre Mike y el personaje que interpreta la guapa Amber Heard sobra pero tampoco molesta ni distrae en exceso. En líneas generales, Magic Mike XXL tal vez no sea tan sincera como la primera película, pero como entretenimiento aderezado de una potentísima banda sonora y abundante carne masculina, es una oferta notablemente más disfrutable y simpática. Tanto que no serían mal recibidas más entregas de los chicos de Tampa. | |


    José Antonio Martín
    © Revista EAM / Las Palmas de Gran Canaria


    Ficha técnica
    Estados Unidos. 2015. Título original: Magic Mike XXL. Director: Gregory Jacobs. Guión: Reid Carolin, Channing Tatum. Productores: Reid Carolin, Gregory Jacobs, Nick Wechsler, Channing Tatum. Productoras: Warner Bros. Pictures / Iron Horse Entertainment. Fotografía: Steven Soderbergh. Dirección artística: Eric R. Johnson. Diseño de vestuario: Christopher Peterson. Montaje: Steven Soderbergh. Reparto: Channing Tatum, Matt Bomer, Joe Manganiello, Adam Rodriguez, Kevin Nash, Gabriel Iglesias, Jada Pinkett, Donald Glover, Amber Heard, Andie MacDowell, Elizabeth Banks.


    Póster: Magic Mike XXL
    En cuerpo y alma

    0 comentarios:

    Publicar un comentario

    "Sueñen. Vean cine."

    Estrenos

    Festivales

    • Cuaderno de viaje: análisis visual y narrativo de Twin Peaks

      «Aviso al lector: este texto, como la anterior entrega que publicamos, está plagado de spoilers que detallan información de los capítulos reseñados. Está concebido con la esperanza de ser un acompañamiento a las experiencias de visionado previas de cada uno, y como tal asume la incompletitud de su análisis. Ni ofrece, ni lo pretende, una lectura totalizadora de la serie. Sino una serie de fragmentos rescatados, puestos en una relación más o menos arbitraria y leídos bajo una serie de constantes que se adivinan en Lynch, pero que quizá tengan mucho de las propias inquietudes de quien escribe...».
    • El cine de Maya Deren. Una mirada a su filmografía

      «La consolidación de la mujer en la industria del cine es algo tan reciente y, por desgracia, tan condenado a un inevitable período de reafirmación presumiblemente extenso, que resulta muy difícil establecer una lectura del papel femenino en el cine y, mucho menos, en el cine de vanguardia, pues su relación parece más coincidente que desencadenante. Sólo en las últimas entregas de los grandes festivales, ha sido motivo de indignación y debate la ausencia de una participación femenina más cuantiosa...».
    • El tedio según Sofia Coppola

      «Si nos detenemos a analizar la filmografía de Sofía Coppola, encontramos un denominador común en todas sus historias. Los personajes que retrata la realizadora neoyorquina están embriagados por el aburrimiento, por una sensación de pesadumbre que les arrastra y que, de un modo u otro, actúa como catalizador de sus actos. Puede ser un elemento impuesto, como ocurre en Las vírgenes suicidas, y del que solo hay una manera de escapar; que viene dado por el entorno, como en Lost in translation, donde se materializa en un sentimiento de extrañeza que acaba por unir a dos almas solitarias...».

    Extras

    Premios

    [12][Trailers][slider3top]