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    Crítica en serie | Penny Dreadful (2 temporada)

    Penny Dreadful (2 temporada)

    El valor de lo extra-ordinario

    crítica a Penny Dreadful (2014-) | Segunda temporada.

    Showtime, Sky Atlantic / 2ª temporada: 10 capítulos | EE.UU, 2015. Creador: John Logan. Directores: Brian Kirk, James Hawes, Damon Thomas, Kari Skogland. Guionista: John Logan. Reparto: Eva Green, Josh Harnett, Timothy Dalton, Harry Treadaway, Danny Sapani, Billie Pipper, Reeve Carney, Helen McCrory, Simon Russell Beale, Olivia Llewellyn, Douglas Hodge, Sarah Greene, Jonny Beauchamp, Ruth Gemmell, Tamsin Topolski. Fotografía: Owen McPolin, PJ Dillon, Nigel Willoughby, John Conroy. Música: Abel Korzeniowski.

    Aunque llena de ideas estimulantes y reflexiones muy interesantes sobre conceptos como humanidad, bien y mal, la primera temporada de Penny Dreadful fue a todas luces irregular, una descompensada panoplia de personajes, situaciones, momentos de acción y violencia, escenas de sexo, jugueteos con el espectador y varias cosas más. El problema es que el mayor interés de la pieza recaía al final en uno o dos personajes (Vanessa Ives, Dorian Gray) y el creador y único guionista John Logan (todo hay que decirlo, en su primera experiencia seriada) no reguló bien sus muchos frentes abiertos en ocho capítulos que a veces pesaban como una losa. De cara a la segunda entrega, Logan ha pulido bastantes aspectos y el resultado es abiertamente superior a su predecesora. Ningún capítulo se ha hecho especialmente largo, los nueve personajes regulares y otros pocos recurrentes han tenido su importancia y razón de ser en el resultado global y todo lo contado ha conducido a un final que deja con ganas de más, esa tercera temporada de nueve capítulos que llegará en 2016 a nuestras pantallas. La inspiración gótica de Logan continúa en una tanda que tiene como grandes villanas a una bruja y su aquelarre, pero que también se guarda un poderoso as bajo la manga bajo el signo de lo femenino e incide en la maldición que sufre Ethan, hombre-lobo perseguido por la autoridad de Londres.

    Se nota que el creador ha hecho y sigue haciendo carrera como guionista para cine, porque aunque llevamos ya 18 horas de serie, la manera en la que Logan desarrolla y gestiona los diferentes hilos y revelaciones sorpresa o la forma en que prepara el camino para los momentos climáticos se asemejan más a los actos de un filme muy coral que a una narrativa episódica. Así, volvemos a contar con un episodio-flashback centrado en Vanessa (inconmensurable Eva Green, actriz entregada como pocas a dar vida a la tumultuosa existencia de su personaje), los secundarios de intenciones ambiguas revelan sus planes con un monólogo climático y todo los elementos conducen a un enfrentamiento entre los polos opuestos de la historia, donde hay bajas y del que los personajes salen cambiados, como marcan las pautas. No significa esto que Penny Dreadful sea un producto manso y predecible, ni mucho menos. La mente de su responsable procesa referencias, ideas y guiños y produce un resultado siempre atractivo, donde violencia, sexo, religión y las fuerzas de la luz y de la oscuridad se usan tanto literalmente como en forma de metáforas. Donde la época se filtra poderosamente en los detalles y comportamientos y el turbio pasado y presente de los personajes da lugar a momentos de estupenda televisión. Sigue existiendo la disparidad entre los personajes carismáticos y aquellos más aburridos (Ser Malcolm, Víctor), pero están mejor regulados los espacios personales y el camino por el que van a transitar para pasar por sus propios procesos transformativos. Al final, lo que este drama sobrenatural deja claro es la importancia de ser diferente, y reivindicar esa diferencia para alcanzar un lugar en el mundo.

    Penny Dreadful (2 temporada)

    «Penny Dreadful no es perfecta, pero como esta tanda ha mejorado respecto a la anterior, cabe esperar que el camino de aprendizaje de John Logan en este mundillo prosiga en ascendencia; que los diferentes estados de soledad en que se quedan muchos de los protagonistas duren poco y esta arriesgada y efectiva combinación de drama y terror los una de nuevo en unos meses».


    Diferencia a través de lo sobrenatural o del puro amor por la vida, la cultura o la amistad, pero diferencia en cuanto que la normalidad parece un concepto imposible de alcanzar, pero tampoco muy deseable, como preguntaba el cura a Vanessa en la escena final de la primera temporada. La idea de la religión y las perversiones de la misma siguen presentes con fuerza en este universo tan ecléctico, con las brujas y la descripción de sus rituales y planes, mostrados en toda su crudeza y elegancia gracias a la libertad que da trabajar en una cadena como Showtime. Madame Kali (una Helen McCrory extraordinaria) es la demostración de que Logan escribe estupendos personajes femeninos, con su perfidia y letalidad como un seguro de que el peligro que suponía era real. Y tan real, como para dividir a nuestro grupo central, hacerles enfrentarse a sus grande miedos y sembrar sus vidas de oscuridad y tristeza. Así es como se mueve Penny Dreadful, en un camino que transita del terror al drama, del horror más sangriento e impactante a las más profundas conversaciones sobre sentimientos. Es un híbrido como pocos, pero está clara la intención de su responsable de anclar lo que sus personajes viven en una base sólida de emoción. Así seremos capaces de implicarnos en lo que les pasa.

    Otro de los principales problemas persiste, y es que las distintas tramas a veces funcionan con tal aparente independencia (que en el fondo no es sino interconexión esperando a ser unida) que los distintos puntos de cruce no pasan de ser caprichosos. La climática fiesta en casa de Dorian Grey en Glorious Horrors (2.6) es un gran ejemplo de esto, con la ausencia de Ethan o el principio de la conexión Lily/Dorian como puntos no muy bien explicados en una serie que habitualmente verbaliza bastante sus diferentes historias. Y esa verbosidad continúa jugando en su contra en algunas partes (la torturada existencia de la Criatura, la rutinaria investigación del plan malvado), aunque también deja diálogos y reflexiones poco frecuentes en la televisión, que a veces no cultiva como debiera el arte de la conversación. Es un escenario y circunstancias tan peculiares las que el guionista ha establecido que todo pilla un poco de sorpresa. Como una historia de lujuria transformista (que ayuda a revelar uno de los secretos mejores guardados de la serie) o el hecho de que la transgresión del doctor Frankenstein quizá haya mutado en algo más potente de lo esperado, y puede que a su vez marque el camino para la gran amenaza de la nueva temporada. Penny Dreadful no es perfecta, pero como esta tanda ha mejorado respecto a la anterior, cabe esperar que el camino de aprendizaje de John Logan en este mundillo prosiga en ascendencia; que los diferentes estados de soledad en que se quedan muchos de los protagonistas (algunos como homenaje a la literatura, como en el caso de la Criatura) duren poco y esta arriesgada y efectiva combinación de drama y terror los una de nuevo en unos meses. Más marcados, más diferentes que nunca, pero empoderados en su diferencia. El camino no parece sencillo, y los demonios que les poseen (tanto los reales como los metafóricos) frenan su mejoría, pero si algo deja claro el potente desenlace es el lado del Bien también tiene sus armas, y que la batalla no se librará con desventaja. | |


    Adrián González Viña
    © Revista EAM / Sevilla



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