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    TV Review | The Brink (HBO)

    The Brink

    Geopolítica de vodevil

    crítica de The Brink (2015-) | Episodio piloto.

    HBO | EE.UU, 2015. Director: Jay Roach. Guión: Roberto Benabib & Kim Benabib. Reparto: Tim Robbins, Jack Black, Pablo Schreiber, Aasif Mandvi, Maribeth Monroe, Eric Ladin, Geoff Pierson, Esai Morales, Mimi Kennedy, Erick Avari, Ryan Cutrona, Mary Faber, John Larroquette, Iqbal Theba. Fotografía: J. Michael Muro. Música: David Robbins.

    Con la excepción de algunos cromas y unos cazas del ejército digitales bastantes cuestionables, HBO no ha escatimado en ambición y talento a la hora de producir su nueva serie. Al chispeante guion de Roberto Benabib –que se curtió en excelencia durante las ocho temporadas de Weeds (2005-2012)– y su hermano el novelista Kim Benabib, la cadena le asignó a Jay Roach, que con las TV-Movies El recuento (Recount, 2008) y Game Change (2012) tocó el cielo crítico y amasó varios Emmys para el gigante de premium cable. En el reparto, dos actores de cine como Tim Robbins y Jack Black –que entraron además como productores– y el versátil Pablo Schreiber para dar vida al trío protagonista. El Secretario de Estados de Exteriores de los Estados Unidos, un agente de la CIA de muy bajo nivel y poco cerebro y un experto piloto de cazas que trafica con drogas para mantener a su familia. Sumemos un argumento con su parte de riesgo (hacer humor del conflicto de Oriente Medio requiere algo de valor) y la combinación es como mínimo interesante. El resultado final no es todo lo brillante que uno podría esperar, pero gusta lo suficiente como para seguir viendo The Brink, aunque solo sea porque el episodio se despide con un cliffhanger tras 30 minutos de narración.

    Una narración, y este es uno de los aspectos más interesantes de esta comedia geopolítica, que funciona a tres bandas. Tres historias que se desarrollan sin cruzarse físicamente pero que están relacionadas de forma directa. Un esquizofrénico líder político que ha perdido las elecciones da un golpe de estado y amenaza directamente a Israel y por ende a Estados Unidos, a cuyos drones acusa de estar afectando a la biología reproductora de las mujeres y hombres de su país –un probable guiño a la paranoia de los fluidos afectados por el agua y la URSS de ¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Moscú (Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb, Stanley Kubrick, 1964)–. Nuestros protagonistas conectarán con el hecho desde la perspectiva del poder, la acción desde el mismo lugar y la servidumbre del que acata órdenes. Y con humor, con una sorna que afecta desde un secretario de estado en constante juerga sexual, alcohólica y con un vocabulario donde el “fuck” es frecuente (y que además es el más razonable al tratar de evitar una 3ª Guerra Mundial) hasta un empleado de la CIA que compra marihuana en Pakistán para ligar con embajadoras de otros países y un piloto que antes de salir a volar se traga un Xanax.

    Es un tono de pura irreverencia, que fuerza en ocasiones las oportunidades para el chiste pero que a la postre resulta efectivo para desdramatizar los asuntos que trata. La disposición de Robbins para reírse de su imagen seria se une al habitual despliegue cómico de Black y la capacidad de Schreiber para dar credibilidad al papel que le caiga, y así lideran un mosaico de personajes con ganas de ser políticamente incorrectos y derribar tópicos a golpe de ocurrencia salvaje. The Brink tiene potencial de grandeza, y si los Benabib regulan mejor el tono de vodevil (esa pelea en plena noche paquistaní), quizá se logre la trascendencia que HBO busca en muchos de sus productos. Si no, pues al menos queda una serie con un bienvenido sentido del descaro y ganas de no salvar a nadie de sus cargas de vitriolo. 70/100.

    Adrián González Viña
    © Revista EAM / Sevilla


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    1 comentarios:

    1. Como siempre, muy serios y explicativos los comentarios sobre los films. Esperando llegue a Buenos Aires este film. Gracias por la crónica. Para los que tenemos que esperar nos sirve y mucho.

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