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    Crítica | Young Ones

    Young Ones

    Por un puñado de agua

    crítica a Young Ones (Jake Paltrow)

    Hijo del realizador Bruce Paltrow y la veterana actriz Blythe Danner, y hermano de la famosísima Gwyneth, Jake Paltrow ha decidido seguir los pasos artísticos de su progenitor e intentar labrarse un nombre como director. Su primer intento, la comedia romántica La chica de mis sueños (2007), pasó con más pena que gloria, algo que, sin duda, influyó para que tardara siete largos años en volver a ponerse tras las cámaras en un segundo largometraje. Por fortuna, y a diferencia de su ópera prima, Young Ones (2014) atesora suficientes atractivos y aciertos para ganarse la confianza de quien pudiera dudar de los méritos propios de este cineasta en ciernes. Por lo pronto, su guion, obra del propio Paltrow, fue premiado en el Festival de Sitges, algo que hizo que muchas fueran las miradas que se posaran sobre esta pequeña película, tan imperfecta como fascinante.

    Lo primero que destaca, inevitablemente, de Young Ones es que, pese a tratarse de una historia de ciencia ficción en su variante de futuros distópicos, su estética y ritmo son más propios de los spaghetti westerns de los 60 y 70. El paisaje post-apocalíptico que retrata Paltrow en su película es el de un planeta en el que la escasez de agua ha hecho que éste sea el bien más preciado (y una moneda de cambio que sustituye al dinero), provocando una guerra por la supervivencia que ha hecho que la población se haya reducido considerablemente. Los áridos parajes y la manera en que los personajes mueren y matan impunemente por el agua son más propios del cine de Sergio Leone que de la fantástica trilogía de Mad Max, con la que pudiera guardar ciertas similitudes argumentales –especialmente con aquella joya de la corona que fue la segunda entrega, Mad Max 2, el guerrero de la carretera (George Miller, 1981)–. Al contrario que aquellas aventuras protagonizadas por Mel Gibson, Young Ones huye de la aparatosidad y el exceso de acción para entrar en unos terrenos mucho más introspectivos en donde los personajes, sus conflictos y motivaciones, se convierten en el verdadero motor de una trama cocinada a fuego lento a lo largo de tres actos. Cada uno de estos episodios está construido desde la óptica de uno de los tres personajes masculinos principales –el padre de familia, el conflictivo novio de la hija y el introvertido hijo adolescente– sobre los que se va tejiendo una historia de crimen y venganza que no sería tan original si no fuese por los anacronismos de su magnífica puesta en escena. Así, a falta de animales que ayuden a labrar la tierra, los granjeros de este western futurista utilizan una especie de mula mecánica que jugará un papel importante en la trama.

    Young Ones

    Como en todo buen western que se precie, sobrevuela sobre Young Ones el eterno odio ancestral entre dos familias de granjeros en los que una culpabiliza a la otra de haberse apropiado de sus tierras. El camaleónico Michael Shannon, perfecto en su hieratismo, desempeña una excelente labor como el patriarca de una de estas familias, que lucha por sacar adelante a sus hijos en medio del desolador panorama de hambre y delincuencia. Un papel que bien podría haber bordado décadas atrás el mismísimo Clint Eastwood y que aquí encuentra su antagonismo en el personaje interpretado por Nicholas Hoult –estupendo, recuerda tanto físicamente como en su amoralidad al encarnado por Jonathan Rhys Meyers en Match Point (Woody Allen, 2005)–. Kodi Smit-McPhee y Elle Fanning sacan adelante sin excesiva dificultad los menos agraciados roles de unos jóvenes que, por circunstancias, deberán madurar antes de lo que deberían. Sobre la rubia actriz recae el que tal vez sea el personaje más desdibujado de la función, tal vez porque funciona más como nexo de unión entre los hombres de la película que como elemento verdaderamente clave de ella. Junto al notable nivel actoral de la cinta, otro aspecto destacable sería su nada vulgar acabado estético. La magnífica fotografía de Giles Nuttgens y su dirección artística, tan minimalista como cuidada al mínimo detalle –esa imaginería de las escenas con la madre en el hospital en contraste con el look retro del conjunto–, se combinan con un montaje de lo más original que queda patente, sobre todo, en la transición de unas escenas a otras, y unos trabajados zooms que hacen que estemos ante una atractiva golosina visual. La juguetona partitura musical de Nathan Johnson homenajea constantemente a aquellas polvorientas cintas del oeste que musicalizara en los 60 Ennio Morricone, especialmente en la fantástica escena de apertura donde Shannon hace frente a dos asaltantes que pretenden robarle, rebosante de aliento clásico. Es Young Ones de ese tipo de obras destinadas a un público minoritario, capaz de entrar en un relato oscuro y fatalista de ritmo pausado pero seguro. Su talón de Aquiles vendría a ser una excesiva frialdad a la hora de presentar los sentimientos de sus criaturas, que los hay –ese fervor adolescente de la chica, que la empuja a intentar volar del nido detrás de un primer amor tan prohibido como desaconsejable; el sentimiento de culpa del padre por unos dramáticos acontecimientos del pasado–, dejando la triste sensación de estar ante un virtuoso ejercicio de estilo, brillantemente puesto en imágenes pero demasiado mecánico y carente de verdadera alma y calor humano. | |

    José Antonio Martín
    Redacción Las Palmas de Gran Canaria


    Ficha técnica
    Estados Unidos. 2014. Título original: Young Ones. Director: Jake Paltrow. Guión: Jake Paltrow. Productores: Michael Auret, Tristan Lynch, Jake Paltrow. Productoras: Screen Media Films / Quickfire Films / Spier Films / Subotica Entertainment. Fotografía: Giles Nuttgens. Música: Nathan Johnson. Vestuario: Diana Cilliers. Montaje: Matt Mayer. Dirección artística: Brian Glaser. Reparto: Kodi Smit-McPhee, Nicholas Hoult, Elle Fanning, Michael Shannon, Aimee Mullins, Alex McGregor, Robert Hobbs, Liah O'Prey, Carel Nel.


    Póster: Young Ones
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