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    Crítica | La oveja Shaun

    La oveja Shaun

    24 imágenes valen más que una palabra

    crítica a La oveja Shaun: La película (Shaun the Sheep Movie, Mark Burton & Richard Starzak, 2015)

    Cuando hace algo más de un año se estrenó La Lego película (The Lego Movie, 2014), me uní a quienes se quejaban de que los cines de nuestro país sólo la proyectaran doblada. Ello no sólo implicaba un deterioro de aspectos como la voz de los actores o los detalles del guion, sino que en una parodia con tantos referentes populares y juegos lingüísticos, se perdía parte del sentido y la gracia. Sin olvidar que su público estaba lejos de limitarse al infantil, como podrían haber pensado inicialmente las distribuidoras, dado su componente tanto nostálgico como cinéfilo. Pues bien, algo parecido puede haber pasado con La oveja Shaun: La película (2015), última producción de la factoría Aardman, famosa por su fidelidad al stop motion y su humor tan británico. La misma, con alguna excepción periférica, sólo puede verse entre nosotros en las salas de cine doblado, y de nuevo es una pena porque, precisamente por las citadas características del cuidado técnico y la singular comicidad, estamos hablando de una cinta de interés también para los espectadores de mayor edad. Sin embargo, a pesar de estas reticencias iniciales, el supuesto prestigio de la película me convence finalmente de ir a verla en la gran pantalla. Y cuál es mi sorpresa al comprobar que en este caso no importa el doblaje porque, maravillosamente, la película no tiene diálogos, más allá de gruñidos y monosílabos.

    Esto es algo que enseguida trae a la memoria otra gran película de animación estrenada hace unos años, El ilusionista (L’illusioniste, 2010), donde todos los personajes empleaban una elocución primitiva e incomprensible, sin apenas importancia para el avance narrativo, con alguna aislada excepción. Aquí el dato cobra mayor justificación, porque los principales personajes son animales, y los que no lo son en el fondo quedan equiparados a ellos. Como demuestra el título, la protagonista es una oveja, que habita en una granja con las demás ovejas, un perro, tres cerditos y el granjero, entre otra fauna de menor presencia. Todos ellos siguen un orden rutinario, día tras día, hasta que nuestra protagonista se cansa de esa gris cotidianeidad, y decide urdir un plan para dejar a su dueño fuera de combate durante un tiempo y poder descansar y disfrutar mientras tanto con sus congéneres. Pero el plan se tuerce, el granjero acaba inconscientemente en la ciudad cercana y los animales no son capaces de gobernarse solos. Aunque ello podría haber derivado en una fábula orwelliana, en este caso aquellos pronto se dan cuenta de que no pueden vivir sin el hombre, con el que por lo demás mantienen evidentes lazos afectivos, y deciden aventurarse en la urbe para traerlo de vuelta. El resto del metraje se estructura pues en torno a las correrías que ahí se desarrollan, aprovechando el tradicional elemento cómico del lugar extraño para explotar gran parte de su dinamismo y su ingenio.


    Tanto este resumen como la falta de diálogos adelantan que la historia que se nos cuenta es en apariencia sencilla, casi anecdótica. La trama gira en torno a una gran operación de rescate, en la que a su vez tienen cabida varios pequeños rescates. Y para ello no hace falta recurrir a la palabra, pues importa sobre todo la acción. De hecho, el metraje, que no llega a la hora y media, es una adaptación de una serie de Aardman de las mismas características, que comenzó a emitirse en 2007, llegando hasta unos 40 capítulos de unos 7 minutos de duración. Cada uno retrataba una aventura independiente, en que los animales debían resolver un aprieto en la granja antes de que volviera su dueño y se diera cuenta. Con todo, lo anterior no quiere decir que estemos ante una producción con poca sustancia y originalidad, convertida en largometraje por excusas comerciales. Al contrario, la inventiva que derrocha es muy rica, al sucederse los acontecimientos casi sin respiro y al gozar cada escena de múltiples chistes. Además, el silencio de la narrativa desplaza el atractivo hacia el apartado visual, donde la animación fotograma por fotograma alcanza nuevas cuotas de admiración. Y la simplicidad del relato es sólo aparente, pues en él se tratan con agudeza temas como los lazos amistosos y familiares o el contraste entre campo y ciudad, sin olvidar sus múltiples guiños populares y cinéfilos, que no hacen sino enriquecer el conjunto.

    Lograr esta profundidad sin recurrir a las subtramas y al habla tiene mucho mérito, extrayendo como adelantábamos el máximo potencial posible de la imagen. De hecho, antes de la invención del sonido, ya se habían explorado en el cine la mayoría de sus posibilidades visuales, aunque fuera en base a trucos rudimentarios de montaje e iluminación. Aquí se recupera en parte esa esencia, como demuestran la escena en que las ovejas llegan en autobús a la ciudad y son perseguidas por el encargado de una perrera, o aquella al final cuando éste intenta arrojar la caravana en que se refugian por un precipicio. En el primer caso el conflicto se resuelve con una simple composición, y en el segundo con un corte, que ocultan parte de la acción antes de revelarla. Son en verdad ejemplos sencillos y conocidos, pero no por ello menos eficaces. Y es que a veces se olvida lo que se puede conseguir en este tipo de escenas sin recurrir a elaboradas pirotecnias. Además, dichos ejemplos nos permiten insistir en que la tensión y los gags son eminentemente gráficos, pero logran sortear la inconexión, no solo por su homogeneidad técnica, sino también por el ritmo constante y creciente con que avanzan, hasta desembocar en el citado clímax de la caravana. A ello sigue un epílogo que confirma la potencia narrativa, al elaborar una estructura simétrica que refuerza su mensaje. Y aún hay más, pues junto a los créditos se suceden imágenes que aportan nuevas carcajadas, esta vez renunciando tanto al sonido como al movimiento, y al final una última escena redondea el espectáculo. Un nuevo éxito de Aardman. | |

    Ignacio Navarro
    Redacción Madrid


    Ficha técnica
    Reino Unido & Francia, 2015. Titulo original: Shaun the Sheep Movie. Presentación: Festival de Sundance 2015. Dirección: Mark Burton & Richard Starzak. Guión: Mark Burton & Richard Starzak. Productora: StudioCanal / Aardman Animations / Anton Capital Entertainment. Fotografía: Charles Copping & Dave Alex Riddet. Música: Ilan Eshkeri. Montaje: Sim Evan-Jones. Reparto ( voces): Justin Fletcher, John Sparkes, Omid Djalili, Richard Webber, Kate Harbour, Tim Hands, Andy Nyman.


    Póster: La oveja Shaun
    El fulgor efímero

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